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MUNDIAL 2026
El Mundial de los supervivientes: cuando Corea del Sur tuvo que jugar con sus veteranos de guerra
La Copa del Mundo de Suiza dejó dos tristes récords y directamente relacionados con la guerra: el equipo más viejo de la historia del torneo y el portero que más goles encajó en sus dos primeros partidos

Imagen a color del Corea del Sur - Hungría del Mundial de Suiza 1954 / 'X'
En el verano de 1954, mientras Europa empezaba a dejar atrás sus propias cicatrices de guerra, un equipo llegó al Mundial con heridas extremadamente recientes. Esa plantilla no estaba compuesta por futbolistas, estaba formada por supervivientes. Hablamos de Corea del Sur, que aterrizó en Suiza apenas un año después de que terminase la Guerra de Corea, dejando tras de sí un país devastado, dividido y con más de un millón de muertos. La península quedó partida en dos naciones: la del norte, comunista; y la del sur, una república presidencialista.
Ciudades echadas abajo, familias rotas y mucho dolor por reparar. El fútbol era realmente lo de menos. Pero la dura realidad social del país se trasladó, como no, al deporte rey. Ese año tenía que ser de máxima ilusión, porque Corea del Sur debutaba en una Copa del Mundo, pero la guerra lo echó a perder.
Ese triste contexto explica perfectamente por qué aquel equipo era mucho más veterano que el resto. La media de edad superaba los 31 años, siendo sobradamente el equipo más veterano de la historia de los Mundiales.

El combinado de Corea del Sur, en el Mundial de Suiza 1954 / 'X'
Los jóvenes, en buena forma física, estuvieron en el frente, y los que tenían entre 21 y 23 años, en el servicio militar obligatorio. El resto, trabajando día y noche para levantar un país en ruinas por los bombardeos. Los que viajaron a Suiza eran soldados o empleados del ejército, hombres con historias marcadas por la guerra, que se cobró más de un millón de vidas. Por ejemplo, un delantero del equipo, Choi Jung Min fue prisionero de guerra.
En un torneo donde la velocidad y las posibilidades físicas marcaban diferencias, Corea del Sur lo pasó muy mal. Y cabe recordar que los futbolistas de 31 años de aquel entonces no tenían nada que ver con los de hoy en día. Algunos rozaban los 40. El primer golpe llegó ante la poderosa Hungría, una de las mejores selecciones de todos los tiempos, que les clavó un bestial 9-0. No hubo ningún tipo de consideración.
Dos récords amargos
Días después, la historia se repitió frente a Turquía. Un 7-0 que estableció el global de 16-0 en dos partidos. Evidentemente, un triste récord para el portero Hong Duk Yung que a día de hoy mantiene. No obstante, como señalábamos en anteriores líneas, el fútbol era lo de menos para un grupo de personas que tenían la cabeza puesta en levantar de nuevo a su país.
Lógicamente, aquellos supervivientes, lejos de ser atletas en plenitud, cayeron en la fase de grupos perdiendo todos los partidos y sin marcar un solo gol. Pero su presencia en Suiza ya era una gran victoria, especialmente teniendo en cuenta que tuvieron que soportar el peso más grande de todos los participantes. En este caso, la edad no era solo un número, era el reflejo de lo devastadora que puede ser una guerra. Y más, si es en casa.
En 2026, Corea del Sur volverá al Mundial en el Grupo A, junto a México, Sudáfrica y República Checa, muy lejos de aquella selección rota por la guerra que aterrizó en Suiza en 1954. Esta vez, los ‘Tigres de Asia’ llegan con otra ambición: competir de verdad.
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