Joan Mir, una vida a toda velocidad

Cambió su casa de Palma por un retiro en las montañas de Andorra que comparte con su novia y sus tres perros

Sencillo, educado, simpático y con la cabeza "muy bien amueblada", Joan no tiene enemigos en un paddock lleno de 'egos'

Joan Mir se proclamó matemáticamente campeón del mundo de MotoGP | EFE

Joan Mir Mayrata (Palma de Mallorca, 1 de septiembre 1997) tocó el cielo en Phillip Island, en 2017. Con 20 años, en su segunda temporada como titular en Moto3, conquistó el título con mucha autoridad a falta de dos carreras. Hoy, solo cuatro años más tarde, una enorme traca ha recorrido las gradas desiertas del circuito de Cheste para festejar la primera corona de Mir en la categoría reina de MotoGPLa primera también para Suzuki en dos décadas.

El trayecto hasta aquí no ha sido un camino de rosas para el mallorquín, aunque todo ha ocurrido en tiempo récord. Al contrario de muchos niños pilotos que son introducidos al mundo de las motos a través de sus padres, Mir se apasionó a las dos ruedas a través su primo, Joan Perelló, que compitió durante dos temporadas en el Mundial de 125cc.

La familia de Joan Mir no eran apasionados de las motos y tampoco veían con buenos ojos la alta inversión anual que requería ser piloto. No fue hasta los diez años cuando pudo cumplir su deseo y pasó a formar parte de la escuela de Lorenzo Competición, de Chicho Lorenzo, quedando quinto en su primera carrera de minimotos.

A diferencia de otros que empezaron en off road, como Marc Márquez, Mir lo hizo directamente sobre asfalto, como Dani Pedrosa. El balear dejó patente su talento desde el primer momento. Y también su carácter exigente.

A partir de ahí el tema económico siempre fue una preocupación. Pero su enorme talento sobre la pista siempre le garantizaban a Joan las ayudas necesarias, en forma de becas, para seguir intentando alcanzar su sueño, sin dejar de lado los estudios.

Tras participar en distintas competiciones como el Campeonato Balear, la Copa Bankia y la Red Bull Rookies Cup, dio el salto al Mundial Júnior de Moto3 de FIM CEV. Al finalizar la temporada solo pudo ser cuarto, detrás de Nicolò Bulega, Albert Arenas y Arón Canet, pero fue capaz de ganar cuatro carreras que le valieron para atraer el interés de las escuderías del Mundial de Moto3.

A su manager Paco Sánchez, que desde siempre ha llevado la carrera de Joan, le costó encontrarle acomodo. Finalmente fue Leopard Racing el que le contrató, aunque ya habían tenido la posibilidad de verle en acción cuando en 2015 fue invitado a suplir al japonés Hiroki Ono durante el GP de Australia. Lo que vino a continuación discurrió velocidad de vértigo: en solo cuatro años Joan se proclamó campeón del mundo de Moto3, fue rookie del año en su primera y única temporada en Moto2, dio el salto a MotoGP con la fábrica Suzuki y en su segundo año se ha alzado con el título a falta de una carrera, en Portimao, la próxima semana.

MIR, TODO UN CAMPEÓN 

En el ‘gran circo’ de MotoGP , plagado de 'egos', cuesta hacer amigos pero Joan Mir le cae bien a todo el mundo. Es el ‘yerno ideal’ que dirían algunos. Sencillo, educado, simpático, trabajador incansable y con la cabeza ‘muy bien amueblada’ el piloto mallorquín le dio un giro radical a su vida hace un par de años cuando decidió trasladarse a vivir a Andorra, con su novia Alejandra, la hermana de ésta Claudia, y sus tres perros Bruno, Kirby y Dakota.

Además de su manager, su grupo de trabajo de Joan Mir lo formán Tomás Comas, su preparador físico y asistente en los circuitos y Juan García, que le prepara las motos de entrenamiento y es su asistente en los entrenamientos.

Atrás, en Palma, dejó a su padre Juan Mir, propietario de una tienda de skates y tablas de surf, “el primero del que me acordaré si logro ser campeón, porque es él quien apostó por mí y me ayudó en mis difíciles inicios”, subraya el piloto de Suzuki. También le cuesta no tener más cerca a su joven y guapa mamá, Ana Mayrata, estilista y diseñadora, a la que adora. “Sus padres, sobre todo vigilan lo más importante, que quienes que trabajan con su hijo sean honrados”, explica Paco Sánchez.

Y así, entre amigos y gente de confianza, y en un equipo familiar como Suzuki, que le ha llevado en ‘volandas’ desde que debutó en MotoGP, Joan Mir, se ha consagrado como el mejor piloto de la categoría reina en 2020. Ha heredado la corona de Marc Márquez y no teme que vuelva: “Con Marc en la pista todo es más difícil, pero también más estimulante”.

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