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Vuelta femenina

Barcelona se rinde a la fiesta del ciclismo femenino: "Quería que mi hija viera que también son brutales las mujeres ciclistas"

Cámaras, banderas, gorras y maillots adornaban el recorrido de 8 kilómetros por el que iban a rodar a más de 60km/h las ciclistas en poco menos de una hora

La familia Morales disfrutando de la Vuelta femenina

La familia Morales disfrutando de la Vuelta femenina / Zowy Voeten

Begoña González

Begoña González

Barcelona

La lluvia amenazaba con aguar la fiesta en Barcelona. Las calles estaban todavía mojadas cuando los primeros curiosos se asomaban a las vallas que bloqueaban el paso a los vehículos en el emblemático Passeig de Gràcia de Barcelona para la Vuelta femenina.

A primera hora, los turistas, confundidos, preguntaban qué estaba pasando esa mañana en el centro de la ciudad mientras los selfies frente a La Pedrera seguían siendo el atractivo principal. “Esta tarde nos marchamos ya de Barcelona y este ha sido un último regalo de vacaciones. Nunca habíamos visto ciclismo y la verdad es que tener este espectáculo en un lugar tan céntrico de la ciudad es espectacular”, asegura Josh. Este turista británico, que estaba pasando el fin de semana en la ciudad junto a su familia se encontró el panorama esta mañana cuando iban a realizar un tour por los monumentos de Antoni Gaudí.

Mientras tanto, en las calles adyacentes, como Pau Claris y Provença, los camiones de los equipos se encontraban ya instalados, con las bicicletas y los rodillos a punto para las ciclistas mientras los aficionados se acercaban a curiosear cómo es un equipo por dentro. "Es increíble poder verlas tan de cerca, en cualquier otro deporte tener a los protagonistas al alcance sería impensable", afirma Marta mientras pasea con su pareja por los campamentos de los equipos. Como ella cientos de curiosos se han acercado a las caravanas de los equipos y han sacado fotos de las infraestructuras desplegadas por el centro de Barcelona.

Luis en la salida de la contrarreloj frente a La Pedrera.

Luis en la salida de la contrarreloj frente a La Pedrera. / Zowy Voeten

Pocas horas después, Barcelona se rendía ya sobre la media mañana, y a medida que despejaba el cielo, a la fiesta del ciclismo femenino. Cámaras, banderas, gorras y maillots adornaban el recorrido de 8 kilómetros por el que iban a rodar a más de 60 kms/h las ciclistas en poco menos de una hora. "Somos seguidores del ciclismo en general, pero la Vuelta femenina nos llama mucho la atención. Siempre que podemos venimos a verlo en persona", afirma Luis. Junto a su pareja, han venido desde el Vallés antes de ir a comer con la familia para no perder detalle de esta rapidísima etapa 0 que discurre por el centro de la capital catalana y la Diagonal. "Nos encanta el ambiente porque nos permite conocer a las ciclistas. Hay mucha cercanía. Es genial", añade.

Ambiente familiar

El ambiente era completamente festivo, y siendo domingo, y coincidiendo con el día de la madre, cada vez más familiar. Muchas familias, como los Morales, se han ido acercando a ver a estas rapidísimas mujeres que son cada vez más fuente de inspiración. "Yo practico ciclismo y cuando fuimos a ver la Volta, Martina me preguntó por qué solo había chicos. Cuando dijo eso supimos que teníamos que traerla a ver la Vuelta femenina y que viera que también son brutales las mujeres ciclistas", explica Javi junto a su mujer y sus dos hijos.

La mayor, Martina, tiene 8 años y también va en bici, "aunque es más pequeña que estas", puntualiza ella misma ante la pregunta de si su bici es como las que está viendo pasar. Aunque no tiene claro si de mayor quiere ser ciclista, sí reconoce que tenía muchas ganas de verlas en persona. "Las he visto pasar y van súper rápido", afirma mientras espera junto a su hermano y su madre que salgan las primeras competidoras.

Como ellos, cientos de aficionados se han reunido en torno al trazado urbano delimitado por vallas por el que ha discurrido la primera contrarreloj femenina por equipos de la temporada. La acogida ha sido cálida y la organización ha considerado un éxito la elevada presencia de aficionados en un final de puente largo de que todavía mantenía medio vacía la ciudad.

Vía: El Periódico