Mir sale a por todas

El mallorquín Joan Mir (Suzuki), de 23 años, sale desde la cuarta fila, un sitio peligroso, pero promete perseguir la victoria. No piensa especular

¿Estoy muy disgustado por salir desde tan atrás, pero pienso remontar desde la salida¿, señala el líder de MotoGP

Joan Mir, a un paso del título en MotoGP
Joan Mir, a un paso del título en MotoGP | sport

Emilio Pérez de Rozas

A las 18.00 horas del miércoles estaba que se subía por las paredes de su casa de Andorra. Ni siquiera sus tres perros, ‘Dakota’, ‘Kirby’ y ‘Bruno’ eran capaces de animarle. Su compañera Alejandra le susurraba al oído que todo iría bien. Su preparador físico y asistencia, Tomás Comas, le decía desde Madrid, antes de encontrarse en Cheste (Valencia), que el PCR saldría negativo, pero él, Joan Mir, el candidato nº 1 al título mundial de MotoGP, no las tenía todas consigo.

El viernes, a las 15.00 horas, se le había pasado el susto del PCR, pero le entraba la presión (“por suerte no me hice daño”) de haber sufrido la quinta caída de la temporada. Se tranquilizada a su manera (“sé por qué ha sido, así que pasamos página”). Pero no estaba metido, por mal crono, en la Q2, la cronometrada que ordena la parrilla.

Y, va, y ayer se pone a llover (vale, sí, poco), pero Mir se la tuvo que jugar a sacó, en el primer ensayo de la mañana, para meterse en la Q2 y, al final, cuando se seco la pista con algo de sol y airecito, logró meterse. Pero, a las 15.15 horas, cuando empezaba la ‘quali’, que es, sin duda, lo peor que hace, nada salió bien. “Estoy muy disgustado. Hago un buen FP3, tengo buen ritmo de carrera en el FP4 y hago una ‘quali’, que ni yo mismo sé que he hecho: ¡uf!, salgo el 12º. Nada bueno”.

Es decir, para alguien que se está jugando el título, el presente y el futuro, no solo suyo, del equipo, de la fábrica, un miércoles, jueves, viernes y sábado bastante mosqueante. Pero a Mir, puro hielo (o eso parece, “no, no, no noto la presión, esto se puede soportar, ya lo viví, en el 2017, cuando perseguía el título de Moto3”), nada de todo eso le hará, dice, cambiar de planes: sale en la cuarta fila, por delante tiene a 11 pilotos, pero los dos que le persiguen en el Mundial, a solo 37 puntos, están al lado de él (Fabio Quartararo, 11º) o detrás (Alex Rins, 14º), así que, en ese sentido, no ha perdido. Aún.

“No voy a preparar esta carrera, pensando que me queda aún la de Portimao de la semana que viene”, confesó ayer Mir. “Voy a salir a tope desde el inicio. Tengo que hacer una buena salida, pasar en la recta y en la primera curva, que no es tan peligrosa como la de Motorland, a tantos pilotos como pueda. He de esquivar caídas y peligros pues, cuando sales en mitad de la parrilla, tienes muchos números de verte envuelto en un lio. Ahí deberá tener algo de suerte. Y, luego, una vez estabilizado en el grupo delantero, recuperar el ritmo de carrera que he demostrado en el último entrenamiento y ver cómo marchan los demás. Desde luego, así, de salida, ni descartó ganar, ni mucho menos subirme al podio”.

Mir, claro, desearía que hoy el circuito de Cheste estuviese repleto de público. “Yo prefiero correr con la afición apoyándote, viéndote, disfrutando y, tal vez, celebrando nuestro éxito, eso, desde luego, cuando tienes algo al alcance de la mano es muy hermoso. Pero, bueno, aún y con todo voy a salir a dar el 100x100 mío, a jugármelo todo y veremos qué ocurre”.

Todos coinciden de que es absolutamente imposible hacer pronósticos. Mir puede ser campeón produciéndose un montón de loterías, la más segura, sin duda, es que él logre subirse al podio. Si es así, si consigue su octavo podio en 13 carreras podrá cantar y bailar el alirón. De lo contrario, le quedará el precioso trazado de Portimao, nuevo e indescifrable para todos. Puta incognita.

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