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MUNDIAL 2026

Raúl Jiménez, el futbolista que olvidó todo pero se quiso acordar de su padre

El futbolista mexicano anotó su primer gol en cuatro Mundiales en el debut contra Sudáfrica a los 35 años, dedicándolo a su padre fallecido.

Raúl celebró con todas sus fuerzas el gol

Raúl celebró con todas sus fuerzas el gol / EFE

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Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

El 29 de noviembre de 2020, el mundo del fútbol se detuvo. En un partido entre el Arsenal y el Wolverhampton, la cabeza de Raúl Jiménez chocó brutalmente contra la del brasileño David Luiz. El diagnóstico fue aterrador: fractura de cráneo y hemorragia cerebral. En el hospital de Londres, la prioridad absoluta de los médicos era salvarle la vida; el fútbol pasó a tercer plano.

Raúl celebró su gol en el Azteca

Raúl celebró su gol en el Azteca / EUROPA PRESS

El impacto borró temporalmente sus recuerdos. En esos minutos de inconsciencia se esfumaron los días de su infancia pateando el balón, el momento en que conoció a su esposa y aquella chilena artística contra Panamá en 2013 que salvó la eliminatoria mundialista de México.

Su regreso a las canchas fue un triunfo de la medicina, pero principalmente de su mente. Tardó meses en recuperarse, entrenó viendo los videos de su propio accidente para perder el miedo y volvió a jugar con un protector en la cabeza. Tuvo que reaprender a rematar de testa, una de sus grandes virtudes, desafiando los pronósticos médicos.

El golpe más duro: 11 de marzo de 2026

Superado el desafío físico, la vida le puso enfrente su peor dolor. Su padre, Raúl Jiménez Vega, falleció el 11 de marzo de 2026 a los 62 años, tras batallar un año contra el cáncer de páncreas. Él no era solo su padre; era su mentor, su representante, el hombre que manejó su carrera desde sus inicios en el América y su apoyo incondicional en los meses oscuros tras la fractura en Inglaterra.

Esta pérdida, ocurrida a escasos tres meses del Mundial, convirtió su deseo de jugar el torneo en una misión de honor, duelo y memoria.

El regreso a casa con los Wolves

A sus 35 años, la carrera de Jiménez dio un giro poético justo antes de la Copa del Mundo. Tras jugar en el Fulham, el Wolverhampton anunció su fichaje de regreso con una frase contundente: "Nunca se fue de nuestro corazón". Volver al club donde casi pierde la vida se convirtió en su refugio para sanar la ausencia de su padre y recuperar la confianza total de cara al torneo.

Raúl celebró su gol en el Azteca

Raúl celebró su gol en el Azteca / EUROPA PRESS

La redención y el llanto en el Estadio Azteca

En el Mundial de Qatar 2022, Jiménez participó únicamente como suplente bajo las órdenes de Gerardo el 'Tata' Martino, sufriendo la eliminación de México en fase de grupos. Cuatro años después, el técnico Javier Aguirre le dio la confianza total para ser el delantero estrella del equipo, haciendo dupla con Julián Quiñones.

El 11 de junio de 2026, en el partido inaugural contra Sudáfrica en el Estadio Azteca, llegó el momento de la redención. En el minuto 66, Jiménez mandó el balón al fondo de la red para decretar el 2-0 definitivo, Quiñones había marcado el primero.

Al festejar, el 'Lobo' mexicano rompió a llorar sobre el césped y señaló al cielo. Esas lágrimas eran el desahogo de un hombre que burló a la muerte en 2020, que regresó al nido de su club y que saltó a la cancha del Azteca con un único pensamiento: dedicarle su gol más importante a la memoria de su padre.