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Messi ya tiene su final

Bien podríamos comparar el “Érase un hombre a una nariz pegado” de Quevedo con lo que ha sucedido con Messi y De Jong en las semifinales del Mundial.

J.A. Sánchez

Leo Messi

Leo Messi salió al encuentro con ganas, motivado, con la ilusión de alcanzar su primera final mundialista, la primera en 24 años para Argentina, que no llegaba hasta el último partido de este campeonato desde el Mundial de Italia ’90.

Participó en el primer acercamiento de la albiceleste e hizo valer la jerarquía como capitán para lanzar una falta en el minuto 14 que atrapó Cillessen. Poco después recortó en dos ocasiones, regates que recordaban al mejor Messi del FC Barcelona.

Pero lo que Messi no tenía en cuenta es que un holandés de nombre Nigel de Jong no le iba a dejar respirar. El ‘8’ de los Países Bajos fue su sombra hasta que fue sustituido en el minuto 61 de partido. 

Después de que De Jong dejara el terro de juego, Leo Messi estuvo más liberado y tuvo un par de internadas y posibilidad de ocasiones de gol, pero Argentina no consiguió nada. Y en la primera parte de la prórroga, tampoco. 

Y la historia se volvió a repetir. Como ocurriera en la prórroga contra Suiza, Messi se desató y creó, magistralmente, dos jugadas que le pudieron dar la clasificación a Argentina. La primera con un pase tipo globo de tenis a Palacio, que no supo conectar un buen remate de cabeza. 

Segundos después se adueñó de la banda derecha y tras sortear a varios rivales centró al segundo palo para que Maxi voleara. Y lo hizo. Pero mal. Detuvo Cillessen. 

Esta vez no hubo suerte y se llegó a los penaltis. En las conversaciones con Sabella se pudo entender que él lanzaría el primero y así fue. No falló. Y el acierto de todos sus compañeros le facilitaron el pase a la final. Su final

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