La independencia del Barça

Nada es igual desde que millón y medio de personas inundaron pacífica y reivindicativamente las calles de Barcelona el pasado 11 de septiembre. Todo ha cambiado desde entonces. También en el mundo del deporte. No es que nadie se imagine a Pau Gasol eligiendo selección para el próximo Eurobasket -ese sería el camino como ya sucedió con la aparición de nuevos paises en la disgregación de Yugoslavia- y tampoco han llegado las elucubraciones hasta los requisitos para participar, por ejemplo, en unos Juegos Olímpicos, pero sí se ha hablado largo y tendido del Barça, situando al primer club de Catalunya como uno de los grandes damnificados del nuevo orden a establecer. ¿Dónde va a jugar el Barça?, apuntaron los más comedidos. ¿Jugará con el Sabadell o el Vic?, ridiculizaron los más agresivos.

Manuel Moreno

Conjeturas interesadas y alarmistas todas ellas porque nadie sabe lo que puede suceder -en el ámbito deportivo y en todos los demás- ante un proceso sin precedentes. Pero de las pocas cosas claras que hay una es la nueva situación del Barça. Las preguntas pueden ser muchas y más o menos mal intencionadas, pero la respuesta es única: en una Catalunya independiente el Barça jugaría donde le diera la gana. Así de sencillo.

Evidentemente, de entrada quedaría fuera de la Federación Española y de la Liga del Fútbol Profesional por los actuales estatutos, pero, ¿cuánto se tardaría en cambiar esos estatutos? Ambos organismos y todos los clubs -comenzando por el Real Madrid- serían los primeros interesados en mantener en su competición al equipo de Messi y de tantas otras estrellas. Pero es que un Barça libre sería apetecible -deportiva y económica- también para la Premier o cualquier otra Liga. Que nadie sufra por el futuro blaugrana. Cuando se hacen las cosas bien siempre hay muchas opciones para elegir. 

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