Biden saca partido de un discurso sobre el estado de la Unión embarrado por los republicanos

Biden saca partido de un discurso sobre el estado de la Unión embarrado por los republicanos

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El líder estadounidense deja entrever que se presentará a la reelección en 2024 durante un discurso vigoroso interrumpido por los republicanos al grito de "mentiroso" | Pasa de puntillas por la política exterior pero advierte a Pekín tras el incidente del globo: "Si China amenaza nuestra soberanía, actuaremos"

Si quedaban dudas de que Joe Biden tiene intenciones de buscar la reelección como presidente de Estados Unidos en 2024 se deberían haber disipado este martes en el discurso sobre el Estado de la Unión. El demócrata, a los 80 años, ha realizado una intervención que bien podría haber sido un acto de campaña, repasando con vigor sus logros, planteando objetivos, sin huir del diálogo pero tampoco de la confrontación con los republicanos y con un mensaje recurrente: “Acabemos el trabajo”.

El tono y el mensaje enérgicos de Biden no son asunto baladí. Con su edad como uno de los factores que más juegan en su contra para esa candidatura, provocando rechazo incluso entre una mayoría de votantes de su propio partido según una encuesta publicada esta semana por AP, el demócrata se esfuerza por concentrarse en los resultados políticos que despejen dudas sobre su capacidad para gobernar.

En ese terreno ha presentado con "orgullo" legislación aprobada de infraestructuras, de producción de semiconductores y de lucha contra la emergencia climática. Y ha presumido también de la buena situación económica, subrayando a datos como la creación de puestos de trabajo, el freno de la inflación, la caída del índice de paro al nivel más bajo en más de cinco décadas o el descenso en el precio de la gasolina.

Tensiones

Ese mensaje sobre resultados ha protagonizado el discurso de este martes, en el que Biden no ha huido de marcar el contraste con los republicanos, que ahora controlan la Cámara de Representantes. Porque les ha hecho llamadas repetidas al trabajo bipartidista, incluso sabiendo que tendrá poco recorrido en cuestiones como inmigración o aborto, pero también les ha advertido de que usará el poder de veto cuando sea necesario y los ha cuestionado.

En ningún momento de su discurso lo ha hecho más que al referirse a la batalla abierta para conseguir elevar el techo de la deuda, un paso que los conservadores amenazan con frenar mientras no haya recortes de gasto. Tras recordar que lo hicieron sin problema en tres ocasiones durante el mandato de Donald Trump, Biden ha dicho que ahora “algunos quieren tener secuestrada la economía si no accedo a sus planes económicos”, acusándoles de querer imponer renovaciones cada cierto tiempo para los gastos en la Seguridad Social y a Medicare, el programa de sanidad pública para mayores.

En ese momento ha llegado uno de los choques más agudos durante un discurso que antaño era un ritual respetado pero en el que los últimos años ha ido degenerando el decoro. Y por más que el 'speaker' Kevin McCarthy había instado a mantener una actitud respetuosa, como sucedió en 2009, cuando un congresista del Tea Party espetó a Barack Obama "’¡mientes!", esta vez varios republicanos han empezado un alboroto y la extremista Marjorie Taylor Greene ha gritado a Biden "¡mentiroso!".

En vez de callar, el presidente ha reaccionado a los reventadores tirando de ironía. "¿Así que, aparentemente, ahora estamos de acuerdo en que la Seguridad Social y Medicare ya no están sobre la mesa?", ha dicho. En otro momento, cuando tras mencionar las 70.000 vidas perdidas por sobredosis de fentanilo en EEUU un republicano le ha gritado "¡es tu culpa!", Biden ha optado por el silencio.

Mensaje a China

Más allá de esos choques, los republicanos han escenificado también la brecha y la división de poder que imperan en Washington regalando pocos aplausos a Biden incluso cuando ha tocado en su discurso uno de los temas más candentes en el momento político: las tensiones con China, intensificadas por el incidente del globo espía que fue derribado el fin de semana tras pasar unos días sobre suelo estadounidense. Y eso que el presidente, aún reiterando que "busca competición, no conflicto" con China, se ha mostrado firme en su mensaje a Pekín. "Como dejamos claro la semana pasada, si China amenaza nuestra soberanía, actuaremos para proteger a nuestro país", ha declarado. Todos al final, en cualquier caso, han acabado gritando "¡USA, USA!".

También han sido recibidas con silencios o revuelos propuestas lanzadas por el mandatario en el discurso, como subir los impuestos a las grandes corporaciones (cuadriplicando la tasación de la recompra de acciones para tratar de fomentar las inversiones a largo plazo) y a las personas de más altos ingresos. Y cuando Biden ha dicho que "ningún milmillonario debería tener una tasa impositiva más baja que un profesor de escuela o un bombero", solo le ha aplaudido un republicano.

Democracia

Biden ha hecho también en su discurso un alegato por la democracia ("con democracia todo es posible, sin democracia nada lo es"), y en esa parte de su discurso ha dejado clara la acusación a su predecesor por haberla puesto en peligro, incluso sin citar a Trump directamente. Ha asegurado que "en los dos últimos años las democracias se han hecho más fuertes y las autocracias más débiles". Y con Paul Pelosi entre sus invitados, que fue agredido como ha recordado Biden por un seguidor de "la gran mentira" del inexistente fraude electoral arengada por Trump, el demócrata ha asegurado que “no hay lugar para la violencia política en EEUU”. “Se honran los resultados de las elecciones, no se subvierte la voluntad del pueblo”, ha dicho también. “No debemos dar refugio a ningún tipo de odio y extremismo. La democracia no debe ser un tema partidista”.

Entre los invitados de Biden estaban también los padres de Tyre Nichols, el joven negro brutalmente asesinado por una paliza de agentes de policía también negros de Memphis, y Biden ha aprovechado su caso para reclamar la aprobación de leyes de reforma policial (aunque él mismo fue un firme opositor del movimiento que urgió a reformas profundas tras el asesinato policial de George Floyd).

Biden ha llamado también a la prohibición de las armas de asalto y a más legislación para control de armas, de difícil aprobación en un Congreso con una cámara en poder republicano. Y quizá tenga más suerte con su impulso a la inversión para fomentar la lucha contra el cáncer.

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