Joan Garriga: "No sé dónde dormiré mañana"

Joan Garriga: "No sé dónde dormiré mañana"

Todo fue muy rápido. Un infarto que derivó en un segundo y una operación veloz para evitar consecuencias peores. Ahora, tras varios días en el hospital, Joan Garriga descansa, a su manera, en casa de un amigo. Quiere poner en orden un mundo del que nunca se sintió partícipe. Él iba a la suya, un rebelde con causa como le gusta remarcar que, sin embargo, se perdió por el camino.

¿Ha sentido miedo estos últimos días?

Cuando te dicen que es un infarto siempre lo tienes, sabes que puedes morir. Aunque, la verdad, fue tan rápido que apenas tuve tiempo para asimilar lo que pasaba.

¿Y ahora?

Ahora tengo un montón de medicamentos y la obligación de tomarme las cosas con más calma, me han dicho que me relaje, que no vea a mucha gente para no agobiarme y que deje de fumar.

Difícil para un hiperactivo...

Lo sé. De hecho, creo que mi cuerpo petó por el nerviosismo de los últimos tiempos, por todo lo que ha pasado. ¿Sabes? En las últimas semanas se han muerto dos buenos amigos... palos y palos.

Empieza de nuevo...

Acabo de cumplir medio siglo, tengo una nieta preciosa... me gustaría poner las cosas de mi entorno en orden.

¿Qué cosas?

Todo, aunque no es fácil tener proyectos cuando no sé ni dónde dormiré pasado mañana.

¿Cuándo se torció todo?

Fueron una cosa detrás de otra, todo se juntó...

¿Por qué la droga si parecía tener una buena trayectoria?

Durante mis años de piloto nunca me drogué y cuando digo nunca, es nunca. Mi droga era la gasolina.

¿Entonces?

En 1993 tenía pactado todo el equipo de 500cc y dos meses antes los de Tabacalera me dijeron que no podía ser. Me vi yéndome a Superbikes a Italia, recolocando a la gente, cerrando las tiendas que tenía, haciendo mil kilómetros... y para evitar quedarme dormido al volante del motorhome me metí coca en dos ocasiones.

¿Por qué se quedó sin equipo?

Otros se quedaron el dinero que iba para mí... y hasta aquí puedo leer, prefiero no hablar ni dar nombres.

Entiendo, volviendo a la droga. ¿Por qué no paró?

Al poco después se me quemó una nave, me acusaron de haberlo provocado, no me pagaron lo que el juez dijo y me empecé a separar...

¿Cuándo se dio cuenta de que estaba enganchado?

Nadie me ha visto hacer el fantasma, ni salir desfasado. Yo probé la cocaína, como muchos, para ganar horas y tiempo.

Y se le escapó de las manos...

No creo que se me haya escapado nunca de las manos. Se te escapa cuando eres un inconsciente y un degenerado como hay muchos.

Pero usted sigue consumiendo...

Pero nunca he robado ni traficado con droga como se ha dicho en muchos sitios. Y juro por la vida de mi hija y de mi nieta que nunca lo he hecho. ¿Sabe por qué?

Dígame...

Porque hacerlo significaría tirar por tierra todo lo que he hecho en mi vida, sería hacer todo lo que he criticado. Sería arruinar todo eso de la manera más rastrera.

¿Alguna vez ha querido dejarlo?

Siempre que he querido, lo he hecho.

¿Por qué vuelve entonces?

Paro porque me ilusiono con un proyecto, me implico, pero me engañan... Pero insisto en que nadie podrá decir que me ha visto hacer ciertas cosas por la droga.

¿Si alguien le pudiera ayudar, qué pediría?

Poner en marcha una fundación para ayudar a los que han pasado o pasan por lo que yo pasé en el deporte. Ah, y que la gente se preocupe de lo suyo y me dejen tranquilo, que no digan cosas que no son ni me cierren puertas por eso.

¿Un sueño?

Volar, pero no en sentido malo, ¿eh? Yo antes volaba con ultraligeros. Y comprarme un motorhome e irme a ver a los amigos que tengo fuera de España, que son más que lo que tengo aquí.

(MAÑANA, CAPÍTULO 2)