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¿Por qué Mónaco no convence a los pilotos de la F1?

Max Verstappen y Carlos Sainz, entre otros, criticaron duramente el trazado monegasco así como la nueva regla que obligaba a realizar dos paradas para dar emoción al GP

Vista aérea de una de las curvas más icónicas del trazado de Mónaco

Vista aérea de una de las curvas más icónicas del trazado de Mónaco / AP

Cristina Moreno

Cristina Moreno

El Gran Premio de Mónaco es uno de los más emblemáticos del campeonato de Fórmula 1, además de uno de los más antiguos del calendario. Por las calles del Principado corrieron los primeros coches en un lejano 1929 como una iniciativa del fabricante de cigarrillos Antony Noghes para competir con sus colegas del Automóvil Club de Mónaco. También es uno de los más complicados y en el que las posibilidades de adelantar se reducen casi a la mínima expresión.

"Es un circuito increíblemente estrecho y totalmente icónico", describió en su día Nelson Piquet destacando dos de las principales cualidades del trazado urbano monegasco. Buena muestra de ello dieron los pilotos de F2 formando una auténtica montonera en Santa Devota, después de que los líderes chocaran contra las protecciones en esa primera curva.

Y es que la espectacularidad del escenario es a la vez su peor característica, con carreteras estrechas que hacen difícil que las posiciones cambien en pista. Así, la espectacularidad y la emoción del GP se traslada casi por completo a la sesión de clasificación del sábado que no solo determina el orden de parrilla del domingo, sino que prácticamente marca el signo de la carrera. De hecho, los cuatro primeros clasificados fueron también los cuatro que cruzaron primero la bandera a cuadros: Norris, Leclerc, Piastri y Verstappen.

Históricamente, los pilotos han comentado que la 'Qualy' de Mónaco vale doble, teniendo en cuenta los problemas para adelantar una vez se han apagado los semáforos y arranca la carrera. Tampoco la estrategia daba vida a la prueba, por lo que a principio de temporada la FIA estableció una nueva normativa al respecto para el GP de Mónaco.

Experimento fallido

En la misma se marcaba la obligatoriedad de dos paradas, algo que en principio debía servir para dar un plus de emoción a la cita, pero que tras este domingo se reveló como un fiasco. Es cierto que durante la cita se vieron diferentes estrategias, como la elegida por Max Verstappen. En Red Bull apostaron por ser pacientes, por esperar a que un Safety Car hiciera su aparición y les favoreciera, pero este no llegó y el neerlandés paró tan tarde que ya no tuvo opciones. Perdió su opción de podio y acabó cuarto.

La obligación de utilizar tres juegos de neumáticos y por tanto, de realizar dos paradas, no impidió que se formara la habitual caravana de monoplazas, ni que se ralentizaran los tiempos, ni mucho menos, que surgieran las quejas.

Uno de los más críticos fue Carlos Sainz. "Las dos paradas no han cambiado nada y la carrera sigue siendo súper aburrida. Estoy muy disgustado porque no hemos corrido una carrera", sentenció el piloto madrileño, que finalizó en la décima posición. Max Verstappen, por su parte, calificó la nueva regla de "fracaso". "Fue muy emocionante. Estuve al borde de mi asiento en cada vuelta", ironizó el piloto neerlandés, añadiendo que "podría haber hecho cuatro paradas, aún habría estado en P4".

"Entiendo la intención, pero no ha funcionado. Casi parecía que estábamos jugando a Mario Kart. ¡Imagínate modificar el auto para lanzar plátanos y volver la pista resbaladiza!", bromeó el piloto de Red Bull.

A ritmo lento

Pese a la nueva regla, los equipos utilizaron las características del trazado para imponer sus ritmos y adaptar la carrera a sus necesidades. En este sentido, Carlos Sainz apuntó a la estrategia de RB de ralentizar la marcha de Lawson para beneficar a Hadjar, algo que copió Williams frenando al madrileño y después a su compañero, Albon, para que ambos entraran en punto.

Para Sainz, "esta forma de gestionar el ritmo" vulnera el espíritu de la competición: "Al final estás manipulando los resultados. Hace 20 años por manipular resultados se hicieron muchas penalizaciones... y ahora se manipula la carrera todos los días aquí en Mónaco y no pasa nada".

“Iba tan aburrido que iba diciendo qué se podría hacer aquí en Mónaco para que no se pudiese hacer esto. Ahora lo tengo que pensar más, pero iba muy caliente en el momento y se me ocurrieron ideas muy extrañas. Pero sí, hay que pensarlo", apuntó el madrileño, que es el presidente de la Asociación de Pilotos (GPDA).

Russell, que calificó el experimento como un "fracaso", podría tener la solución. "Para todos los pilotos, la clasificación es el momento más emocionante del fin de semana. ¿Lo aceptamos? Pues no debería haber carrera, que sea una carrera de clasificación", indicó el de Mercedes.