REPORTAJE SPORT
RCD ESPANYOL
"No nos dejan comer, no nos dejan vivir como una familia": el drama de los bares de Cornellà tras el cierre por el atropello masivo
Cinco locales, obligados a cerrar dos horas antes de los partidos del Espanyol, se ven duramente afectados por una "buena solución" para el Ayuntamiento de Cornellà pero no para ellos: "Ni trabajando dos semanas ganamos lo que hacemos en dos horas de un día de partido"

Atropello masivo en Cornellà antes de iniciarse el partido entre el Espanyol y el FC Barcelona / Marc Creus
El atropello múltiple sufrido por los aficionados del RCD Espanyol en el último derbi sigue trayendo cola medio año después, con el decreto que el Ayuntamiento de Cornellà ha emitido recientemente obligando a los bares cercanos al estadio a cerrar en los días de partido. SPORT pudo hablar tanto con algunos de los afectados, que lo consideran una medida "discriminatoria" y que les ha provocado "pérdidas del 50%", así como con la tenienta de alcalde de Presidencia y Seguridad de Cornellà, Emília Briones, que asegura (en una entrevista que podéis leer íntegra aquí) que la normativa está siendo un éxito para el municipio.
Remontémonos al origen de toda esta problemática, al pasado mes de mayo, cuando una mujer de 34 años y vecina de Cornellà arrolló a una multitud de hinchas blanquiazules antes del partido ante el FC Barcelona. El resultado, catorce personas heridas, dos de ellas de gravedad, y toda una afición sentenciada.

Los cinco bares de Cornellà afectados por el decreto que les obliga a cerrar dos horas antes de los partidos del RCD Espanyol / Marc Creus
Los hechos tuvieron lugar en la Avinguda del Baix Llobregat, situada enfrente del RCDE Stadium. Si bien la calle se encuentra cortada al tráfico general los días de partido, sí pueden circular los vehículos propiedad de los vecinos de la zona, además de las líneas de autobús número 94 y 95. Tras el atropello múltiple, los hosteleros pidieron cerrar la calle por completo para evitar cualquier otro tipo de incidente. Sin embargo, el Ayuntamiento de Cornellà "no se planteó esa opción en ningún caso", ya que, según Briones, "todos tienen el derecho de pasar por la avenida" y no querían "desviar el transporte público".

El legendario jugador de la NFL, JJ Watt, accionista de Velocity Sports Limited, con los aficionados pericos en la previa al partido ante el Atlético / @JJWatt
Entonces, ¿cuál ha sido la decisión final del Ayuntamiento? Obligar al cierre de los bares de toda la avenida (cinco locales) desde dos horas antes de la celebración de cada uno de los partidos del RCD Espanyol. Una medida revelada por 'El Periódico' que se aplicó por primera vez el pasado sábado 8 de noviembre -cuando el cuadro blanquiazul recibió en casa al Villarreal en la jornada 12 de LaLiga-, y que "está claro que esta temporada se queda". "Contrastaremos cómo siga. Esto va paso a paso", añade Briones.
La carta de la sentencia: "Quejas vecinales por el incivismo"
El día 31 de octubre de 2025, pues, los bares recibieron la notificación oficial con un documento al que ha podido tener acceso SPORT en exclusiva. En dicha misiva, el Ayuntamiento se escuda en un informe del Inspector de la Guardia Urbana de Cornellà, que asegura que "la situación ha provocado quejas vecinales por el incivismo que se genera, así como problemas de seguridad vinculados a los eventos deportivos". Refleja la carta que los locales "se han convertido en puntos de venta de bebidas alcohólicas para el consumo en la vía pública, ya que sus responsables optan por impedir que entren al local".

Carta 1 /
Además, el ente regulador de la ciudad asegura que "solo se produce en las horas previas a los partidos del Espanyol" y que se concentran "entre 800 y 1.500 personas con un perfil radical muy marcado, que realiza cánticos violentos, lanzan bengalas y petardos, y generan molestias e inseguridad en los vecinos, así como dificultan el paso a los domicilios particulares". Y concluyen sus argumentos comentando que "resultaría complicado realizar un control y una actuación policial que derivaría en problemas del orden público por el estado de embriaguez de los aficionados".
Sin embargo, se trata de una normativa que traslada al grueso de la afición otros espacios, repartiéndose entre el Parc de la Ribera del Splau, las cercanías del campo de la UE Cornellà o en las calles paralelas a la Avinguda del Baix Llobregat, dejando como únicos damnificados a los propietarios de los cinco negocios de dicha avenida. Sin embargo, según Briones "las aglomeraciones que sucedían en la Avinguda del Baix Llobregat no suceden en ningún otro espacio de la ciudad".
"Nos han quitado el 50% mensual de caja"
"El estadio del Espanyol trajo aquí los negocios y no solo a nosotros. En nuestro caso, ni trabajando dos semanas nos llega a lo que hacemos en un día de partido. Hay dos partidos al mes y nos han quitado casi el 50% mensual de caja, ahora casi no podemos ni pagar los impuestos", asegura a SPORT uno de los afectados. "En un día de partido se pueden hacer fácilmente unos 1.000 euros de caja", afirma otro de los damnificados.

Esquina de las calles Avinguda del Baix Llobregat y Sant Jeroni de Cornellà, donde se produjo el atropello masivo con aficionados del Espanyol afectados / SPORT
Y es que dicha medida les podría arruinar el negocio. "Si coges un abogado y resulta que ganas el juicio, van a venir inspectores por todos lados, para mirar cualquier cosilla para cerrarnos", critican. Y así de contundente se pronuncia uno de ellos al respecto: "Dicen que así ganan más seguridad, pero no nos dejan comer a nosotros, no nos dejan vivir como una familia. Nosotros ya no sabemos qué hacer. No sabemos cómo se aguanta un negocio así para vivir una familia entera cuando te cierran los días importantes. ¿Cómo se aguanta una vivienda? Son solo dos horas, pero son las dos horas de más trabajo".
No nos dejan comer a nosotros, no nos dejan vivir como una familia. Nosotros ya no sabemos qué hacer. No sabemos cómo se aguanta un negocio así para vivir una familia entera cuando te cierran los días importantes
Incluso, uno de los bares vive una situación surrealista: "Nosotros abrimos aquí por primera vez hace cuatro semanas. Han pasado dos partidos desde entonces, y no hemos abierto en ninguno. Vinimos por el campo, pagamos un alquiler acorde al estadio que tenemos delante. ¿Para qué venimos aquí? He metido mucho dinero para montar el negocio y si no me dejan abrir, lo he perdido todo". Emília Briones, no obstante, recalca su postura: "Me da igual que esté recién abierto o que sea de muchos años. Lo que queremos es evitar aglomeraciones de gente en el frontal del campo".
El aforo, objeto de controversia
Sabedores de que los argumentos que les ofrece el Ayuntamiento son el aforo, el ruido y la venta de bebidas alcohólicas, los dueños afectados no dan crédito a que tan solo ellos hayan sido obligados a cerrar: "Les pedimos que cerraran la calle, pero no estaban de acuerdo. Nos dijeron que preferían cerrarnos a nosotros porque así en la calle se ve a menos gente. Claro, si cierras esta avenida se verá menos gente, pero esta se acumula en la calle de atrás o en el centro comercial".

Imagen del Centro Comercial Splau, en las proximidades de Barcelona / URW
Y es que el tema del aforo genera "impotencia" en los hosteleros, pues sienten que tan solo los de la avenida han sido "discriminados". "Son días que vienen a Cornellà 30.000 personas. Tendrían que entender que no es cada día, sabiendo que el estadio está delante y que es como mucho dos veces al mes y a veces ni eso", comentan los dueños.
Explican que "literalmente a cinco pasos" de uno de los bares se encuentra "una tienda de alimentación que vende todo tipo de comida y bebida y que sí puede permanecer abierta". También comenta otro de los afectados que ha ido realizando fotografías durante el Espanyol-Villarreal y el Espanyol-Sevilla y en ellas se observa a grandes cantidades de gente consumiendo delante de su propio local (clausurado) tras haber comprado bebida "en el Condis o en el Día", supermercados situados en una de las calles perpendiculares a la avenida.
Lo que más impotencia genera es que desde que nos obligaron a cerrar, la gente compra en el Condis o en el Día y se colocan fuera de nuestro bar en la misma zona, pero consumiendo cosas de otro lado
Comparativa con el Camp Nou: "No pasa en ningún sitio de España"
Pero la cosa va más allá, porque consideran que es algo que no sucede "en ningún sitio de España". De hecho, en el municipio vecino, el FC Barcelona ha regresado recientemente al Spotify Camp Nou y en cada duelo desde entonces se cierra parte de las calles próximas. Uno de los afectados de Cornellà precisamente tiene otro negocio cerca del estadio azulgrana, donde todo transcurre con normalidad: "Tengo otro bar al lado del Camp Nou. Ahí hay 100.000 espectadores cuando se llena. ¿Y cuándo han cerrado los bares? Nunca. En todos los sitios donde hay fútbol pasa lo mismo, cortan la calle para dejar estar a la gente. Eso es lo normal. Si no hay fútbol, no hay negocio".
No pasa en ningún sitio de España. Tengo otro bar al lado del Camp Nou. Ahí hay 100.000 espectadores cuando se llena. ¿Y cuándo han cerrado los bares? Nunca. Esto no lo había escuchado nunca
Sobre la comparación con la ciudad de Barcelona, Briones matiza: "Lo que te puedo decir es cómo funcionamos en Cornellà. El 99% de los aficionados son familias y tienen una actitud perfecta. Pero hay una minoría que puede generar ese tipo de aglomeraciones que hacen que no se pueda circular. El fútbol es pasión, no beber cerveza".

Atropello múltiple en los aledaños del RCDE Stadium / X
Los afectados, en definitiva, consideran exagerado el decreto: "No hemos visto ningún incidente grave más allá del atropello. Nunca ha pasado nada. Nosotros recibimos en el bar a gente normal, a familias. Lo del atropello es algo que pasó aisladamente. Además, no tuvo nada que ver con la gente que consumía en el bar en el que sucedió, sino con la gente que estaba en la carretera. No nos pueden culpar a nosotros". Briones, en cambio, replica que "no fue solo esa situación tan fatídica para todos la que nos hizo tomar la decisión. Lo que no puede ser es que haya una minoría que se comporte de manera incívica y que haya aglomeraciones".
La solución: ¿gratis o 3.000 euros?
Precisamente este pasado miércoles 26 de noviembre se celebró el pleno municipal de Cornellà, en el que VOX presentó una moción (no aprobada) en contra del 'decretazo' del gobierno presidido por Antonio Balmón. Y es que los citados dueños de los bares lo ven como una medida que responde únicamente a fines políticos, con la intención de ganarse el voto de ciertos ciudadanos y favorecer a la Associació de Veïns Riera: "Es todo político. No quieren perder a los vecinos que les votan".
A los locales se les ofreció entonces la opción de montar una carpa en el Parc de la Ribera (frente al Splau) para operar en las dos horas del cierre de sus bares. En primera instancia, cuatro de los locales se opusieron a montar dicho contenedor porque seguiría conllevando pérdidas y tan solo uno (respaldado por la Juvenil, uno de los grupos de animación del RCD Espanyol) tomó la decisión de acogerse a la propuesta.
Pese a que el gobierno de Cornellà remarcó en el pleno del pasado miércoles día 26 que ofrecieron dicha alternativa "de manera gratuita", uno de los afectados nos comenta todo lo contrario: "Ya pagamos el alquiler aquí y la carpa hay que pagarla aparte, sería el doble de impuestos. Hay que pagar 3.000 euros y son unas dos horas de previa en diez partidos que quedan para acabar la temporada, y sin saber si habrá ganancias o no".
Ya pagamos el alquiler y la carpa hay que pagarla aparte, sería el doble de impuestos. Hay que pagar 3.000 euros y son unas dos horas de previa en diez partidos que quedan para acabar la temporada, y sin saber si habrá ganancias o no
Y ahí radica la polémica. ¿Era realmente gratuita esta opción o debían pagar? "Nos hicieron esa 'oferta' y la pagaba el Ayuntamiento. Dejamos probar al bar Casa Pepe y los demás esperábamos. Pero cuando en una segunda reunión valoramos la opción de hacer una carpa, resultó que ahora la tenemos que pagar nosotros, 3.000 euros, porque la oferta ya estaba caducada", desvela indignado uno de los comerciantes.
Emília Briones, al respecto, recalca: "Les dimos la oportunidad de los contenedores. No es un cierre sin ninguna otra opción. Se puso sobre la mesa eso y estamos esperando respuesta. Estamos hablando con ellos permanentemente y cuando tengamos una propuesta, valoraremos".
Sin embargo, otro bar asegura que ni siquiera tuvo esa posibilidad: "La primera vez iba a ser gratis, pero a nosotros no nos dijeron nada. Dijeron que irían bar por bar, pero por aquí no se pasaron. Hubo dos reuniones, yo ni estaba. A la tercera fui y me dijeron que la oferta ya había acabado".
Sea como sea, los hosteleros claman por la necesidad "vital" de que les dejen abrir los días de partido. Y todo esto, casualidades de la vida, casualidades del fútbol, con otro Espanyol-Barça (con permiso del Espanyol-Rayo del domingo) a la vuelta de la esquina, derbi que tendrá lugar el 3 de enero, que congregará a más de 30.000 pericos y en el que únicamente se verán damnificados los cinco bares de toda Cornellà afectados por el "decretazo" de un Ayuntamiento que considera que "de momento la solución que hemos tomado es buena. Se ha comprobado. A partir de aquí, seguiremos viendo cómo evoluciona".
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