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Silencio incomprensible en el Ciutat de València

Desde la dudosa mano de Róber Pier frente al Alavés en 2023 el Levante ha optado por la mudez institucional ante decisiones arbitrales adversas y, sobre todo, perjudiciales que, a día de hoy, pueden costar una permanencia

Salvo protestas aisladas, muy puntuales y sin recorrido, la entidad nunca ha alzado la voz ni trasladado su malestar mediante comunicados oficiales

La respuesta en redes al atraco sufrido en Vallecas es inaudita: un reportaje titulado ‘De Bahía a Orriols: la historia de Alberto, el ‘granota’ de Ilhéus (Brasil)’

La prolongación de Lejeune que acabó en el brazo de Pathe Ciss.

La prolongación de Lejeune que acabó en el brazo de Pathe Ciss. / RAYO VALLECANO

Rafa Esteve

València

El Levante se ha malacostumbrado a no alzar la voz ni a hacerse de respetar cuando sufre errores arbitrales tan determinantes como el de Vallecas. Y más, siendo consciente de que todo lo que no sea quedarse en Primera División le volverá a situar en una debilidad económica absoluta. El tanto de Pathe Ciss fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los levantinistas, que son testigos de cómo el estamento arbitral, habiendo imágenes tan claras, actúa de forma premeditada. Apenas 24 horas después del escandaloso gol de Pablo Torre en el Espanyol-Mallorca, el jugador del Rayo se ayudó del brazo para conseguir un tanto que no debió subir al marcador y ahogar al Levante en sus opciones de salvación. Muestra de cómo el CTA se comporta sin criterio ni justicia.

De hecho, no es la primera vez que el conjunto comandado por Luís Castro se siente perjudicado esta temporada. Pasó, por ejemplo, en San Mamés, con la expulsión de Alan Matturro, una semana antes de que Guido Rodríguez no viese cartulina por lesionar de la rodilla a Pablo Martínez después de una dura entrada. Grises, sin embargo, ha habido cientas: la no falta señalada de Sadiq sobre Matías Moreno que sí señaló entre Iván Romero y Gerard Martín en el Camp Nou; el disparo de Joel Roca que va dirigido a Vanat, pero que desvía Dela a su propia meta y acaba siendo gol; el tanto de Carlos Álvarez en el Metropolitano, invalidado por un fuera de juego posicional de Matías Moreno cuando el argentino parte en línea... Siempre habrá interpretaciones de todo tipo, pero la de ayer no genera confusión. Error garrafal y dos puntos menos para el Levante.

No obstante, Orriols echa de menos que su club alce la voz cuando sufre fallos tan groseros como el del gol de Pathe Ciss. La resaca del partido en Vallecas se aleja de una entidad, tal y como es el Levante, con orgullo y dignidad: quejas formales o institucionales ausentes, comunicados oficiales inexistentes y sensación de vacío ante el dolor de los levantinistas que temen que la permanencia de su equipo está en peligro. Sin que nadie les defienda aun sabiendo que un año más en la élite sería una vía de escape hacia la recuperación económica de unas arcas que todavía son muy vulnerables. No obstante, es la línea a seguir de un Levante que siempre ha manifestado que no quiere entrar en guerras, pero, de tanto esquivarlas, nunca le dejan de castigar.

Desde que el gobierno del Ciutat de València cambió de poderes en agosto de 2023, y después de no manifestarse por la dudosa mano de Róber Pier que le arrebató el ascenso, el Levante ha sufrido atracos de todos los colores. Y, en ningún momento, mostró su disconformidad. Siempre se escudó en las declaraciones de sus respectivos entrenadores o en mensajes de sus referentes en plantilla. Pero, a nivel institucional, nada. Solo una vez tras un gol de Bouldini, en línea frente al Villarreal B, que no dio validez el colegiado, plasmándolo en el cartel de finalización de partido y emitiéndolo en un escrito.

“Desde el Levante UD comunicamos públicamente nuestro profundo malestar sobre la situación vivida ayer, 3 de octubre de 2023, durante el encuentro entre el Levante UD y el Villarreal B, correspondiente a la Jornada 9 de la competición, en la que el colegiado anuló un gol de Mohamed Bouldini después de una revisión del VAR que se prolongó nada menos que durante más de 6 minutos. A nuestro entender, las imágenes muestran que la jugada entre Carlos Álvarez y Mohamed Bouldini fue reglamentaria. La decisión de anulación del gol no solo perjudica al Levante UD en la competición, sino que además tuvo un impacto negativo en el desarrollo normal del partido. El Levante UD pide también una reflexión sincera sobre el conjunto de los hechos ocurridos y el gran perjuicio que ello provoca en el fútbol”, redactó el club.

Los árbitros llegaron a ser una losa

No obstante, no fue, ni de lejos, el encuentro en el que se sintió más perjudicado. Las visitas a Butarque y al RCDE Stadium en la temporada 23/24 condenaron al Levante a dos derrotas donde el VAR actuó gravemente en contra de los granotas. En la primera, el club pidió el audio de la sala VOR, pero la solicitud fue denegada. Y, tras la segunda, coincidiendo con la presentación de Nikola Maras, el club comunicó previamente que Pablo Sánchez y Felipe Miñambres solo atenderían "cuestiones de actualidad"… aunque el exdirector deportivo sí entró a hablar sobre la mano de Keita Baldé que no solo no fue señalada como penalti, sino que, en la misma jugada, fue previa a una mano dentro del área levantinista que sí fue indicada. SUPER, de hecho, hizo un informe estremecedor a esas alturas de competición: el VAR impidió números de ascenso directo.

Dos meses y medio después, Roger Brugué marcó en el 89’ y contra el Racing de Santander un gol en línea que fue anulado y el Levante ni se pronunció. Tras el atraco en Vallecas, la respuesta ha sido la siguiente: un reportaje promocional titulado ‘De Bahía a Orriols: la historia de Alberto, el ‘granota’ de Ilhéus (Brasil)’. Una publicación lleno de buenas intenciones, pero no muy bien recibida según los comentarios que recibió el post.

Vía: Superdeporte