Las intrahistorias de la serie olímpica

Son muchas las anédotas y situaciones que se viven cuando se pretenden realizar tantos reportajes en tan poco tiempo

Con 10 Kg y sandalias con plataformas por la montaña; pendientes de la lluvia; olvidos en el AVE; anulaciones...

La toma falsa más sorprendente ¿quién es?
La toma falsa más sorprendente ¿quién es? | VALENTÍ ENRICH

Cuando decidimos llevar a cabo la serie olímpica, tomamos el primer riesgo. Todavía no estaba claro que los Juegos llegaran a realizarse, pero si queríamos hacerlo, había que empezar ya. Decidimos que el hilo conductor sería un plafón con los aros olímpicos y el coronavirus. Era el mes de abril y el objetivo era sumamente ambicioso: 30 reportajes, uno por deporte con representación española. Fue misión imposible. Nos quedamos en 20 y con muchísimas anécdotas. Es la intrahistoria de este proyecto.

Mirando al cielo y el dichoso viento

Debido a las restricciones por la pandemia, la mayoría de reportajes tenía que ser en el exterior. Fue el caso de nuestro primer viaje a Madrid. Programamos cuatro reportajes en el CAR pero solo podíamos acceder a los exteriores. El móvil indicaba tormenta en las horas convenidas con los cuatro deportistas. Solo encontramos alternativa en la esgrima. Carlos Llavador reubicó la cita en su club de toda la vida. Nos arriesgamos con los demás y... bingo. El sol lució diez minutos en cada reportaje. Suficiente. No nos ayudó en muchos de los reportajes el viento. Nuestro plafón era ligero y sin soporte, así que no fueron pocas las fotos que salieron con el póster tumbado. Y si no que se lo pregunten a África Zamorano, escondida detrás aguantando los aros con la punta de los dedos en el reportaje con Jèssica Vall y Joanllu Pons... el segundo, por cierto, en el que intentamos mejorar la primera foto que no acababa de convencer a Valentí Enrich, su autor. 

Y hablando de viento, Banyoles es perfecto para el remo porque allí no suele soplar, pero ya saben lo de la ley de Murphy. El día que fuimos a realizar el reportaje con Aina Cid la ventolera era de campeonato. Menos mal que la remera ampostina está fuerte y pudo aguantar la embarcación lo justo para que la foto saliera perfecta. Desde aquí agradecer a los pobres alumnos de la clase de remo, que tuvieron que esperar a que acabáramos. Más presión para el fotógrafo, que acabó en un mar de sudor.

Sin material ni vestuario

Muchas veces se dan las cosas por sentadas: error. Hay que avisar de todo. Fueron varios los deportistas que aparecieron tal cual. El karateka sin karategi, el taekwondista sin dobok, el boxeador sin guantes, los jugadores de hockey con stick pero sin bola o los nadadores sin bañador. Por suerte, los deportistas pudieron solucionarlo, lo resolvimos en casi todos los casos y el resultado acabó siendo más que satisfactorio.

Con el plafón a cuestas todo el día

La ilusión que nos hizo ver el póster con los aros el día que llegó al diario se desvaneció al instante cuando nos teníamos que desplazar.  En el primer taxi que cogimos desde la redacción a Sants no entraba de ninguna forma el plafón en el maletero. “Empezamos bien”, comentamos con el fotógrafo. Con los días le pillamos el truco y se convirtió en la mampara perfecta para mantener la distancia con el taxista, al que apenas veíamos. Metido en una bolsa de basura tampoco era fácil transportarlo andando ni en el AVE donde, por cierto, casi nos lo dejamos en el primer viaje. Por suerte nos dimos cuenta de inmediato y subimos corriendo a rescatarlo. Sin él no éramos nadie. Formaba parte del equipo. Aunque para ser sinceros, en más de una ocasión deseamos perderlo de vista.

El segundo viaje a Madrid, gafado

El 24 de mayo volvemos a Madrid. Otros cuatro reportajes nos esperan: Carolina Marín, Jesús Tortosa, Fran Garrigós y Eduardo Álvarez Aznar. Poco nos imaginamos que solo uno acabaría formando parte de la serie olímpica, aunque dos de ellos los ‘reciclamos’. La primera mala noticia nos llega el mismo día 24. Eduardo, con quien teníamos cita al día siguiente, nos llama para cancelarla porque se tiene que ir concentrado con el equipo de hípica. Fue imposible reubicarlo.Carolina nos impresiona en su entrenamiento y nos atiende después, pero a los cuatro días una lesión le deja KO. Jesús se queda fuera de la convocatoria de manera totalmente incomprensible a los tres días de haber realizado el reportaje. No se puede tener más mala suerte. Menos mal que Fran sí estará en los Juegos. El viaje a Brunete valió la pena y también el esfuerzo de Cristina Cabaña, quien por cierto también está en Tokio e hizo de sparring para que la foto fuera un éxito. 

Lesiones que tumban nuestros planes

Lógicamente los deportistas quieren llegar a la cita de Tokio en pleno rendimiento, así que si tienen pequeñas molestias, no se arriesgan lo más mínimo. Este fue el caso del gimnasta Ray Zapata y del skater Danny León. Llegan tocados a nuestra cita y nos avisan de que no podrán hacer grandes cosas. En el caso de Ray, nos sorprende con un salto que si bien para él no es espectacular, a nosotros nos deja boquiabiertos. El resultado se refleja perfectamente en la foto. Ni me imagino qué hubiera hecho en plenas facultades. Danny no podía ofrecernos uno de sus vuelos en el skate park y optamos por un posado, aunque después no pudo resistirse y patinó sin hacer trucos. 

Excursiones, entrenos y olvidos

Jofre Cullell nos cita en un parque de Santa Coloma de Farners donde suele entrenar. Le pedimos que queremos cielo en la foto y no nos pone problemas. Coge la bici y nos invita a seguirle. Valentí, con 10 kilos a cuestas con sus cámaras, y una servidora, con el plafón y sus sandalias con plataforma. Poco nos imaginamos que nos lleva de excursión montaña arriba. Ya estamos en julio, así que el fotógrafo llega bañado en un mar de sudor y yo no me torcí el tobillo de milagro. Visto el resultado, valió la pena la cómica situación. 

A García Bragado le hicimos un 'entreno' con las repeticiones para que saliera bien la foto

| VALENTÍ ENRICH

No fue una excursión, pero sí casi un entreno el que le hicimos hacer a ‘Chuso’ García Bragado. Cinco veces tuvo que hacer el recorrido para que la foto quedara perfecta. Menos mal que para él eso es pan comido. Le esperan nada menos que 50 km bajo un calor sofocante en Tokio. 

Estamos en la Seu d’Urgell con David Llorente y Núria Vilarrubla. Nos dicen que no podemos hacer la foto en el agua y cuando encontramos la solución, el flash no dispara. ”¡Las pilas!”, exclama el fotógrafo. El sudor le embarga de nuevo. Regresa al coche sufriendo, no sabe si lleva pilas de recambio, pero sí, por suerte, allí estaban para aliviarle el sofocón.

Los reportajes que fueron imposibles

Unas veces por imposibilidad de cuadrar agenda, otras a causa de las restricciones del covid, las competiciones o las concentraciones hicieron que muchos deportes se quedaran sin reportaje. De cara a París lo volveremos a intentar.

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