Se abre el caso Ozil

A. Alcázar

Las relaciones entre Mesut Ozil y José Mourinho no atraviesan su mejor momento. El bajo rendimiento del centrocampista alemán preocupa en el Madrid y también el distanciamiento que está habiendo entre el jugador y al entrenador. El futbolista está incluso en el punto de mira de algunos directivos de Florentino Pérez, que hace unas fechas le atacaban por sus salidas nocturnas a las que achacan el bajón en su rendimiento deportivo. La irregularidad en sus actuaciones, motivado por un bajón físico, no está gustando a Mourinho, que le ha exigido más regularidad en sus acciones, tanto con el balón como sin él. El portugués criticó a su centrocampista por su falta de agresividad en el encuentro ante el Barça, y le señaló por perder un balón dividido en el centro del campo que propició la jugada del empate a uno azulgrana.

Ozil llegó el pasado miércoles a Devrek, en la provincia turca de Zonguldak de donde es originaria su familia, para pasar las fiestas navideñas. Su llegada fue todo un acontecimiento para aquella población, que le agasajó nada más aterrizar. El jugador blanco hizo unas breves pero elocuentes declaraciones al medio otomano `F5Haber¿ que le interrogó por su relación con Mourinho. “No quiero decir nada acerca de ese tema”, se limitó a decir, con lo fácil y sencillo que hubiese sido decir que todo estaba en su sitio, o lanzarle flores como hacen, un día sí y otro también, sus compañeros de vestuario. El alemán estuvo frío. Como en el campo.

FELIZ EN EL MADRID

Ozil llegó a Devrek en un avión privado acompañado por algunos familiares y amigos, donde fue recibido por grupos de jóvenes aficionados. “Estoy muy feliz en el Real Madrid. Puedo jugar en ese equipo y estoy muy feliz, no puedo decir otra cosa”, dijo a los medios allí presentes. El propio Ozil sabe que está siendo cuestionado y no le gusta el trato que recibe, como dejó patente ayer el rotativo alemán `Bild Zeitung¿ que salió en su defensa indignado por lo que se publica en España. “¿Por qué los españoles se meten tanto con nuestro Ozil?” se preguntaba, aunque después reconocía que no estaba al mismo nivel del año pasado y daba el dato de que aún no ha marcado ningún gol en Liga.

Mourinho se está esforzado con él, con quien ha mantenido un par de reuniones para pedirle un esfuerzo. Quiere de él que dé más de sí durante el tiempo que esté sobre el terreno de juego. Que no desaparezca, que tenga mucha movilidad por delante de los medio centros; que no pierda ritmo e intensidad en su juego.

En el Madrid señalan al padre del futbolista como el iniciador del problema. A principios de octubre criticaba al equipo para defender a su hijo: “Recorre entre 10 y 14 kilómetros por partido, detrás del balón y con él. Eso cuesta mucha energía. En el Barcelona hay 10 futbolistas que juegan por y para Messi, el creador del juego de su equipo. En el Madrid Mesut, que también es el número 10, los demás no juegan para él”. Desde entonces, el centrocampista blanco ha bajado su rendimiento.

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