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MUNDIAL 2026

Expertos en seguridad advierten sobre el Mundial: “Ni siquiera Estados Unidos está preparado para afrontar solo una amenaza terrorista”

Profesores de la Universidad Europea coinciden en que “la seguridad y la gestión del evento exigirán una cooperación y una planificación sin precedentes”

La Copa del Mundo de la FIFA, en la ciudad de Atlanta

La Copa del Mundo de la FIFA, en la ciudad de Atlanta / @fwc26atlanta

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Jordi Delgado

Jordi Delgado

El Mundial de 2026 no solo se disputará sobre el terreno de juego, sino también en el ámbito geopolítico. Según Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, el contexto actual recupera dinámicas propias de la Guerra Fría, en las que el deporte actúa como escaparate de la rivalidad entre Estados y en las que los países participantes “van a medirse también con la dinámica del marketing político”.

El experto añade que “el éxito de esta colaboración dependerá de si la Casa Blanca y el equipo de Trump consiguen controlar a este último para que no vaya destruyendo todo el esfuerzo diplomático. El Mundial convertirá a Estados Unidos en el centro de atención y su resultado como lavado de imagen dependerá de cómo los tres países gestionen conjuntamente los imprevistos que ocurran durante el evento”.

La tensión internacional, agravada por conflictos como la guerra con Irán, obliga a extremar las medidas de seguridad ante amenazas cada vez más diversas. Mertens advierte de que “ni siquiera Estados Unidos está preparado para poder enfrentarse solo a posibles actos terroristas que podrían materializarse en cualquiera de las tres naciones”.

Por su parte, Álvaro Fernández Luna, profesor de Gestión Deportiva de la Universidad Europea de Madrid explica que “los protocolos están cada vez más profesionalizados, con medidas como la implantación de anillos de seguridad en torno a estadios o el refuerzo de la vigilancia en infraestructuras críticas”. Aunque reconoce que estas medidas pueden generar ciertas incomodidades para los asistentes, recalca que “son indispensables para garantizar el correcto y seguro desarrollo del evento”.

Además, insiste en que “es imprescindible poner el foco en nuevas amenazas como los ciberataques, cuya capacidad de interrupción y daño puede llegar a comprometer el evento en igual o mayor medida que los riesgos físicos tradicionales”.

El impacto económico es otra de las grandes incógnitas condicionadas por la inestabilidad internacional. Aunque se prevé una respuesta positiva del mercado local y del aficionado más fiel, Fernández recuerda que “el mayor impacto económico de este tipo de eventos se genera a través del turismo internacional”. En este sentido, advierte de que “una reducción en la llegada de visitantes extranjeros o en su nivel de gasto tendría un efecto claramente negativo sobre el retorno de la inversión global”.

El experto subraya además que “el impacto económico y social de un evento de esta magnitud debe analizarse desde una perspectiva más amplia, que incluya variables como el legado deportivo, la sostenibilidad del evento, la huella de carbono o la reutilización posterior de las instalaciones construidas o adaptadas para su celebración”.

La incertidumbre también afecta al ámbito comercial y, especialmente, a los patrocinadores. Fernández destaca que “aunque todo patrocinio implica necesariamente un cierto nivel de riesgo, las grandes compañías no toman decisiones a la ligera y sus estrategias contemplan distintos escenarios”. En muchos casos, explica, las marcas buscan objetivos que van más allá de la mera visibilidad publicitaria, como fortalecer el vínculo emocional con el público o mejorar su reputación corporativa.

Ante este escenario, la estructura organizativa será determinante. Aunque la celebración conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá supone un importante desafío logístico, Fernández considera que también “es una ventaja al implicar a varias federaciones y autoridades gubernamentales en la respuesta a posibles contingencias”.

En paralelo, el papel de la FIFA será otro de los elementos clave en la gestión del torneo. El profesor de Gestión Deportiva sostiene que “la institución, pese a sus evidentes intereses comerciales, debe mantener una postura firme y coherente, evitando posicionamientos políticos explícitos para preservar un prestigio que en ocasiones se ha visto cuestionado”.

A su juicio, “su foco debe estar en lo deportivo y en la toma de decisiones basadas en las necesidades de las selecciones participantes y de los aficionados”.