LALIGA
Ounahi, Bryan y nueve más: el Girona se acuerda de competir ante el Alavés
El equipo de Míchel cuajó una primera parte espectacular, supo gestionar el gol de Tsygankov y sumó tres puntos vitales para escapar del descenso (1-0)

Ounahi y Bryan Gil firmaron un partido excelso en la victoria del Girona contra el Alavés (1-0) / EFE
Para jugar bien al fútbol se necesita gente con talento -y punto-. Míchel, con futbolistas como Azzedine Ounahi y Bryan Gil en la plantilla, lo tiene. Si rinden al nivel que mostraron ante el Alavés y el resto de la plantilla es capaz de dejar a un lado la nula competitividad que han mostrado durante este horroroso inicio de curso, el Girona no sufrirá para mantener la categoría. Pero, como dice Diego Pablo Simeone: partido a partido.
Míchel era el primero que reconocía que se estaba yendo en la dirección correcta, pero también en señalar que de nada servía si no se conseguían los resultados, que situaban al equipo en posiciones de descenso de manera totalmente merecida. En Primera, los errores se penalizan, y el Girona cometía demasiados.
Un primer tiempo espectacular
La primera parte ante el Alavés fue un auténtico festival en un estadio de Montilivi con una entrada normalita. Daba igual que fuese sábado y a las dos de la tarde: las anteriores (y decepcionantes) actuaciones del Girona decepcionaron a parte de la afición. Pero algo ha cambiado. El grupo se lo cree de verdad, que puede darle la vuelta a la situación, pelea cada balón con alma y está concentrado al cien por cien, sin cometer errores infantiles. Y lo más importante: empieza a disfrutar jugando.
Con Ounahi y Bryan Gil sobre el césped y a este nivel, es difícil no hacerlo. El marroquí y el español han demostrado que son las piezas más importantes de un Girona limitado en creatividad, y cada uno de sus detalles técnicos, regates o pases filtrados fueron elevando la esperanza de un club que se despertó de mala manera del sueño europeo.

Ounahi y Bryan Gil, disputando un balón ante el Alavés / EFE
En diez minutos, el Girona había forzado tres saques de esquina tras testar con varios disparos los reflejos de Sivera. Muchos golpes del Girona a los que Denis Suárez trató de responder con un zurdazo que salvó Gazzaniga en un mano a mano, sin echar por tierra el fulgurante inicio de los catalanes.
El susto solo sirvió para darle más confianza al 'Beatle' de Girona, que primero dejó solo a Vanat dentro del área, aunque el ucraniano se durmió y no aprovechó el peligroso balón, y después le puso un centro con música a Tsygankov, quien firmó el 1-0 con un cabezazo sublime. Dieciséis minutos bastaron para demostrar que, a este nivel, Bryan Gil es una pieza fundamental.

Tsygankov celebra su gol ante el Alavés / EFE
Y si el de Barbate estaba siendo un ciclón por la izquierda, Ounahi no paraba de explotar su magia por dentro: recortes, fintas, pases filtrados… Todo con el objetivo de dinamizar el juego y, si podía, buscar la escuadra de Sivera con disparos de mucha calidad. Casi lo consiguió en el minuto 20.
El vendaval 'gironí' se mantuvo durante todo el primer tiempo gracias a la excelsa recuperación tras pérdida, notable por primera vez en la temporada, que permitió a los magos de Míchel tener el balón mucho tiempo. Este es el equipo que quería el madrileño. Ahora, el miedo era mantener este nivel tras el descanso y saber gestionar bien un resultado tan corto: 1-0. Gazzaniga lo protegió en el último minuto del primer tiempo ante un remate muy certero de Aleñá desde dentro del área. El Alavés no estaba muerto.
Competir de verdad
Coudet agitó el avispero con tres cambios, intentando ganar peso en el partido desde el primer instante del segundo acto. Y no lo consiguió, porque Antonio Blanco remató el tenso centro de Rebbach en posición de fuera de juego muy clara tras la intervención del VAR. El Girona se libró de tener que encarar una situación que habría devuelto el miedo a todos los presentes en Montilivi. Por eso se celebró como un gol.

Coudet y Míchel, antes del pitido inicial / EFE
Ovación espectacular la que le regaló Montilivi a Bryan Gil, sustituido en el minuto 60 tras exprimirse al completo y firmar un auténtico partidazo. Misma situación se vivió diez minutos después, cuando Ounahi cedió su lugar a Abel Ruiz, quien disfrutó de sus primeros minutos este curso en Liga, y Vanat dio paso a Stuani, el gran ídolo del club. El partido no estaba resuelto, y el Girona quiso explotar su faceta más seria, prudente y un tanto conservadora. La situación no está como para regalar puntos.
Stuani pudo sellar el triunfo, pero, raro en él, no fue capaz de aprovechar un balón suelto en el área babazorra. En el 89' sí que la mandó dentro de la jaula, pero estaba en claro fuera de juego. Los minutos pasaban y el Girona no encontraba la manera de brillar tanto como en el primer tiempo, pero competía, y eso es vital en Primera. Poco le importó al equipo de Míchel ser el que más goles encaja de LaLiga en los últimos minutos del partido. Esta vez, los fantasmas de partidos como el del Oviedo, Barça o Celta no aparecieron. Tres puntos vitales para escapar momentáneamente del descenso y coger impulso.
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