El Madrid practica la táctica del despiste

Alejandro Alcázar

Mourinho ha convocado a Pepe para recibir al Athletic esta noche en el Bernabéu. Lo que no aclaró es si jugará. Se habla de que tiene molestias musculares y que podría quedarse en la grada si no está en condiciones y, también, de que lo lleva para acallar las especulaciones de quienes afirman que está castigado por la zafia acción de pisar la mano de Messi. Sea cual sea el motivo, Pepe ha dormido esta noche con sus compañeros en el hotel de concentración y no se sabrá si juega o no hasta minutos antes del encuentro. Además, si se queda fuera de los 18 quedará la incógnita de si es por castigo o porque está lesionado.

El central atrae todas las miradas en un partido importante para los blancos, que reciben a un rival peligroso capaz de profundizar en la herida abierta provocada por la penosa imagen futbolística y esa grotesca acción de Pepe en el clásico. Una derrota que duele en el madridismo y que ofrecerá su veredicto, la escuche o no Mourinho, esta misma noche sobre el césped del Bernabéu. Seguro que el temor de Florentino se centra en que si hay pitada para su entrenador, este recurra a su manida amenaza de irse en junio. Quizá lo mejor que le podría pasar al Madrid por imagen e historia, gane o no títulos.

También será una buena oportunidad para conocer la respuesta de un equipo que cada vez se aleja más de su técnico. Cansados de sus formas, de señalarles ante las derrotas y de imponerles un estado policial por su obsesión con las filtraciones. Es un partido importante que llega rodeado de un ambiente enrarecido.

Los blancos seguirán siendo líderes ganen, empaten o pierdan ante los bilbaínos, pero sentirán más presión, al margen de la que pueda aportar el público, porque conocerán el resultado del Barça en Málaga. Un triunfo de los culé les situaría a tres puntos de los blancos cuando Mateu Lahoz pite el inicio del encuentro, que podrían ser dos si los de Marcelo Bielsa cumplen la amenaza de ser valientes y salir a por el partido. El peligro de los rojiblancos puede residir en que los `merengues¿ cierren filas e intenten olvidar el trago amargo de la Copa. Que salgan enrabietados y decididos a congratularse consigo mismo y quieran regalar a su afición una victoria.

No lo tendrán fácil porque reciben a un Athletic que cada día consolida más los cimientos que construye Bielsa. Llega sin encajar un gol en los últimos 608 minutos de juego y con la idea de alargar esa racha para superar el record que ostenta Zubizarreta de 652 minutos. Además, se cruza ante un rival que tiene en el juego aéreo su mejor arma atacante; justo donde está haciendo agua la defensa madridista desde que nació el 2012: siete goles encajados y cinco de ellos de cabeza.

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