Moto GP
Márquez, listo para la 'guerra' en Jerez: “Austin fue un toque de atención, ganar no es lo normal”
Marc, líder del Mundial, afronta su primer Gran Premio de España con Ducati: "Como mínimo hay que intentar repetir el podio de 2024, que fue el punto de inflexión"

Marc Márquez, este martes en Madrid / Estrella Galicia 0.0
Marc Márquez afronta una semana decisiva, pero parece extrañamente relajado. “La madurez ha cambiado mi mentalidad, quiero ganar, pero ya no me siento en la obligación de hacerlo, no me siento en deuda conmigo mismo”, asegura. Vuelve al circuito de Jerez, escenario del Gran Premio de España, donde hace cinco años sufrió la peor lesión de su vida. Y donde la pasada temporada recibió “un chute de afrenalina”, al subir al podio. “Aquel segundo puesto en la carrera del domingo fue muy importante, porque entendí que volvía a ser competitivo. Sabeis lo que arriesgué al dejar Honda, yendo a Gresini…. Y aquello fue un punto de inflexión”, recuerda.
La situación es mucho más alentadora esta vez. Marc ha ganado siete de las ocho carreras disputadas desde que inició su primera la temporada en el Ducati Lenovo oficial. Es líder del Mundial, con 17 puntos de ventaja respecto a su hermano Álex y 26 sobre su compañero Pecco Bagnania, después de convertirse en el piloto español más laureado de la historia, sumado su victoria 91 en Qatar, superando al añorado Angel Nieto. Marc se siente pletórico, pero no quiere perder el mundo de vista. “La caída de Austin fue un toque de atención, para mí y para todos, para ver que no es tan fácil, que esto es MotoGP y ganar siempre no es lo normal. Es lo que nos decimos Álex y yo cada fin de semana que hacemos primero y segundo, hay que entender eso y valorar los buenos momentos, porque vendrán otros malos, como Austin”, advierte.
Un nuevo Marc
El octocampeón de Cervera, que antes de poner rumbo a Jerez, ha celebrado un encuentro con la prensa en Madrid auspiciado por su patrocinador Estrella Galicia 0,0, insiste en su discurso prudente. Nada que ver con el Marc impulsivo de los 20 años, el de la “puerta grande o ambulancia”, el que solía desquiciar a sus rivales. “Tengo 32 años, aunque, más que la edad, lo que me ha hecho madurar son las lesiones, eso es lo que de verdad me hace valorar y disfrutar el momento que estamos viviendo. Ganar no es lo normal en un campeonato como MotoGP. Aquí están los mejores pilotos”.
Eso sí, la ambición la mantiene: “Espero que este fin de semana podamos celebrar mímimo otro podio y si tengo la oportunidad intentaré ganar para celebrarlo con la afición. Siempre les digo a mis amigos que Jerez tiene el mejor ambiente del Mundial, sales pista, sientes el run run de la gente y eso es un plus”.
Pese a que la imagen que transmite el actual Marc Márquez es muy similar a la que exhibía en su dominante 2019, cuando lo ganó casi todo y conquistó su octavo título mundial, él no lo ve así. “Honestamente, después de cuatro operaciones no puedo decir que soy mejor piloto que el Márquez de 2019, soy diferente. Tengo otra mentalidad. No me atrevo a decir que soy más fuerte, pero sí estoy mucho más tranquilo. En 2019, sólo me valía ganar, lo tenía interiorizado. Este año la presión es la misma, pero yo, personalmente, no me siento obligado a ganar. Con todo lo que ha pasado, soy feliz. He intentado todo lo que ha estado en mis manos, y estoy donde quería, logrando victorias y podios cada fin de semana”, apunta.
Márquez celebra su proceso de transformación: “Cuando entras en esa inercia negativa, te va minando la confianza, te cambia el físico, no te puedes preparar bien, todo va bajando.... Ahora es al revés, te sientes en racha, las cosas que pruebas van saliendo y no entras en ese punto de ansiedad al que te llevan las lesiones sucesivas. Eso genera que te lo tomes todo con más tranquilidad. Tengo que trabajar más para llegar. Pero estoy dispuesto a ello y ahora que he llegado, estoy tratando de olvidar el brazo. Esto hacía muchos años que no me pasaba. Es una rueda, ganas confianza, físico, y te acuerdas menos de los problemas. Con el fisio me quejé del hombro izquierdo, y me dijo que hacía tiempo que no me quejaba. Eso es una buena señal”.
Reconoce que durante estas semanas de euforia hay una palabra que intenta evitar: “Superioridad". Y lo argumenta: "No me gusta, te hace bajar un poco la guardia. Y te lleva a cometer errores. El de Austin no fue por exceso de confianza, intento interiorizar mi discurso. La última vez que me sentí así con una moto fue en 2019. Me salían las cosas, ahora también. Pero los rivales van mejorando y están cada vez más cerca”, asume. “Estamos solo en la quinta carrera del año y pueden pasar muchas cosas. Hay que seguir con la misma intensidad”.
Álex, rival y aliado
Marc también agradece el buen momento de forma que atraviesa su hermano y ahora rival Álex Márquez. “Nos hacemos mejores el uno al otro. Esa ayuda mútua la hemos tenido toda la vida, y la seguiremos teniendo. Yo le fortalezco a él, y él a mí. Otros pilotos también se entrenan en grupo, la rivalidad te hace crecer”, dice. “Ojalá nos tengamos que acabar jugando este Mundial, lo importante es que el campeón se apellide Márquez”, avisa. “Siempre he estado orgulloso de mi hermano, de cómo ha sabido gestionar las cosas todos estos años, de que en todas sus entrevistas le preguntasen por mí… las comparaciones son odiosas y él siempre lo ha llevado de una forma muy natural, intentando sumar. En la pista cada uno va a lo suyo, pero en casa es una ventaja tenerle al lado”, considera Marc.
“Me encanta que me pregunteis por él y no al revés. ¿Y por qué no puede ser campeón? Lo fue en Moto2 y Moto3. Álex es un pilotazo, soporta genial la presión, a partir de aquí sus opciones al título van a depender de como evoluciones nuestra moto, que es la oficial, aunque si él se lo gana en pista, igual le llegan regalitos de Ducati”, lanza.
Consejo a 'Martinator'
Márquez también ha querido dar soporte moral a Jorge Martín, que después de perderse las tres primeras carreras del año por lesión, reapareció en Qatar, donde aún sigue y se ha pasado una semana hospitalizado, después de sufrir una grave caída que se saldó con un neumotórax y once costillas fracturadas. Sabiendo que no hay plazo para regreso al campeonato, Marc le ha enviado un mensaje contundente: “Simplemente me gustaría darle ánimos en estos momentos. Lo que pasé yo con las lesiones no se lo deseo a nadie y menos al campeón del mundo. Mi único consejo es que no tome ninguna decisión ni lesionado, ni en caliente”.
Respecto a su compañero Pecco Bagnaia, que en lo que va de curso no ha conseguido acercarse a su nivel, Marc asegura que “no afronto la rivalidad con un compañero ahora igual que cuando tenía 20 años. Hay rivalidad en pista, pero fuera todos somos personas. El objetivo de Ducati es el título en rojo este año, da igual si es del 93 que del 63”, afirma sin convencer al personal.
Del pasado al futuro, Márquez confía en que el nuevo reglamento de 2027 MotoGP permita recuperar las viejas batallas que tanto añora: “Con las motos de ahora los cuerpo a cuerpo de hace diez años son imposibles. Con tanta aerodinámica, neumáticos, las estrategias … es difícil. Ojalá en el futuro se iguale la aerodinámica para que dependa más del piloto. Yo lo echo en falta, a mí me encanta la guerra, el tú a tú en las últimas vueltas que tenía con Dovizioso.
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