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Análisis | Carlos Espí: El fenómeno goleador "made in" Buñol arrasa con todo

El canterano se ha consagrado con su capacidad y efectividad goleadora como el abanderado de la posible salvación del Levante UD. Un arma letal en el área, poderoso y de la casa, que ha pasado de ser un revulsivo decisivo a ser un titular enrachado

Con estos cuatro goles en los últimos tres partidos y la plena confianza de Luís Castro desde el primer día, el "killer" granota ya es la referencia ofensiva que tanto aclamaba el Ciutat de València

Carlos Espí celebrando su gol ante el Rayo Vallecano

Carlos Espí celebrando su gol ante el Rayo Vallecano / LALIGA

Marcos Abad

València

El fenómeno Carlos Espí ya es una realidad aplastante... pero no novedosa. Desde su debut el 18 de febrero de 2024 contra el Racing de Ferrol en Segunda División, pasando por sus destacadas apariciones desde el banquillo hasta su posterior y actual consolidación como el "9" ("19") goleador del Levante UD de la mano de Luís Castro en toda una Primera División. En estos dos últimos años, el canterano granota ha encarnado un proceso de crecimiento futbolístico, maduración personal y potenciación de sus virtudes que le ha llevado a, con tan solo 20 años, ser la referencia ofensiva de su equipo en la máxima competición nacional. Los granotas no necesitan salir al mercado a por un delantero goleador; su ariete se ha criado en la factoría de Buñol y su compromiso con el objetivo del club es total, como el resto de canteranos presentes con el técnico portugués.

Un goleador temible y salvador

Sobre todo, sus ganas de mejorar cada día, trabajo constante y determinación le han llevado a cumplir su gran sueño de debutar con el cuadro levantinista tanto en Segunda como en Primera. Espí ya no es un delantero de rol secundario o de rotación, es un "killer" letal que, con su 1,94 m de estatura y poderío físico, se ha convertido en un terremoto difícil de defender para las defensas rivales. El fútbol ha sido, es y será simple toda la vida. Y el de Tavernes de la Valldigna representa eso: un ariete tanque, temible a las alturas, fuerte en los duelos y matador en el área. Simple: centro y remate. Un delantero clásico; corpulento, con juego de espaldas y fuerte en el juego aéreo. Una joya que ya ha renovado automáticamente hasta 2028, pero que bien haría el Levante en blindarlo para los próximos años.

Su nombre y sus goles están empezando a llegar a muchas ligas, a muchos países y a muchos clubes, especialmente por su perfil diferencial y sus características distintivas. Aunque, de momento, es el presente y futuro de este club. El talismán al que se atan los granotas para lograr una permanencia cada vez más complicada. El fenómeno goleador Carlos Espí "made in" Buñol arrasa con todo lo que se le ponga por delante. Sin límites, con la confianza de Luís Castro y con mucho margen de mejora. Su tiempo en el equipo ha llegado y el Levante lo necesita más que nunca. Además, cuenta con el apoyo de toda una afición encandilada con su atacante.

En racha y hambriento

Sin duda, en las últimas semanas en el Levante UD solo se habla de dos cosas: de las posibilidades de quedarse un año más en Primera División y de un Carlos Espí enrachado y hambriento. Espí y salvación. Salvación y Espí. Ambas cosas están directamente relacionadas... y no es para menos. En los últimos tres partidos, el canterano granota ha sido un auténtico ciclón, con cuatro goles repartidos ante Alavés (doblete), Girona (uno) y Rayo Vallecano (uno). De hecho, los cuatro tantos anotados por los de Orriols corresponden a su delantero, la única fuente de producción goleadora en estas jornadas. No obstante, de estos, su actuación estelar fue ante el conjunto babazorro en el Ciutat de València, con dos dianas decisivas bajo la bocina para dar la victoria a los granotas. Sin techo y con un enorme potencial, Espí quiere seguir aprovechando sus oportunidades como titular, seguir ayudando al equipo con sus goles y asentarse como la referencia levantinista. Por ahora, todo son argumentos positivos a favor de una continuidad del punta en el once titular.

Otra de las claves en las buenas actuaciones de Carlos Espí con son los centradores. En este caso, tanto Víctor García (Girona y Rayo) como Iker Losada (Rayo) han protagonizado centros precisos y dirigidos al internacional Sub-20. Con su presencia en el área, los laterales, extremos e interiores aumentan el volumen de pases al área con el objetivo de encontrar a Espí y a su olfato goleador. De nada sirve tener grandes rematadores, si no tienes jugadores capaces de precisar un buen centro. La conexión Víctor-Espí está dando buenos resultados a un equipo que necesitaba volver a tener una referencia pura en el ataque. Asimismo, el bajo rendimiento y la sequía goleadora de Etta Eyong urgía la necesidad de encontrar un delantero a la altura de la exigencia de esta competición. De momento, la realidad es que el punta levantinista ha opacado al camerunés, que ha quedado relegado de forma sorprendente a un rol de rotación. Cierto es que el Levante necesita recuperar la mejor versión el ex del Villarreal para potenciar sus posibilidades de permanencia, e incluso podría conformar un gran ataque con el de Tavernes de la Valldigna.

La gran diferencia de Calero y Luís Castro

Uno de los aspectos más impactantes de todos y que la afición no compartía en absoluto es la falta de minutos que ha tenido Carlos Espí durante toda la temporada. Y más, teniendo en cuenta sus buenos registros siempre que ha salido desde el banquillo. Concretamente, ocupa la posición 20º en la tabla de minutos del equipo en LaLiga, con 484 y cinco tantos en 15 encuentros. En total, contando Liga y Copa del Rey suma únicamente 583 minutos. Además, ha disputado 17 partidos, cuatro titular y ha anotado siete dianas. Es el segundo máximo goleador del equipo empatado a cinco goles con Etta Eyong, aunque el camerunés tiene seis sumando el del Villarreal. Esto hace unas estadísticas goleadoras de 0,4 goles/partido, 0,012 goles/minuto y un gol cada 83 minutos. En total, en 56 partidos con el conjunto granota ha marcado 14 tantos. También cuenta con el porcentaje de goles esperados a su favor: tiene un 2 de xG y ha anotado cinco goles, lo que demuestra su tremenda efectividad y capacidad para aprovechar sus oportunidades para anotar.

No obstante, su situación deportiva ha dado un giro de 180 grados. De la mano de Luís Castro, Carlos Espí ha jugado un total de 10 partidos de 12 posibles, tres como titular, 392 minutos y ha anotado cinco goles. En contraposición, con Julián Calero no dispuso apenas de oportunidades, ni de suplente. Con el técnico madrileño, ha disputado 6 encuentros de 13 posibles, ninguno como titular, 168 minutos y ha marcado dos tantos. Estas estadísticas representan la plena confianza del técnico portugués en el jugador desde el primer día, con un incremento considerable de partidos y minutos. Pero lo más importante es que el canterano granota ha respondido con nota en los últimos partidos, mandando un mensaje muy claro: ha vuelto a aparecer para quedarse. Queda Espí para rato.

Vía: Superdeporte