El plan de Tokio para celebrar los JJ.OO. en verano

Los deportistas entrarán a la villa cinco días antes de competir y la abandonarán 48 horas después

Se realizarán pruebas PCR cada tres o cinco días y habrá controles de temperatura en las zonas comunes

Los Juegos de Tokio, en duda
Los Juegos de Tokio, en duda | EFE

Con Japón inmerso en la tercera y peor ola desde la irrupción del coronavirus en el país asiático, el Comité Olímpico Internacional (COI) y los organizadores de los Juegos trabajan contrarreloj en un protocolo capaz de asegurar la celebración de la cita prevista para este verano. 

La primera premisa es reducir la interacción tanto entre participantes como con el exterior. Para este fin, se implementará una burbuja en la que los deportistas sólo podrán desplazarse de la villa olímpica a las instalaciones de entrenamiento o competición. Además, únicamente los deportistas podrán entrar a la villa.

Lo harán cinco días antes de empezar a competir y tendrán que abandonar el complejo en un máximo de 48 horas después de finalizar su participación. De este modo se busca reducir el número de personas convivientes y, de forma indirecta, los asistentes a las ceremonias de inauguración y clausura.

Asimismo, se realizarán controles de temperatura en todas las zonas comunes y se llevarán a cabo pruebas PCR a todos los integrantes de las delegaciones olímpicas cada tres o cinco días.

Por otra parte, el COI evitará de momento vacunar a los deportistas de cara a los Juegos, si bien no descarta hacerlo más adelante cuando otras solicitudes más urgentes tengan garantizada su atención. 

El gobierno pide calma

El primer ministro nipón, Yoshihide Suga, reafirmó ayer su compromiso con la celebración en los plazos previstos: “Llevaremos a cabo los preparativos con la determinación de adoptar todas las medidas posibles contra la infección y celebrar una competición que brinde esperanza y coraje a todo el mundo”.

Estas palabras están en línea con la postura mantenida por el país y se producen en un contexto de renovada incertidumbre sobre la cita. Hace cuatro días el ministro de administración y reforma, Taro Kono, dijo que el futuro de los JJ.OO. podría ir “en cualquier dirección” y pidió al COI pensar “en un Plan B y C porque la situación no es fácil”. El primer mensaje desde el gobierno en contra de la versión oficial. La población tampoco lo ve claro: un 80% está en contra de celebrarlos este verano, según una encuesta reciente.

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