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Fórmula 1

Robert Doornbos, de estrella de la F1 al negocio de los juguetes sexuales

Tras una carrera marcada por altibajos y conflictos financieros, el ex piloto de Red Bull encontró en la tecnología erótica una nueva forma de éxito

Robert Doornobs, durante su etapa como piloto

Robert Doornobs, durante su etapa como piloto / F1.com

Roger Meya Pla-Giribert

Roger Meya Pla-Giribert

La vida da muchas vueltas, y Robert Doornbos es un ejemplo perfecto de ello. Quien en su día fue uno de los jóvenes talentos más prometedores de la pista, con el mundo del motor a su alcance, hoy lidera una exitosa empresa de juguetes sexuales.

Debutó en la F1 con Minardi en 2005 y, tras disputar ocho Grandes Premios, Red Bull llamó a su puerta un año después. Empezó como piloto de reserva, pero acabó sustituyendo a Christian Klien en las tres últimas carreras de la temporada.

En su ascenso en el automovilismo, Doornbos contó con un apoyo esencial: el patrocinio financiero de Harry Muermans, cofundador del grupo inmobiliario Muermans junto a su hermano en 1978. Sin embargo, pese a rendimientos sólidos en la pista, su carrera empezó a estancarse y los problemas económicos deterioraron su relación con el magnate.

Robert Doornob se unió a la industria de los juguetes para adultos

Robert Doornob se unió a la industria de los juguetes para adultos / X

En 2012, Muermans reclamó los casi 11 millones de euros entregados durante su etapa en la F1, alegando que se trataba de un préstamo y no de un patrocinio. El tribunal de Róterdam le dio la razón, y la empresa de Doornbos acabó en bancarrota.

Los juguetes sexuales como reinvención

Lejos de rendirse, Doornbos decidió reinventarse por completo. Fundó Kiiroo, una empresa de juguetes para adultos que combina tecnología e intimidad. La marca ofrece soluciones pensadas para parejas que mantienen relaciones a distancia, con el objetivo de crear experiencias sensuales compartidas sin necesidad de estar físicamente juntos.

El éxito fue tal que Forbes dedicó un espacio a Doornbos, destacando que su compañía opera a pocos pasos del famoso Barrio Rojo de Ámsterdam. Hoy, aunque Kiiroo mantiene su sede en los Países Bajos, el ex piloto vive en Dubái junto a su familia y compagina su faceta empresarial con su labor de analista de Fórmula 1 en Ziggo Sport.

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