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Asamblea General de la ONU

Zelenski lamenta que solo las armas deciden quién sobrevive en el mundo actual

El presidente ucraniano advierte durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU que Moldavia caerá en la órbita rusa si Europa no acude a su rescate

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la Asamblea General de la ONU.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la Asamblea General de la ONU. / KENA BETANCUR / EFE

Ricardo Mir de Francia

Ricardo Mir de Francia

Barcelona

Quizás esté ya todo dicho a estas alturas, pero si alguien esperaba que Volodímir Zelenski ofreciera algún tipo de perspectiva nueva sobre cómo forzar a Rusia a negociar de buena fe o cómo inclinar la balanza a favor de Ucrania en el terreno militar, debió llevarse una decepción. En su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente ucraniano apenas se detuvo en la letra pequeña del conflicto que asuela su país. Prefirió, en cambio, llamar la atención sobre la carrera armamentística en curso o sobre cómo el sistema internacional ha dejado de proteger a las naciones. "No hay más garantías de seguridad que las armas y los amigos", afirmó con resignación el dirigente ucraniano.

El discurso de Zelenski llegó solo unas horas después de que Donald Trump escribiera en sus redes sociales que, con el apoyo de Europa y la OTAN, Ucrania está en condiciones de recuperar todos los territorios conquistados por Rusia desde el inicio de la invasión. Esas palabras representan un cambio notable de postura para un presidente que lleva meses repitiendo que Kiev tendrá que ceder territorios para lograr la paz. Aunque tratándose de Trump, no habría que darles demasiado valor. Su secretario de Estado, Marco Rubio, se apresuró a decir que la guerra en Ucrania "no puede acabar militarmente". Una postura que comparten muchos expertos, dada la incapacidad de los dos bandos de imponerse en el campo de batalla.

El líder ucraniano pasó por alto esas palabras, a pesar del potencial oxígeno que aportan a la moral ucraniana. Tampoco pidió explícitamente más armas o entró siquiera en el detalle de las garantías de seguridad que negocia con sus aliados. "Mientras Rusia continúa la guerra contra mi país, la gente sigue muriendo cada semana. Si no hay un alto el fuego, es porque Rusia se niega", afirmó durante su alocución. Recordando que los ucranianos quieren la paz, sostuvo que a su pueblo no le queda otra que seguir luchando. "Nadie más que nosotros mismos puede garantizar la seguridad. Solo alianzas fuertes, solo socios fuertes, solo nuestras propias armas", apostilló.

Ayuda para Moldavia

Lo que sí hizo fue un llamamiento para ayudar a Moldavia a resistir la injerencia rusa. "Europa no puede permitirse perder también a Moldavia, debe ayudarla con financiación y apoyo energético, no solo con palabras y gestos políticos", afirmó tras dar ya por perdida a Georgia, que situó definitivamente en la órbita rusa.

Del fondo de su discurso brotó la decepción con el orden internacional vigente, que no es más que el reflejo de la voluntad de los países que lo conforman y de los privilegios que concedió en su día a las grandes potencias victoriosas en la Segunda Guerra Mundial. Pero a diferencia de lo expresado la víspera por Trump desde ese mismo púlpito, Zelenski enmarcó sus palabras en un realismo sobrio en lugar de recurrir a la vomitona ideológica, como hizo el neoyorkino. Si el mundo se ha embarcado en una carrera armamentística, dijo, es "por el colapso de la ley internacional y las instituciones internacionales". Habló de Sudán, Palestina o Somalia como ejemplos de esa incapacidad del sistema para frenar la guerra y aportar soluciones.

Esa indefensión estaría llevando al mundo a armarse hasta los dientes. "Estamos asistiendo a la carrera armamentista más destructiva de la historia porque, ahora, incluye a la inteligencia artificial", advirtió tras detenerse en el papel creciente de los drones en la guerra. Artilugios baratos con un enorme poder destructivo. "No es la ley internacional ni la cooperación, son las armas las que deciden quién sobrevive", afirmó reflejando la suerte de darwinismo militarista en el que el mundo ha entrado.

Reunión entre Rubio y Lavrov

Los jefes de la diplomacia de dos de sus máximos representantes, Rusia y EEUU, se reunieron más tarde a puerta cerrada. Antes del inicio de la reunión las cámaras captaron a Marco Rubio y Sergey Lavrov sentados frente a frente con semblante serio y en silencio. La víspera Trump se había referido a Rusia como "un tigre de papel" incapaz de ganar guerra, una afirmación a la que el Kremlin respondió con ironía. Más que con un tigre, dijo su portavoz, a Rusia se le suele comparar con un oso. "Y no hay osos de papel", afirmó Dmitry Peskov.

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Vía: El Periódico

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