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Llenar el Gran Canaria: el reto de la UD Las Palmas en las tres finales de casa

Málaga, Racing y Deportivo son capaces de acoger en sus campos el 80% de su capacidad. Son los tres estadios de mayor afluencia de la categoría de plata mientras que la UD ocupa el quinto puesto con una media de 18.584 espectadores por partido

Aficionados del Racing de Santander en El Sardinero, el domingo.

Aficionados del Racing de Santander en El Sardinero, el domingo. / LaLiga

Carla Gil Alberiche

Las Palmas de Gran Canaria

Objetivo hacer del Estadio de Gran Canaria una olla a presión. Una caldera para que los rivales se sientan intimidados, como pasa en escenarios como La Rosaleda, Riazor o El Sardinero. La UD Las Palmas, actualmente fuera del playoff —está a un punto de meterse— afronta este viernes (20.00 horas, LaLiga TV) una de las tres finales que le restan en el feudo de Siete Palmas este curso. Leganés, Valladolid y Zaragoza, tres rivales y tres duelos en los que la victoria es la única salvación para seguir vivos en la zona alta de la tabla y tener acceso a disputar la liguilla de promoción en el mes de junio.

No se ha caracterizado el Gran Canaria esta temporada por ser uno de los estadios con más afluencia. De hecho, ni siquiera ocupa el top 3. Superado por el campo del Málaga, con un promedio de 24.812 espectadores por partido, Deportivo de La Coruña (23.380) y Racing de Santander (20.905), la UD Las Palmas se queda mirando el reflejo de tres aficiones que les pasa por encima en cuanto al compromiso con el equipo cada quince días. Con una media de 18.584 seguidores para una capacidad de 32.000, a las gradas del recinto amarillo les falta alrededor de 4.000 o 5.000 aficionados para lucir un aspecto de gala.

Un empuje esencial que no termina de llegar. La mayor entrada de esta temporada fue ante el Deportivo de La Coruña con 25.193, seguido del Málaga en la tercera jornada de Liga —corría el mes de agosto— con 22.039 espectadores y frente al Racing de Santander también en el mes enero, con una afluencia de 21.496. Justo los tres equipos que ocupan el primer, segundo y tercer puesto de la clasificación. De resto, la media ha descendido notablemente, de modo que ante el Huesca en el último partido que se disputó en el Gran Canaria, tan solo acudieron al estadio 16.855 aficionados, una cifra muy por debajo de los 23.500 abonados que tiene el club este curso.

Respuesta ante los grandes

Una afición que suele responder en los días grandes, como ocurrió ante estos tres rivales directos, o como ha pasado años atrás cuando la ocasión lo requiere. Ahora, a falta de tres partidos de Liga para que finalice la maratón, es la hora de la marea amarilla, esa que acude en masa a los desplazamientos más llamativos y que el viernes le toca hablar en casa. El objetivo no es otro que llenar las gradas en las tres finales de Siete Palmas y que el equipo haga lo propio en los cuatro a domicilio. Con el reto de volver a meterse en posiciones de playoff, la meta final no es otra que volver a Primera aupados por el mayor tesoro del club: sus seguidores.

Como espejo los tres campos mencionados, capaces de hacer de sus estadios una caldera capaz de empujar a los suyos en los momentos más delicados. Entre las diferencias entre estos y el Gran Canaria, solo dos saltan a la vista de manera destacada: la primera de ellas, la cercanía entre las gradas y el campo, algo que la UD no tiene, y la segunda, el precio fijado para adquirir las entradas, algo que tampoco es llamativo, puesto que si los 23.000 abonados fueran al estadio, la imagen sería distinta. Llega la hora clave en Siete Palmas.

Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas