Messi exhibió su versión más terrenal

El '10' nunca se sintió cómodo como falso nueve e intervino de forma demasiado intermitente

Pese a estar desconectado del equipo, Messi fue protagonista en dos de los tres goles argentinos

Argentina no aprovechó la bola extra que logró ante Nigeria. Lo intentó, le puso corazón y alma, pero le faltó fútbol ante una Francia que atropelló al conjunto de Sampaoli cuando decidió que había llegado el momento.

Fue un partido igualado hasta que Mbappé dijo basta. Al otro lado, en la mirada de Leo Messi no había ni sorpresa ni incredulidad, sino resignación. Grandes dosis de realismo. "Esto es lo que hay y hasta aquí hemos llegado", parecía decir el '10'. Jugó un partido insuficiente, alejado del protagonismo imprescindible para que Argentina tuviera opciones de superar a los franceses. No se adaptó a la posición de falso nueve que probó Sampaoli para buscar la mejor versión de Messi.

Nunca se sintió cómodo, aislado en la posición de falso nueve, en la que nunca llegó a ejercer de referencia ni de enlace con el centro del campo. No le encontraron entre un bosque de piernas que frenaban cualquier posibilidad de ver la línea de pase para que el balón llegase a Messi. Kanté fue su sombra, atento siempre que conectaba con la pelota, de forma demasiado intermitente para hacer daño. Durante el primer tiempo recibió dos faltas, la prueba estadística de su ausencia letal. En el minuto 36 entró en el área y los argentinos pidieron penalti. Habría sido demasiado riguroso. Messi solo sonrió para celebrar el gol del empate de Di María. Un balón profundo a Pavón por banda derecha fue de lo poco destacable antes del descanso por parte del '10'.

La segunda mitad arrancó diferente. O esa fue la sensación. Messi recogió un balón aéreo en el área tras un servicio de falta lateral. Se giró, disparó y Mercado tocó lo justo para sorprender a Lloris. Argentina por delante. Fue un espejismo que Mbappé borró del horizonte con dos goles que dieron ventaja a Francia. El 4-2 hizo reaccionar a la albiceleste, que conectó como no había hecho durante todo el encuentro con Leo, al que empezaron a llegarle balones. Buscó la jugada personal y disparó flojo con la derecha, luego se la puso para que probara Agüero, que había entrado por Enzo Pérez. Lo acabó encontrando con una asistencia que acabó en el tercero de la albiceleste de cabeza, obra del Kun. Messi fue clave en dos de los tres goles de Argentina, pero no fue suficiente. Faltó algo más. Se acabó el Mundial. ¿Para siempre?

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