REAL SOCIEDAD-GIRONA
Ounahi, no te vayas
El marroquí desplegó un fútbol exquisito para culminar la remontada gerundense en San Sebastián
La marcha de Ounahi a la Copa de África va a ser dura de digerir. Ahora mismo el marroquí es el alfa y el omega de un Girona que se puso en los brazos de su '18' para conseguir el primer triunfo de la temporada a domicilio. Dieciséis jornadas después, estigma arrancado. Ni el doblete de Tsygankov, el segundo con un bellísimo taconazo, eclipsó la actuación de Ounahi, ese futbolista que enamoró a Luis Enrique en Qatar. No tiene mal ojo el asturiano.
Quiso proponer el Girona, bullicioso de inicio en comparación con el desangelado aspecto de Anoeta. El sagrado poteo del viernes en San Sebastián perjudicó al fútbol. La primera, la segunda y hasta la tercera, sin embargo, se decantaron para la Real Sociedad, que no se adelantó de puro milagro y porque Take Kubo presentó mal la bota en un gol prácticamente celebrado en la grada. El balón acabó en La Concha.

Míchel, en el banquillo del Reale Arena / EFE
Las paso canutas el cuadro de Míchel Sánchez, más por deméritos que por méritos donostiarras, hasta que apareció Ounahi. Menuda delicia de futbolista. Al primer toque, siempre en vertical y generoso en la presión, el internacional marroquí repartió a diestra y siniestra. Con su participación creció fugazmente el Girona y llegó la más clara en un lanzamiento lejano de Tsygankov, escorado en la derecha, que estiró todas la vértebras y probó la fortaleza del brazo derecho de Remiro.
Un error penalizado
El partido estaba entre dos tierras, con más fallos que aciertos, y entonces emergió la laguna a la espalda del Girona, el Océano Pacífico. Zubeldia se percató y lanzó la carrera de Guedes, más veloz que Vitor Reis. El portugués no perdonó y alimentó el debate de la portería. Gazzaniga se tragó un remate mordido y que sólo podía entrar por el primer palo, tras la cobertura de Reis.

Guedes remata a gol ante la oposición de Vítor Reis / EFE
Míchel interviene
Agitó el avispero Míchel y señaló indirectamente a Vanat, inoperante en la primera parte. El madrileño optó por un jugador de la movilidad de Joel Roca para actuar como falsa referencia, reubicó a Arnau en posiciones más adelantadas y a Bryan Gil con libertad para interiorizarse desde la banda. El cambio táctico se tradujo en mayor empuje y posesión, a veces estéril, aunque con una presencia continuada en el área 'txuri-urdin'.

Iván Martín conduce el esférico ante la mirada de Brais Méndez / EFE
Y en una de esas, en una llegada desde segunda línea, se gestó el empate. Tsygankov inició la acción y Tsygankov la culminó, a lo Juan Palomo. Eso sí, con una asistencia mágica de Ounahi que dejó al ucraniano en un mano a mano con remiro. El VAR no vio juego peligroso. 1-1 después de mascar muchísima arena.
Subido en la ola, surfeando en las playas de Zumaia, el Girona aprovechó el chapuzón realista para voltear la tortilla. Álex Moreno se marchó de cuantos rivales le salieron al paso y centró -¿o chutó?- al corazón del área para que Tsygankov, que sólo podía definir de espuela, consumara la remontada. Pitos en Anoeta. Sergio Francisco pende de un hilo.
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