Guerra comercial
Aranceles, inversiones, y compras de energía: qué ganan la UE y EEUU con su acuerdo comercial
Bruselas canta victoria porque el trato no toca la capacidad de regular de la UE, pero Washington sale ganando en todo lo demás

REUNIÓN DONALD TRUMP URSULA VON DER LEYEN
Después de casi cuatro meses de negociación en los que Bruselas repitió que solo aceptaría un acuerdo justo y equilibrado para ambas partes, la Unión Europea y Estados Unidos cerraron el pasado domingo un trato que pasa por un incremento sustancial de los aranceles sobre los productos comunitarios que se traducirá en que Washington recaudará diez veces más que antes de la guerra comercial, mientras Bruselas mantendrá su autonomía reguladora. Analizamos los detalles del pacto.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de EEUU, Donald Trump, sellaron el pasado domingo un acuerdo político. Ese pacto se concretará en los próximos días en un comunicado conjunto exponga los detalles. El texto, explican fuentes comunitarias, no será legalmente vínculante, pero deberá traducirse en decisiones que lo sean.
Del lado de Estados Unidos, Bruselas espera una orden ejecutiva de Trump haciendo efectivo lo pactado: los productos europeos estarán sometidos, como máximo, a unos aranceles del 15%. Esa orden debería llegar el próximo 1 de agosto. Y el porcentaje deberá respetarse también en caso de que la Casa Blanca incremente las tasas en el futuro sobre, por ejemplo, los microchips o los productos farmaceúticos.
Del lado de la UE, la Comisión estudia aún cómo hacerlo. Bruselas se ha comprometido a rebajar los aranceles en algunos ámbitos y a incrementar la cuota de productos que no están sometidos a tributos en otros. La cuestión es si lo hará de manera autónoma o mediante un acuerdo internacional que debería refrendarse después por los gobiernos. Esto, previsiblemente, no estará listo tan pronto.
El acuerdo supone un incremento sustancial de los aranceles, al menos a un lado del Atlántico. Antes de la guerra comercial, EEUU imponía de media una tasa del 1.47%. Tras el acuerdo será del 15%. Según fuentes comunitarias, la medida afecta a alrededor del 70% de las exportaciones comunitarias a Estados Unidos. En la práctica, Washington recaudaba hasta ahora entre 6.000 y 8.000 millones en aranceles a las exportaciones europeas. Después del acuerdo, la Comisión calcula que la cifra se incrementará por diez, hasta los 80.000 millones.
Una alta fuente comunitaria matiza que la cifra podría variar por los efectos de las propias tasas, que podrían llevar a una reducción del flujo comercial entre EEUU y Europa. E insiste en que en cualquier caso, serán los importadores estadounidenses quienes asuman el coste y los consumidores norteamericanos quienes acaben pagando. Las mismas fuentes defienden la decisión de Bruselas de reducir los aranceles para los productos que entren en territorio europeo, alegando que beneficiará a los consumidores comunitarios.
Otra de las concesiones de la UE ha sido reducir los aranceles hasta eliminarlos o ampliar las cuotas de productos que no se someten a los mismos. La lista de productos se hará pública al mismo tiempo que el comunicado, pero incluye productos como nueces, algunos productos lacteos, comida para mascotas o soja, además de maquinaria, productos químicos o fertilizantes.
Fuentes comunitarias alegan que Rusia era el principal proveedor de algunos de estos productos. Además, apuntan a que el 63% de las importaciones desde Estados Unidos son ya libres de aranceles y el acuerdo no cubre sectores sensibles como el vacuno, el avícola, el azúcar o el etanol. Bruselas ha pactado también rebajar al 2,5% los aranceles sobre los coches. El problema es que el acuerdo no es recíproco.
Bajo el acuerdo actual, la gran mayoría de las exportaciones europeas estarán cubiertas bajo el paraguas del 15%. Sin embargo, el acero y el aluminio seguirán cubiertos por el gravamen del 25%, y hasta el 50% en algunos productos. Bruselas espera lograr excepciones en ambas areas. Esto afectaría a sectores particularmente sensibles para los europeos como por ejemplo las bebidas espirituosas.
Además, Bruselas y Washington han pactado eliminar los aranceles a ambos lados del Atlántico para algunos productos. Fuentes comunitarias reconocen que esto afecta sobre todo a sectores donde Estados Unidos tiene una mayor dependencia de Europa como en algunos productos farmaceúticos, dispositivos médicos, ciertos recursos naturales, pero también al sector de la aviación.
En el marco del acuerdo, la UE se ha comprometido además a incrementar sus compras de gas natural licuado, petroleo y productos nucleares sustancialmente. Pero en la práctica, esto no depende directamente de la Comisión, sino de empresas privadas. Bruselas se ha comprometido, eso sí, a facilitar las compras.
La cifra de 750.000 millones de dolares -unos 638.000 millones de euros- responde, según las mismas fuentes, a las necesidades actuales en la UE, y también a la voluntad de reducir la dependencia de Rusia. La Comisión matiza que hacerlo realidad dependerá también, por ejemplo, de la inversión en infraestructuras al otro lado del atlántico.
La otra gran cifra es la de inversiones por valor de 600.000 millones de dolares. Aquí también, la Comisión matiza que el calculo se base en las intenciones de organizaciones empresariales y compañías europeas. Respecto a la posibilidad de aumentar las compras en el sector de la defensa, sin embargo, fuentes comunitarias aseguran que no es parte del pacto sino que fue “una expresión de expectativas” del presidente.
En casi todo, Europa pierde. Bruselas se ha apresurado a cantar victoria en una de las cuestiones fundamentales para los europeos que parece haber quedado fuera del acuerdo: la autonomía regulatoria. Es decir, la capacidad de la UE de desarrollar y aplicar sus propias leyes. “No hay absolutamente ningún compromiso en materia de regulación digital, de impuestos digitales…”, aseguran fuentes comunitarias. “Defendimos y salvaguardamos con firmeza nuestro derecho a regular, lo cual era también un objetivo importante en estas negociaciones”, insisten las mismas fuentes.
Fuentes comunitarias dicen que para evaluar el acuerdo, habrá que esperar a ver el impacto que ese 15% tiene en la economía de EEUU, también qué pasa con el resto de socios. Bruselas defiende el trato alegando que la industria “puede vivir” con él. “No es genial, pero como he dicho, vemos los aranceles como impuestos, esperamos que los costos se materializan en la economía de EEUU, y entonces tendremos que ver la evolución en el futuro”, añaden las mismas fuentes insistiendo en que este pacto no es el fin, sino el inicio de una nueva etapa en las relaciones comerciales transatlánticas.
Suscríbete para seguir leyendo
Vía: El Periódico
- Giro en la ley de alquileres: los propietarios deberán pagar este gasto que siempre ha corrido por cuenta del inquilino
- Pilar Rubio rompe a llorar en ‘El Desafío’ y se encara con la organización: “Os habéis pasado”
- Vicente Magro, juez del Tribunal Supremo, desvela cómo desalojar rápido a los okupas en España
- Ángel Gaitán, mecánico, sobre las gasolineras 'low cost': 'El principal problema es...
- Precio del euríbor hoy, 9 de enero de 2026: la cuota preocupa a los hipotecados
- Carme Canet, periodista, 63 años: 'Me han denegado la jubilación
- David Villa revela el nombre del mejor futbolista con el que jugó: 'Con diferencia
- Ana Obregón (70 años) sobre la verdad de su relación con Jeffrey Epstein: “Si te digo la verdad, a mí sexualmente no me atraía”






