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MUNDIAL 2026

Leo Messi, la fe como bandera

A los 39 años, en su sexto Mundial, Leo Messi firma el torneo más completo de su carrera: ocho goles, dos penales fallados, una racha histórica y al menos dos remontadas que llevan su sello. Pero más allá de las cifras, lo que Messi enseña en este Mundial 2026 es otra cosa: que cuando todo se tuerce, él sigue creyendo. Y Argentina, con él, también

Messi tras la victoria con Egipto: "Este grupo nunca se rinde y sigue intentándolo hasta el final"

Messi tras la victoria con Egipto: "Este grupo nunca se rinde y sigue intentándolo hasta el final" / Esports2

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Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

Messi afrontó este Mundial en un contexto único: el primero de su carrera que se juega, en parte, en el país donde vive. La cita se reparte entre Estados Unidos, México y Canadá, y Messi la vive casi como local: hace tres años que reside en Miami, donde es la gran figura del Inter Miami en la MLS. Llegó, además, como campeón reciente: en diciembre levantó la primera MLS Cup de la historia del club, tras vencer 3-1 a Vancouver Whitecaps en la final, su tercer título oficial en Florida tras la Leagues Cup 2023 y el Supporters' Shield 2024. Con 38 años recién cumplidos —los 39 llegarían en pleno Mundial, el 24 de junio— y disputando su sexta Copa del Mundo, nadie dudaba de su vigencia futbolística. Lo que nadie podía anticipar era la exigencia emocional que le esperaba.

LAS LÁGRIMAS QUE LO DIJERON TODO

Todo empezó con un llanto que nadie esperaba. En el debut ante Argelia, Messi anotó el primero de sus tres goles de la noche y, en lugar de la habitual celebración desatada, se quebró. Fue una victoria por 3-0 en el Arrowhead Stadium de Kansas City, con un Messi que alcanzó los 16 goles en Copas del Mundo, igualando la marca histórica de Miroslav Klose, en el partido número 200 con la selección argentina. Preguntado después, dijo solo que había pasado "unos días difíciles" por un tema familiar; su padre, contaría luego un comunicado de la familia, atravesaba una situación de salud, ya en recuperación. Messi lo dejó todo en el vestuario y volvió a ser, esa misma noche, la gran figura del partido.

Leo Messi rompió a llorar tras el pitido final

Leo Messi rompió a llorar tras el pitido final / EFE

EL TRONO SIN DISCUSIÓN

Seis días después, ante Austria, Messi volvió a mostrar que la fe no se negocia ni siquiera cuando el fútbol le da la espalda. Falló un penal en los primeros minutos, algo que en cualquier otro futbolista podría pesar como una losa. A él no: encontró el gol con el que superó a Klose y se situó en solitario como máximo goleador histórico de la Copa Mundial, y sobre el final amplió su ventaja con un segundo tanto. Dieciocho goles en total, a dos días de cumplir 39 años. Un récord que ya nadie discute.

SIETE PARTIDOS SEGUIDOS

Contra Jordania, con la clasificación ya asegurada y Scaloni rotando el equipo, Messi ni siquiera fue titular. Ingresó al minuto 60 y veinte minutos después marcó el 3-1 definitivo con un tiro libre de zurda. Con esa anotación llegó a seis goles en el Mundial 2026 y se convirtió en el primer jugador en la historia de la Copa del Mundo en marcar en siete partidos consecutivos, superando la marca que compartían Just Fontaine y Jairzinho desde 1970. La prensa internacional no tardó en reaccionar: Marca destacó que había entrado a los 80 minutos, veinte después de salir al campo para "estirar las piernas", y aun así volvió a marcar.

Leo Messi, estrella en el Mundial

Leo Messi, estrella en el Mundial / EFE

SUFRIR PARA SEGUIR VIVOS

La llegada de los dieciseisavos —ronda nueva, producto de la ampliación a 48 selecciones— trajo el primer aviso serio. Cabo Verde, la gran sorpresa del torneo, le plantó cara a la campeona del mundo en Miami. Messi abrió el marcador al minuto 29 con un zurdazo tras un balón largo de Lisandro Martínez, pero el partido se le complicó a Argentina: el conjunto africano empató dos veces y llevó el encuentro hasta la prórroga. Recién en el alargue, un córner de Messi terminó en la cabeza de Cristian Romero para el 3-2 definitivo. Scaloni, que esa noche dirigió su partido número 100 al frente de la Selección, lo resumió sin rodeos: "Este equipo nunca baja los brazos".

LA REMONTADA DE LA FE

Y si hacía falta una prueba más de que este Mundial de Messi es, sobre todo, un Mundial de resistencia, llegó este martes ante Egipto. Argentina empezó perdiendo con un cabezazo de Yasser Ibrahim, Messi falló otro penal —el cuarto de su historia mundialista en ocho ejecuciones— y Egipto amplió la ventaja con un contragolpe de Mostafa Ziko. Dos goles abajo a diez minutos del final. Cualquier equipo hubiera firmado la eliminación. Este no: Messi asistió a Cristian Romero para el descuento y, minutos después, empató el partido con un remate dentro del área. Cuando parecía que el duelo se iba a la prórroga, Enzo Fernández conectó un centro de Lautaro Martínez y marcó de cabeza el 3-2 definitivo.

El dato no es menor: con ese gol, Messi llegó a 21 tantos en Copas del Mundo y a su presentación número 31 en la historia de los Mundiales, ampliando la brecha sobre Cristiano Ronaldo (27 partidos), eliminado ya por España.

Leo Messi celebra su gol a Jordania

Leo Messi celebra su gol a Jordania / Mariscal / EFE

UN CAMINO HASTA CUARTOS

Nada en este recorrido fue fácil. Dos penales errados, dos eliminatorias arrancadas en desventaja y una temporada exigente. Y sin embargo, ahí está: Argentina se medirá a Suiza en los cuartos de final, que se jugarán el sábado 11 de julio en el Arrowhead Stadium de Kansas City.

Lo que separa a Messi de cualquier otro futbolista de su generación ya no son solo los números, que sobran. Es esa capacidad de caerse —con un penal fallado, con un gol en contra— y volver a levantarse antes de que termine el partido. A esta edad, asume el reto de guiar a la Albiceleste hacia el primer bicampeonato desde el de Pelé y Brasil en 1958 y 1962. Cada partido de este Mundial es, a su manera, la misma historia contada otra vez: Leo cae, Leo duda. Y después, sin excepción, Leo cree. Y cuando él cree, Argentina entera camina detrás de esa fe.