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¿Y ahora qué, Levante?

El equipo de Luís Castro, en apenas una semana, ha minimizado sus opciones de permanencia tras sufrir tres derrotas consecutivas donde las buenas sensaciones, habituales y esperanzadoras en los primeros partidos del portugués, brillaron por su ausencia

Del conjunto levantinista depende que los niveles de fe aumenten o caigan al subsuelo en el próximo mes: a siete de la salvación, pero a ocho del decimoquinto, se medirán a cuatro rivales directos, tres de ellos en el Ciutat de València

FC Barcelona - Levante UD.

FC Barcelona - Levante UD. / Alberto Estevez / EFE

Rafa Esteve

València

El Levante ha dado un giro escalofriante de 180 grados en apenas siete días de diferencia. Pasó de vivir el Derbi con la esperanza de seguir sumando argumentos de permanencia a minimizar sus opciones de salvación tras perder, de manera consecutiva, ante Valencia, Villarreal y Barça: 0 puntos de 9, ningún gol a favor y distancia de 7 unidades con el cuarto por la cola, que garantiza un año más en Primera División. Orriols vive desilusionado desde que su equipo cambió su imagen, sin previo aviso después de caer con la cabeza alta en San Mamés, y se empequeñeció cuando mejores sensaciones transmitía sobre el terreno de juego.

Falto de resultados y sufriendo cierta inestabilidad, el 'efecto Luís Castro' comienza a diluirse peligrosamente y en el peor momento posible pese a haberse metido en el bolsillo, a las primeras de cambio, a parroquia levantinista. Nadie desciende en febrero, ese es el mensaje que transmite, pero el técnico portugués, después de encandilar al Ciutat de València con un ilusionante 8 de 15, ve cómo sus jugadores andan aturdidos sobre el césped y aportando en ataque, sin éxito, más cantidad que calidad, cometiendo errores de concentración en defensa que están lastrando su escalada hacia la permanencia, cada vez más difícil de alcanzar.

Castro asegura en sus comparecencias que sus futbolistas le ponen en serios problemas para establecer una alineación por el elevado rendimiento que percibe en las sesiones de entrenamiento, pero, más allá de problemas físicos y sanciones, el ex entrenador del Nantes ha movido diferentes piezas durante los tres últimos partidos en busca de una reacción inexistente. Y, sin dudar de su meritocracia, la línea tiende a ser discontinua, aunque lo más alarmante habita en cómo sus dos referentes, llamados a encabezar la misión de la permanencia en la élite del fútbol español, están muy alejados del potencial y del nivel que pueden aportar.

Carlos Álvarez, reubicado a su hábitat natural, no está mostrando ni la fluidez ni la picardía que le permitió dar el salto a la élite. Talento no le falta. El año pasado demostró que la categoría de plata se le queda muy pequeña. No en vano, Orriols echa en falta su endiablado regate, visión de juego entre líneas y atrevimiento. Pese a ello, más añora los goles de Etta Eyong, desaparecido en combate y borrado del mapa de las alineaciones pese a tratarse de uno de los delanteros con mayor potencial a nivel mundial. No marca desde el 26 de octubre y sus actuaciones justifican su sequía goleadora. Panorama dramático para un Levante que, de no aprovechar sus facultades, perderá una oportunidad de oro para sacar rendimiento deportivo... y económico. Recuperarlos para la causa ha de ser prioritario no solo para el cuerpo técnico, sino también para un club que apostó fuerte por ambos en verano, ya que un notable nivel tanto del '24' como del '21' es fundamental para aumentar las posibilidades de permanencia.

Momento de tener fe aunque cueste

La salvación, a estas alturas, está a siete unidades de distancia, pero de la plantilla levantinista depende la forma en la que otea su desafío de quedarse en la categoría donde compiten los mejores: si ver al cuarto por la cola a siete... o al decimoquinto a ocho puntos. Todo está en manos del Levante, que afronta un tramo de calendario en el que el pleno de triunfos debe ser innegociable: Alavés, Girona, Rayo Vallecano y Oviedo. Tres de ellos en casa.

Vía: Superdeporte