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Rally Dakar

El espíritu del Dakar: Domínguez y Torres y una noche en las dunas para acabar la etapa

La dupla española tuvo que hacer noche El piloto tuvo que hacer noche solo en mitad de las dunas de Riad para completar una etapa de más de 900 kilómetros por el desierto

Domínguez, durante una etapa

Domínguez, durante una etapa / @infobuyandhold

Cristina Moreno

Cristina Moreno

La organización del Rally Dakar reconoció con el premio al "espíritu combativo" el tesón de dos pilotos españoles, Fernando Domínguez y Juan Carlos Torres, un dos veces 'finisher del Dakar y un bombero debutante que encarnaron a la perfección el espíritu aventurero de esta competición.

Ambos compiten en la categoría Original by Motul, esa en la que se corre en moto sin asistencia mecánica y con ayudas mínimas de la organización. Durante la sexta etapa, la más larga de la presente edición, de algo más de 900 kilómetros entre Hail y Riyad, a Domínguez y Torres se les hizo de noche. Sin muchas opciones, la pareja decidió parar en medio de las dunas y pasar allí la noche hasta que pudieran continuar y llegar al vivac para la jornada de descanso.

Ataviados con unas pequeñas linternas frontales hicieron de las dunas un pequeño refugio antes de poder continuar con su viaje. Al llegar finalmente al campamento, fueron recibidos poco menos que como héroes. Habían sobrevivido a las inclemencias y el frío de la noche del desierto Saudí y estaban listos para reponer fuerzas y continuar con el recorrido.

Con una manta térmica y un chubasquero

La actitud combativa de los dos pilotos españoles no pasó desapercibida para la organización que el sábado, en la ceremonia de entrega de trofeos correspondiente a la sexta etapa, entregó ambos el premio que destaca los valores deportivos de Domínguez y Torres que no se rindieron y finalizaron la etapa más de 26 horas después de haber tomado la salida, más o menos a la 1 del medio día siguiente.

La organización ofreció a Domínguez abandonar la prueba y recibir asistencia, pero este se negó y se valió de lo que tenía a mano. Mantas térmicas, chubasqueros, geles y las motos para refugiarse, así como algunos víveres proporcionados por los locales, fueron la única ayuda para esperar las primeras luces del día y seguir en carrera.

Con el casco, las gafas y el resto de la equipación puesta, algo pude dormir para salir a completar la etapa en lo que amaneció, aunque a partir de las 2:00 de la mañana una tormenta de arena complicó todo mucho”, explicó el piloto conquense en declaraciones difundidas por la gestora independiente española de fondos de inversión Buy & Hold SGIIC que lo patrocina. “Lo peor que te puede pasar en el Dakar es que se te haga de noche, cuando fui consciente de que me iba a ocurrir, lo asumí y puedo decir que ha sido una experiencia brutal”, completó.