ENTREVISTA | Tomy Carbonell Jugador de la Real Sociedad B, Sanse
Tomy Carbonell: "El Barça me dio la base, mi padre la mentalidad para ser deportista de alto rendimiento"
El jugador de la Real Sociedad (Sanse), tras su paso por el Barça y otros clubes como Badalona y Cornellà, atiende a SPORT durante el parón de Navidad, donde analiza la importancia de la formación y del apoyo familiar para afrontar la presión y los retos de la Segunda División

Tomy Carbonell llegó a la Real Sociedad hace dos temporadas y sigue creciendo en todas las facetas del juego / Real Sociedad

Tomy Carbonell (20 años, 2005) llegó a San Sebastián en el verano de 2024 con la intención inicial de reforzar al tercer equipo, la Real Sociedad C, pero su adaptación fue tan rápida como incisiva. En cuestión de semanas se ganó un sitio en el Sanse de Sergio Francisco y se convirtió en una pieza clave del histórico ascenso a Segunda División, tras eliminar al Nàstic de Tarragona en la final del Play-Off. Hoy, bajo la dirección de Jon Ansotegi, el joven futbolista sigue asentado como uno de los habituales en el once del filial txuriurdin, consolidando paso a paso una proyección que no deja de crecer y ganándose entrenar de forma esporádica con el primer equipo de la Real Sociedad. Eso sí, bajo los consejos de su padre Tomàs Carbonell, extenista español.
Decimoséptimos en la Liga Hypermotion y, hace nada, un 0-3 en Riazor. ¿Cómo estás afrontando la temporada y cómo te encuentras a nivel individual?
La verdad es que está siendo un muy buen año. Creo que estamos todos sorprendidos, aunque tampoco tanto porque ya sabíamos cómo era el equipo y lo que podíamos dar. Quizá sí hemos sorprendido más a la gente que esperaba ver a un filial en Segunda División peleando por la parte baja. De momento, la valoración es muy positiva.
Sois el único filial en Segunda División y competís contra equipos históricos y ex de Primera.
Se afronta igual que el año pasado en Primera RFEF o como este año en Segunda: con ambición y con ganas de trabajar. En Zubieta se trabaja increíble y no hay diferencia en la exigencia entre categorías. Es ponernos al máximo cada día y competir, que es lo que estamos haciendo.
Con solo 20 años, has disputado 1.195 minutos en la segunda máxima categoría. ¿Cómo afrontas una división tan física y qué diferencias ves con Primera RFEF?
Estoy muy agradecido por los minutos y las oportunidades que me están dando desde que llegué a la Real. Lo afrontamos como un reto. Cada semana juegas contra equipos que podrían estar en Primera, con jugadores muy experimentados. Es estar al límite cada semana, entrenar al máximo para llegar bien al fin de semana y competir, porque ganar nunca es fácil.
¿Cómo llevas la presión?
La llevo bien. Al ser un filial, la presión suele recaer más en el primer equipo. Además, somos gente joven y no tenemos la misma presión que clubes como Almería, Racing o Deportivo, que están obligados a ascender. Por ahora no noto demasiada presión externa.

Tomy Carbonell es el pivote titular del Sanse, aunque ha entrenado alguna vez con el primer equipo / Real Sociedad
Pasaste por el Barça, luego por el Cornellà y el Badalona. ¿Cómo llamas la atención de un club como la Real Sociedad?
Creo que fue clave el último año en el Badalona. Estuve tres años de juvenil allí y el último fue muy bueno a nivel colectivo. Quedamos cuartos en liga y jugamos la Final Four de la Copa del Rey juvenil. De ese equipo salieron varios jugadores a grandes clubes. Creo que se juntó una generación muy buena y un cuerpo técnico que supo sacar rendimiento al equipo, con una forma bonita de jugar. Ese año se dio todo para que llegara una oportunidad como la de la Real.
"Estoy muy agradecido por los minutos y las oportunidades que me están dando en la Real Sociedad"
¿Cómo es para un chico tan joven decir: “Padres, tengo que hacer la maleta para irme a jugar lejos de casa”?
A mí no me costó mucho adaptarme, principalmente porque ya tenía claro que quería irme de casa. Antes de fichar por la Real, mi idea era ir a Estados Unidos: el fútbol juvenil se me estaba acabando y pensé que, si no encontraba algo realmente interesante desde el punto de vista deportivo, podía aprovechar para estudiar allí y seguir jugando a fútbol.
Al final, en vez de irme a Estados Unidos, me fui a San Sebastián. Durante el año y seis meses que llevo fuera, la verdad es que me he sentido bastante bien. Me considero bastante independiente, y aunque mis padres siempre quieren que esté en casa porque sigo siendo “el niño de la casa”, también están contentos de que vaya haciendo mi propia vida.
Jugaste en el Barça, el club de tu infancia. ¿Cómo recuerdas esa etapa y con quién coincidiste?
Jugar en el club de mi infancia, siendo de toda la vida de Barcelona, ha sido increíble. Ahora, con el tiempo, lo veo como uno de los mejores recuerdos de mi vida. En ese momento, siendo un niño de 10, 11 o 12 años, no lo valoras tanto; simplemente estás jugando a fútbol como si lo hicieras en tu barrio. Pero al mirar atrás, te das cuenta de que a esa edad ya estabas yendo a torneos de la Liga Premier en Nueva York, a Dubai y a muchos otros lugares. Con 10 años, eso no parece nada extraordinario, pero ahora recuerdo esos momentos con mucho cariño.

Tomy, en su etapa como azulgrana / SPORT.es
Durante esa etapa coincidí con jugadores que hoy han llegado a la élite o están muy cerca de ella. Por ejemplo, Sergi Domínguez, que debutó con el primer equipo del Barça y ahora está en el Dinamo de Zagreb; Iker Bravo, en Udinese; Joel Roca, en el primer equipo del Girona; Iker Córdoba, en el Mirandés; y Cristo Muñoz, en el filial de la Lazio. Al final, jugar en el Barça abre muchas puertas y prepara muy bien a los jugadores.
Llegas a la Real Sociedad C y rápidamente asciendes al Sanse. ¿Cómo fue ese proceso?
Yo venía para el C, pero el día antes de empezar la pretemporada me dijeron que entrenaba con el B. Fue una sorpresa. Empecé la pretemporada con el Sanse, fui dando el nivel y al final me quedé ahí.
Y a partir de ahí, ganasteis la final ante el Nàstic y ascendisteis a Segunda División. Qué momento...
Fue una eliminatoria muy cerrada, de pocos goles y mucho respeto entre ambos equipos. En la ida ganamos 0-1 con un gol de Arkaitz Mariezkurrena, pero la vuelta se complicó mucho. Íbamos perdiendo 0-1 cuando expulsaron a Arkaitz alrededor del minuto 80, dejando la eliminatoria empatada y afrontando toda la prórroga con uno menos. Tocó sufrir y remar todos juntos, pero el empate nos valió para clasificarnos.
La eliminatoria de Tarragona fue increíble. Nadie esperaba salir de allí con un 1-3; hicimos un partido redondo. En casa hubo momentos de tensión, pero el equipo estuvo unido y lo sacamos adelante con un penalti marcado por Guibelalde.
Lo viví todo muy rápido: terminamos la temporada a finales de junio y al día siguiente ya estaba volviendo a casa para vacaciones. Enseguida empezó la pretemporada, así que casi no te da tiempo a asimilarlo. Aun así, fue una emoción enorme, con mi familia y amigos presentes, y afrontar el reto de Segunda División con un equipo tan joven fue algo increíble.

Tomy Carbonell atiende a SPORT durante el parón de Navidad / Xavi Espinosa | SPORT
Eres mediocentro/pivote. ¿Cuáles son tus referentes?
Cuando era más pequeño, mi primer gran ídolo fue Xavi. Mi primer recuerdo jugando al fútbol es de él, y siempre me fijaba en su manera de mover el balón, su visión de juego y cómo hacía que todo el equipo funcionara. Más adelante, me inspiré en Rakitic, especialmente cuando estaba en el Barça. Él jugaba con el 4, tenía el pelo largo y rubio, igual que yo en esa época, y me gustaba intentar imitar su estilo en el campo: cómo se colocaba, cómo distribuía el balón y cómo aportaba tanto en defensa como en ataque.
Ahora me fijo mucho en Zubimendi. Creo que tiene un perfil muy similar al mío como pivote: domina el balón, sabe cuándo presionar y cuándo esperar, y siempre está bien posicionado. Lo he seguido desde que iba a Anoeta a ver los partidos, y me impresiona cómo ha crecido, sobre todo tras la Eurocopa. En España ya se conocía su nivel, pero en la Premier muchos se sorprendieron de su calidad. Y en el primer equipo está Jon Gorrotxategi, que tuvo una temporada increíble en el Mirandés. Me gusta cómo juega, su personalidad en el campo y cómo aporta al equipo, y creo que tanto él como Zubimendi son referentes a seguir para cualquier joven pivote que quiera progresar.
"Mis ídolos son Xavi y Rakitić, aunque me fijo mucho en Zubimendi y Gorrotxategi"
¿Qué objetivos tienes ahora y cómo ves tu progresión?
Mi objetivo es estar en el Sanse, jugar lo máximo posible y ayudar al equipo a mantenerse en la categoría. Todo llegará a su tiempo. Lo importante es seguir mejorando.
Tu padre es Tomàs Carbonell, un tenista emblemático aquí en el tenis español. Qué valores te ha enseñado tu padre y por qué no te decantaste por el tenis, aunque el fútbol no se te da nada mal...
Hasta los 7 u 8 años jugaba fútbol y tenis, y yo había empezado desde los 2. Pero cuando entré en prebenjamín, alrededor de los 7 años, el fútbol ya demandaba mucho tiempo: partidos cada semana, torneos… y tuve que elegir. Supongo que le dije a mi padre que prefería el fútbol, y él siempre me ha apoyado sin forzarme a hacer nada que no quisiera.
Mi padre siempre me ha enseñado valores importantes. Aunque sabe poco de fútbol, sí sabe mucho de deporte en general, y me ha ayudado sobre todo en lo mental. Él me ha enseñado a pensar como deportista de alto rendimiento y a planificar mi carrera de manera larga y con sentido: no importa si llego a mi mejor nivel con 23 años, lo importante es mantenerme ahí. También me ha dicho que lo más importante es dar siempre todo y terminar recordando mi etapa deportiva con orgullo.

Tomàs Carbonell, padre de Tomy, fue un emblemático tenista español. Ganó un total de 18 títulos en dobles y 2 en individuales en el circuito ATP, y representó a España en competiciones internacionales. / Torneo El Espinar
Además, tenerlo de guía ha sido fundamental. Me exigía, a veces nos enfadábamos, pero gracias a eso he podido avanzar. Siempre ha estado pendiente de todo: entrenamientos, rivales, estrategias… y me da los mejores consejos posibles. Tener a alguien que ya ha vivido experiencias similares en el deporte es un privilegio.
Hoy, con 20 años y jugando en Segunda División, veo que todo ese apoyo y esas enseñanzas han sido clave.
"Mi padre me ha ayudado sobre todo en lo mental"
Para terminar, jugadores como Lamine Yamal, Cubarsi, Balde... o Marc Bernal, son jugadores que están en la élite, sometidos a mucha presión y algunos de ellos incluso han llegado a semis de Champions y a jugar una Eurocopa. Háblame de esta precocidad.
Sinceramente, creo que no es lo normal. Hoy en día parece que se ha normalizado ver a chicos de 16 o 17 años jugando en el primer equipo del Barça o en Primera División, pero la realidad es que no lo es. Debutar joven puede pasar, siempre habrá algún caso, pero jugar Champions, tantos partidos cada tres días y con ese ritmo de entrenamientos y exigencia no es algo común. Estamos hablando de jugadores fuera de serie, como Lamine Yamal, Cubarsí o Marc Bernal, que no son normales dentro de su edad.
Sí, están sometidos a mucha presión, pero desde fuera se les ve muy maduros. Tener que enfrentarse a situaciones complicadas tan jóvenes les hace crecer y madurar antes de tiempo. Lo fundamental es llegar preparados a Primera División; si no estás listo mental y físicamente, la categoría te puede superar. Por ejemplo, cuando un jugador joven entrena con el primer equipo, se nota mucho la diferencia de ritmo y de exigencia. No es algo a lo que te acostumbres en una semana o un mes, sino que requiere tiempo y adaptación.
Yo les veo con mucho mérito. Han tenido que madurar muy pronto y eso se refleja en su manera de jugar y de afrontar la presión. Yo cuando subo al primer equipo noto que el ritmo es diferente. Además, creo que cualquier jugador joven soñaría con estar en su lugar: tan jóvenes y ya jugando en escenarios de máximo nivel, tanto en el Barça como en cualquier equipo de Primera División.
¿En cuanto a objetivos, lo principal es la permanencia?
Sí, sí, sí... Creo que tampoco nos lo marcamos. Primero la permanencia, obviamente. Y luego hacer lo mejor posible y sobre todo mejorar. Mejorar cada día personalmente y como equipo.
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