Entrevista SPORT | Nandu Jubany Piloto del Dakar y cocinero con Estrella Michelin
Nandu Jubany: "Hay que vender muchas croquetas para correr un Dakar"
El popular chef catalán se aventura en su tercer Dakar, el segundo en coches y junto a su copiloto Marc Solà, con el que hace un año firmó un inesperado podio en 4x2. Y avisa: "Me gustaría atreverme con un camión, los rusos ahora salen a buen precio"...

Nandu Jubany, junto a su copiloto Marc Solà / HELENA CLANCY
Nandu Jubany (Monistrol de Calders, 1971), chef reconocido con una estrella Michelin, se ha convertido ya en un habitual del Dakar. En enero regresa al rally por tercer año (segundo en coches), dispuesto a intentar mejorar el gran balance de la última edición, cuando subió al podio en su categoría de dos ruedas motrices y concluyó 19º en Ultimate. Pero, sobre todo, aspira a divertirse, a desconectar del delantal y los fogones. “Son mis vacaciones”, insiste.
¿Qué le cuesta más, las entrevistas y todo el protocolo pre Dakar o la carrera en sí?
Lo que me cuesta más es hacer todos los preparativos y no olvidarme nada. Las entrevistas me gustan, me hace ilusión poder explicarle a la gente la suerte que tengo de poder hacer lo que hago.
¿Cómo llega este año a Arabia a nivel de preparación?
Físicamente estoy bien, ni mejor ni peor que el año pasado, porque tengo mucho trabajo y tengo las horas que tengo para entrenar. El coche llega más preparado y yo también he aprendido bastante en los rallies que he corrido. Estuve en Marruecos, en cuatro pruebas del Campeonato de Catalunya de rallies de tierra y en dos del Nacional. Eso te da velocidad, pero a veces en el Dakar correr más no significa terminar delante. Hay que vigilar, intentar no pifiarla, porque es una carrera muy larga y lo importante es llegar al final.
¿De dónde saca el tiempo para entrenar?
Duermo muy poco. A las seis ya he hecho media hora de piscina y luego una rutina diaria de gimnasia. Y el día que puedo, salgo en bicicleta o entreno en casa con Jaume Palau … cada día trabajo entre 14-16 horas y esa es en realidad mi preparación.
Duermo poco. Cada día trabajo entre 14-16 horas y esa es en realidad mi preparación
Después del éxito inesperado en el anterior ¿se pone más presión para este Dakar?
No, hay que ser inteligente. El año pasado no fui del todo consciente de lo bien que lo hicimos y creo que será muy difícil repetirlo. Esta vez hay 12 o 14 coches más, significa que hay 52 coches más buenos que el mío. Nosotros haremos nuestra carrera y si no tenemos problemas y avanzamos cada día, creo que podemos estar en una posición en la que estemos muy contentos.
¿Le molesta que no le tomen en serio como piloto?
No, me hace gracia, nunca me tomo mal las críticas y menos en este aspecto. Tengo la suerte de poder correr el Dakar gracias a mi trabajo, a mis proyectos. Poder competir al lado de los profesionales y de gente que se gana la vida con esto, que les has seguido como aficionado y les admiras, es una satisfacción para mí. ¿Qué la gente no me toma en serio?. Yo tampoco, soy un cocinero y esto es mi hobby. Aunque me gusta mucho cuando me salen las cosas bien, cuando hago buenos tiempos y estoy delante.
¿Es muy competitivo?
Si no lo fuese, tampoco sería tan emprendedor, ni tendría el liderazgo que tengo. Me gusta ganar hasta al parchís
¿Qué la gente no me toma en serio como piloto?. Yo tampoco, soy un cocinero y esto es mi hobby
¿Qué tiene el Dakar que engancha?
Es un evento increíble, parecido a los que organizamos nosotros, que estamos cuatro días trabajando día y noche y cuando terminas dices, ¡qué locura, no lo haré más!. Y al cabo de cuatro días ya tienes ganas de repetir. Adrenalina pura. En el rally, además, si tienes un problema el primer día te vas a casa, después estar entrenando 365 días para preparar la carrera.
Para llegar más lejos, ¿hay que correr más o calcular los riesgos?
Siempre tienes que guardar esos kilómetros por hora de más. Si das gas a fondo y te la vas jugando, cuando tengas algún susto, te quedarás allí. El coche, como dice mi copi Marc Solà, tiene memoria, así que hay que ir controlando, cuidándolo. El Dakar no lo gana el más rápido, sino el más constante y el que se equivoca menos.
¿Se marca un objetivo para 2026?
Terminar entre los 25 primeros sería un éxito y de mi categoría, volver a acabar segundos estaría súper bien, porque hay gente muy buena que el año pasado no llegó al final. Ya si ganásemos sería la bomba, pero nos lo vamos a pasar bien.
Si tuviera que elegir ¿prefiere otra estrella Michelín o ganar un Dakar?
Estrella Michelin hace muchos años que ya tengo una y pensar en ganar el Dakar , la general absoluta, es imposible a día de hoy. Quizá podría ganar en 4x2, pero tampoco me hace tanta ilusión. Yo siempre apunto al máximo y me gustaría más ser 19º y cuarto en mi categoría, que no 25º y primero de mi categoría.
¿Cuántas croquetas tiene que vender para costearse este capricho?
Muchas croquetas. Es muy caro y es algo que nunca pensé que podría hacer en serio. Lo hago gracias a mi trabajo y a mi reconocimiento como cocinero. Tengo que agradecer el apoyo a mis patrocinadores, KH7, Torrons Vicens, Noel y Leo Messi con sus restaurantes Hincha. Ellos pagan la mitad de la ‘fiesta’ y la otra me la paga mi mujer y me la paga mi trabajo.
¿Qué cuesta correr un Dakar?
Un coche como el que llevo, 380.000 euros, correr el Rally de Marruecos y el Dakar, aproximadamente, unos 300.000 euros. Este tipo de coche no se rompe y tiene muy poco gasto de mantenimiento y reparación, pero claro, lo que yo gasto en todo el Dakar es lo que gasta un Toyota en un día de carrera. Un T1 Plus está entre 800 mil y un millón de euros… es una locura. Soy un privilegiado y quiero dar las gracias a toda la gente que me ayuda, que llena mis restaurantes y compra mis croquetas y canelones.

Nandu Jubany, durante la presentación de su patrocinador en Barcelona / Felix Romero
¿Qué opina su familia de esta afición?
Saben que toda la vida he tenido pasión por el motor y lo entienden, aunque me he hecho mayor y lo de ir en moto es más complicado. Mi mujer está feliz con el proyecto del coche, porque ve que yo lo soy, que tengo un objetivo, que me entreno y me preparo.
¿En qué se parecen la cocina y el motor?
No están tan lejos los dos conceptos. Cuando nosotros hacemos un banquete para mil o dos mil personas y tenemos que entregar 60.000 tapas en dos horas, es como hacer una etapa del Dakar. En ambos casos, al final habrá sido un día difícil. En un mes y medio haré dos Dakars, el de verdad y el de mi vida profesional.
¿Cómo cambia el chip de los menús navideños a subirse al coche en el desierto?
Es tan fácil como pasar de todo esto, de quince días de vorágine en cenas de empresa, restaurantes y servicios, a coger un vuelo el día 31, a las seis y media de la tarde y cambiar al modo de Dakar. Eso sí que lo sé hacer. Me comeré las uvas yo solo, en Turquía, pero estaré tan cansado que seguro que me habré dormido antes de las doce. Y el día 1 llegaré a Arabia justo para pasar las verificaciones. Luego, probar el coche y el día 3, modo carrera y comenzar.
¿Después de cada etapa le quedan ganas de ponerse cocinar en el vivac?
Sí, porque para mí cocinar es muy fácil. La gente tarda diez minutos o media hora en hacer una tortilla de patatas, que para mí son cinco minutos. Y me gusta dar satisfacción a los que me ayudan. Si por ejemplo vienen Nani Roma o Alex Haro a explicarme lo que me encontraré en la siguiente etapa, qué menos que ofrecerles un plato de pasta… es parte de esta experiencia que yo quiero vivir disfrutándola, con gente que vale la pena.
¿Qué etapas ha marcado en rojo para 2026?
He mirado muy poco el recorrido, ya tendré tiempo cuando aterrice en Arabia. Me gusta más ir día a día. Sé que este año no vamos al Empty Quarter, que es como si fuera una España entera llena de dunas. El pasado año me daba respeto, pero luego lo afrontamos bien y tener a Marc al lado lo hizo todo muy fácil. Este Dakar será mucho más de rocas y piedras, habrá más pinchazos. Si la carrera es más complicada, más técnica y lenta, a mí me favorece. Y en cuanto a navegación, Marc es un seguro. Cuando se pierden todos, él no. A ver si tenemos suerte también este año.
¿Cuál es su mejor y peor recuerdo en el Dakar?
Lo peor, lógicamente, cuando te haces daño. Con la moto me hice mucho, sufrí por mi mano, pensé que nunca me iba a quedar bien, pero va al 90% gracias al doctor Mir. Y lo mejor son los momentos mágicos, con parajes increíbles donde no hay nadie. A veces, en plena carrera le digo a Marc, pásame el móvil que esto hay que grabarlo y él me replica: “Cállate, que te estoy cantando por dónde ir”. Y yo: “No te preocupes, ya iré más despacio, tú graba, que eso lo tenemos que enseñar en casa”.
Su amigo Nani Roma va ya por 29 ediciones ¿hasta cuándo en su caso?
A Nani le veo en un momento de forma ideal, con mucha experiencia y un buen coche. Alex es uno de los mejores copilotos del mundo y creo que pueden ganar la carrera. Me haría mucha ilusión porque se lo merecen. En mi caso, quizá haga algún año más en coche, si puedo cambiar a uno mejor, y puede que en un par años me atreva con un camión. Mi amigo Pep Vila me podría ayudar y me dice que ahora es buen momento para comprar un camión ruso, que salen a buen de precio.
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