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Desconexión ambiental

Divorcio ecológico: cada vez residimos a mayor distancia de la naturaleza

Un estudio comprueba que los humanos viven, de media, a 9,7 kilómetros del área natural más próxima

Divorcio ecológico: cada vez residimos a más distancia de la naturaleza

Divorcio ecológico: cada vez residimos a más distancia de la naturaleza / Blazej Lyjak

Joan Lluís Ferrer

Los seres humanos viven cada vez más lejos de la naturaleza, lo que provoca una reducción constante del contacto directo con el medio ambiente. Esta es la conclusión de un estudio realizado por un equipo de investigación franco-alemán en el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv), la Universidad de Leipzig y la Estación de Ecología Teórica y Experimental (SETE—CNRS). No solo aumenta la distancia a la que suelen vivir las personas del espacio natural más próximo, sino que también hay menos zonas verdes en las ciudades.

Los investigadores recuerdan que el contacto con la naturaleza es un factor crucial para desarrollar un comportamiento proambiental y así enfrentar la crisis ecológica global. El estudio ha sido publicado en Frontiers in Ecology and the Environment.

Los científicos midieron la variación que ha experimentado la distancia promedio desde el hogar de un individuo hasta el área más cercana con bajo impacto humano en la última década.

Descubrieron que los humanos viven actualmente a 9,7 km de un área natural en promedio, que es un 7% más lejos que en el año 2000. Europa y Asia oriental tienen la distancia promedio más alta a las áreas naturales, como 22 km en Alemania y 16 km en Francia. "Lo sorprendente es que todos los demás países del mundo están siguiendo un patrón similar", explica el primer autor, Victor Cazalis, investigador postdoctoral en iDiv y la Universidad de Leipzig.

Las personas tienen cada vez menos contacto con la naturaleza

Las personas tienen cada vez menos contacto con la naturaleza / gladys barragan-jason

También hay menos árboles en las ciudades

Los autores también mostraron que la cubierta arbórea dentro de las ciudades ha disminuido en todo el mundo desde el año 2000, particularmente en África Central y el Sudeste Asiático. “Este hallazgo sugiere que la posibilidad de que la población urbana acceda a espacios verdes también se está reduciendo”, concluye Gladys Barragan-Jason, investigadora de la Estación de Ecología Teórica y Experimental y coautora del estudio.

"De hecho, el estudio revela que la destrucción de áreas naturales combinada con un fuerte aumento de la población urbana está conduciendo a una distancia espacial creciente entre los humanos y la naturaleza, especialmente en Asia, África y América del Sur".

En el mismo estudio, los autores buscaron sistemáticamente publicaciones científicas que evaluaran una tendencia en las experiencias de la naturaleza: desde experiencias directas como caminatas en parques nacionales, hasta experiencias vicarias como escenarios naturales en productos culturales como dibujos animados, juegos de computadora o libros. Descubrieron que el número de estudios que evaluaban estas tendencias era muy bajo, con un fuerte sesgo hacia EE. UU., Europa y Japón.

Los 18 estudios encontrados por los autores muestran, por ejemplo, una disminución en las visitas a parques naturales en los EE. UU. y Japón, una reducción en las actividades de campamento en los EE. UU. y una bajada en la cantidad de especies de flores observadas por los niños japoneses. Otro signo de esta desconexión con la naturaleza en el hecho de que cada vez aparecen menos elementos naturales en novelas, canciones, álbumes infantiles y películas animadas, que están cada vez menos impregnadas de imágenes naturales.

La gente vive cada vez más en las ciudades

La gente vive cada vez más en las ciudades / Agencias

A pesar de estos ejemplos de declive, otras interacciones se mantienen o incluso aumentan. Ver documentales de vida salvaje o interactuar con animales salvajes en videojuegos es, por ejemplo, más habitual que hace unos años. "Ciertamente han surgido o aumentado nuevas formas de interactuar digitalmente con la naturaleza en las últimas décadas", dice Gladys Barragan-Jason. "Pero varios estudios anteriores muestran que estas interacciones tienen un efecto menor en nuestro sentido de conexión con la naturaleza que la interacción directa".

“El conocimiento de estas interacciones hombre-naturaleza es crucial, ya que son clave en la construcción de nuestra relación con la naturaleza y nuestros comportamientos”, afirma Victor Cazalis.

"Necesitamos mantener una buena conexión con la naturaleza para permitir las transformaciones sociales necesarias del siglo XXI. Solo entonces la humanidad podrá 'vivir en armonía con la naturaleza para el año 2050', como ambicionan nuestros gobiernos a través del Marco Global de Biodiversidad que se está discutiendo actualmente en la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica".

Estudio de referencia: DOI: 10.1002/fee.2540

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

Vía: Información