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El Leganés, un asunto de familia

Victoria Pavón es la presidente del Leganés
Victoria Pavón es la presidente del Leganés | sport

Cualquier otro se hubiera echado atrás, pero ellos ya habían dado su palabra: en diciembre de 2008, el Leganés vivía una situación angustiosa, agobiado por las deudas y con los jugadores protestando en el césped porque no cobraban a final de mes.

JAVIER GIRALDO

La imagen de los futbolistas, de rodillas en el comienzo de un partido ante el Atlético de Madrid-Barça, fue la carta de presentación que Felipe Moreno y su mujer, Victoria Pavón, se encontraron al llegar al club. “Habíamos firmado el compromiso de hacernos con el club y pudo más la ilusión de mejorar las cosas que el miedo por la situación”, recuerda Pavón, presidenta del Leganés desde 2009 y esposa del máximo accionista de la entidad, Felipe Moreno; el matrimonio que ha llevado al Leganés del pozo de la Segunda B a la gloria de Primera división.

Moreno, empresario inmobiliario, compró el club después del polémico paso por el Leganés del empresario argentino Daniel Grinbank, que solo duró cinco meses como propietario, y del breve paso como presidente de Rubén Fernández. El club no generaba dinero y los jugadores no cobraban. Y Moreno pensó que la mejor fórmula sería ofrecerle la presidencia a su mujer. “Al principio me lo pensé mucho, nunca había pasado por mi cabeza algo así. Mis hijos jugaban al fútbol y en casa no se hablaba de otra cosa, pero de ahí a ser presidenta va un mundo”, explica Pavón, nacida en Leganés y aficionada al club de toda la vida.

Bajo su presidencia, aquella deuda de 500.000 euros que tanto lastraba al Leganés se ha convertido en un presupuesto de 5 millones de euros (sin contar la inyección económica de los derechos de televisión por jugar en Primera) que ilustran a la perfección lo que es un club modesto, pero saneado.

LOS MOTIVOS DEl EXITOSO PROYECTO del leganés

La clave del éxito ha sido la austeridad. “Hemos tenido siempre el personal justo y necesario y nunca se ha gastado un euro que no fuera imprescindible. Hemos tenido plantillas muy económicas, pero siempre hemos pagado, aunque fuesen mil euros. Y esa voz se corre y hace que los jugadores quieran venir”. Al mismo tiempo, Pavón y su familia se volcaron en recuperar el tirón popular que el club había tenido en la ciudad. “Ya había un patrimonio de afición bastante importante por los años que estuvimos en Segunda [entre 1993 y 2004], pero nos dedicamos a captar a la gente más joven: hicimos promociones en colegios, en institutos, aprovechando los Carnavales o el día de Reyes… parecíamos un supermercado con el 2x1. Y eso fue dando sus frutos”.

Tanto Pavón como su marido, presidenta y máximo accionista, dedicaban parte de su tiempo a pegar los carteles de los partidos si había que echar una mano. Para entonces ya había llegado al club otro integrante de la familia, el hijo de ambos, Felipe: buena parte del mérito del Leganés le correponde a él, como director deportivo de la entidad. Felipe había sido jugador del Leganés, el Atlético de Madrid B y el San Sebastián de los Reyes, pero después de comprobar lo difícil que era ganarse la vida como goleador en Segunda B, se desencantó y colgó las botas.

Ahora, a sus 27 años, trabaja codo a codo con Chema Indias, llegado hace poco más de un año al Leganés, en la construcción de la plantilla. Ambos forman la dirección deportiva del club. Menos responsabilidad tiene su tía Esperanza, hermana de Victoria, que completa el círculo familiar del club. Esperanza Pavón forma parte del consejo del club, aunque su implicación en el día a día es menor. De hecho, en la práctica, la junta directiva del Leganés la forman tres personas: el matrimonio Moreno-Pavón y Juan Antonio Ortiz. La estructura organizativa del club no tiene más de diez empleados. Diluidas las fronteras entre el club y la familia, a Victoria Pavón le toca el papel de la desconexión.

En casa, es ella la que procura hablar de otra cosa. “Por apartarnos un poco del fútbol, para que no ocupe toda nuestra vida. Porque lo de llevarse el trabajo a casa está bien, pero no es plan de estar todo el día con lo mismo… Si fuese por ellos, sí, pero yo intento que desconecten un poco”, admite. Y nadie mejor que Pavón para explicar el origen del mote del club, los pepineros. “En los años cuarenta y cincuenta, Leganés era una villa de huertas, yo llegué a verlo así de niña. Y decían que los mejores pepinos se cultivaban aquí. Años más tarde se dijo incluso que el Rey había pedido expresamente que le trajeran unos pepinos de aquí y lo de pepineros fue cuajando hasta hoy”. 
 

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