Entrevista SPORT | José Luis Criado Copiloto del Team Ecovergy en el Dakar
José Luis Criado: “Mi primer Dakar fue en la edad de piedra”
José Luis Criado comparte con Peterhansel el honor de ser el participante que más veces ha disputado el Dakar: "Cuando debutamos en Africa no existían los GPS, ni los teléfonos móviles y las mecánicas eran rudimentarias. Aquello era una aventura y esto de ahora es una carrera que dura 15 días y no tiene nada que ver”, valora

José Luis Criado, copiloto del camión del Ecovergy Team / Félix Romero
José Luis Criado, inseparable copiloto de Jordi Juvanteny a bordo del camión del KH7 Ecovergy Team, está a punto de iniciar su 35º Dakar, un récord absoluto que comparte con ‘Monsieur Dakar’ Stéphane Peterhansel como los participantes con más ediciones a sus espaldas. Charlamos con él antes de poner rumbo a Arabia, el tercer escenario del rally que ha tenido la suerte de descubrir a lo largo de estos años.
¿Le dan mucho la 'turra' con lo de ser el más veterano del Dakar?
Bueno, es una realidad biológica. Me hace hasta ilusión, siempre que no digan ‘el más viejo’, eso sí que me molesta. Lo del más veterano me gusta, te lo compro.
Al margen de la anécdota ¿ha costado mucho llegar hasta aquí?
Creo que tiene muchísimo mérito. Mucha gente se cambiaría por nosotros.
“Y parece mentira, pero los más veteranos somos los que vamos con cosas más novedosas”, interviene Jordi Juvanteny, que tras dos victorias consecutivas en la categoría Mission 1000, destinada a energías alternativas, conduce el primer camión híbrido de hidrógeno y eléctrico del Dakar.

El copiloto José Luis Criado, a la drecha, junto al piloto Jordi Juvanteny y el ingeniero Xavier Ribas / KH7 Lloreda
¿Se imaginaba cuando empezó que iba a durar tantos años?
Para nada, en absoluto. Empezamos porque nos gustó la aventura. Y nos sigue gustando.
Y después de tantos Dakar ¿cómo ha cambiado el rally?
Es como comparar la Edad de Piedra, cuando empecé, con ahora. Cuando debutamos en Africa no existían los GPS, ni los teléfonos móviles y las mecánicas eran rudimentarias. No sabíamos dónde nos metíamos. Aquello era una aventura y esto de ahora es una carrera que dura 15 días y no tiene nada que ver. Nosotros somos aventureros
O sea, que se queda con África…
Ah, por supuesto. Aunque todo ha avanzado tanto que igual las pistas que hacíamos en África ahora ya son carreteras. Estamos hablando de 35 años atrás, pero la esencia de aventura estaba en esos primeros años. Lo que no ha cambiado es nuestra ilusión para seguir haciendo el Dakar, que ha crecido con nosotros. Ver cómo evoluciona la carrera ha sido maravilloso, hemos sido testigos directos y yo, siendo notario, doy fe de ello.
Con Jordi llevan 34 ediciones juntos, son casi como un matrimonio…
Nosotros seguimos queriéndonos tanto como el primer día (risas)… la verdad es que somos de carácter muy antagónicos. Es difícil mantener una relación en una cabina durante tantos años, pero al final, las decisiones se toman por el bien del equipo, aunque lo veamos diferente. Hay un equilibrio. Nos hemos sobrepuesto a muchas crisis, pero la amistad está por encima, todo lo salva la confianza que nos tenemos.
Si tu vas a Roland Garros con una raqueta, te dicen, vete a tu casa, que aquí no pintas nada. En cambio, en el Dakar, compartes pista con los más grandes. Piensas, qué hace un mierdecilla como yo corriendo con estos tíos
¿Y qué tiene esta carrera que atrapa tanto como para hacerla 35 años?
Esa adrenalina, las ganas de afrontar lo que venga, siempre tirando para adelante. Aquí antes aún podías coger el coche y dar gas en la autopista. Ahora, con el límite de 30 por hora, vas más deprisa andando. De repente, llegas al Dakar y tienes carta blanca, puedes ir a fondo, meterte por donde quieras. Es un reto. Las carreras son la pera, incluso para nosotros, que somos aficionados. Porque el que de una carrera hace su profesión, está en otro estatus, pero nosotros lo vivimos con pasión absoluta. ¿Lo mejor? Que en el Dakar, siendo amateur, te puedes codear con los profesionales, con Laia, Sainz, o Ari Vatanen… y piensas, ¿qué hace un mierdecilla como yo corriendo con esta gente?.
Juvanteny siempre pone un ejemplo que me encanta: “Si tu vas a Roland Garros con una raqueta, te dicen, vete a tu casa, que aquí no pintas nada. En cambio, en el Dakar, compartes pista con los más grandes. Y es un honor”.
¿La clave es precisamente que se lo toman como un hobby?
Sí, por eso sobrevivimos. Si nosotros dependiésemos económicamente de esto, ya te digo que hubiésemos fracasado como tanta gente. Es la pasión, el corazón, lo que mueve el mundo. Las grandes gestas siempre se han conseguido por corazón, por ilusión, no por dinero.
¿De dónde saca tiempo para entrenar y prepararse?
Cuando algo te gusta, sacas tiempo. Aunque lo primero es el trabajo. No vivimos de esto.
¿Le gusta la idea de competir en un recorrido paralelo en Mission 1000?
Nos fastidia un poco, pero en esta categoría las autonomías de los vehículos son muy importantes. No podríamos hacer una etapa entera con ellos. Nos hemos tenido que adaptar, pero estamos aquí y experimentando con una tecnología nueva.
¿Y por qué se liaron la manta a la cabeza y apostaron por la sostenibilidad?
El culpable es David Castera, que hace cinco años presentó el Dakar Futuro, con mucha pompa, diciendo que en el 2026 todos los pilotos prioritarios tendrían que ir con energías alternativas. Pensamos, aquí nos van a echar a la calle, porque esto avanza y nosotros nos quedamos atrás. Y así empezamos.
Más que quedarse atrás, parece que son pioneros…
Evidentemente. Y lo que estamos implementando ahora se aplicará en las carreras de los próximos años. Nosotros ya iremos con bastón y diremos: “Fuímos los primeros”. Aunque ahora ves a los coches T1+ , que pasan de todo, creemos que es el rumbo al que se encamina el rally y el motor en general. Esto ya no tiene marcha atrás.
La peor situación en todos estos años fue el secuestro en Mauritania. Pensamos que eran terroristas y que iba a acabar mal, pero nos robaron y nos dejaron tirados
¿Cuál es el peor momento que ha vivido en el Dakar?
El día que nos secuestraron en Mauritania. En el Paso de los Elefantes nos cogieron y nos sacaron del camión, se llevaron los vehículos. Había un montón de gente allí, medio rally. Nos retuvieron cinco o seis horas, nos pusieron en fila. Aquello podía haber terminado mal, pensamos que eran terroristas, pero al final nos dijeron, “bueno, muchas gracias por haber venido. O hemos robado y ya está”. Y nos dejaron tirados ahí, pero lo pasamos mal. Dijeron que vendría el ejército a rescatarnos y vinieron dos tíos en una camioneta. El Dakar se fue de África por seguridad, porque es un territorio muy difícil de controlar. Una lástima.
¿Y el mejor momento?
Llegar, la satisfacción del deber cumplido. Saber que has terminado la prueba, que has sufrido, que has hecho una carrera decente, digna. El colofón del cruzar la meta y abrazarnos… Yo todos los años lloro.
Por último ¿con qué objetivo se darán por por satisfechos este año?
Con ganar. Vamos a intentar ganar nuestra categoría. Somos el gran enemigo a batir, porque hemos ganado las dos ediciones anteriores. Como el Barça, que va al primero, y van todos a por él.
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