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Míchel, orgulloso del camino: "Hace tres meses era difícil de decir"

El preparador madrileño aseguró tras la derrota ante el Betis que "estar en la posición en la que estamos ahora es para estar satisfechos"

Míchel, entrenador del Girona

Míchel, entrenador del Girona / Siu Wu / EFE

Clàudia Espinosa

Clàudia Espinosa

Ni el triunfo era definitivo para sellar la permanencia ni la derrota un drama. "De ganarlo dabas un paso casi definitivo, no al 100 %, pero sí al 80 %. Y de perder tampoco tenemos que pensar que está todo mal", aseguró Míchel en la sala de prensa de Montilivi.

La derrota dolió, pero no resulta decisiva. El buen hacer del Girona en este 2026 le ha permitido abrir una ligera brecha respecto a un descenso que cada vez está más al rojo vivo. Aun así, el equipo está "con la misma necesidad y con el mismo deseo de supervivencia que hemos tenido en la primera vuelta".

Una prioridad que el entrenador madrileño quiso dejar patente. "A mí el equipo me parece que está ahora con una gran sensación de que puede competir contra cualquiera, pero venimos de una primera vuelta donde las cosas no han sido muy fáciles para nosotros. Todo lo contrario, hemos sufrido mucho. Creo que estar en la posición en la que estamos ahora es para estar satisfechos".

Seguridad

"Estamos con una ventaja, no sé de cuánto, con respecto al descenso. Dependerá de los rivales de mañana y del jueves. Pero estamos con ventaja. Eso hace tres meses era difícil de decir", insistió. La realidad es que el equipo creció y ganó en seguridad, sensaciones y juego. Compite mucho mejor que en los primeros 10 o 12 partidos del campeonato. "Esa es nuestra seguridad para afrontar los seis partidos que quedan".

Ounahi celebra su gol contra el Betis

Ounahi celebra su gol contra el Betis / David Borrat

¿Y qué seis partidos le quedan al Girona para alcanzar cuanto antes los 42 puntos? Valencia, Mallorca, Rayo Vallecano, Real Sociedad, Atlético y Elche. Tres en casa y dos a domicilio. Salvo donostiarras y rojiblancos, los demás rivales se juegan la vida y, con el empate en Son Moix, Mallorca y Valencia se colocaron con 35 y 36 puntos, respectivamente, acechando al conjunto de Míchel.

Será un final exigente, sin margen para despistes. Con esa “seguridad” en la que insiste Míchel como base competitiva, el equipo afronta el tramo decisivo del curso con la sensación de haber crecido lo suficiente como para sostener la pelea. Pero también con la advertencia implícita del técnico: nada está hecho y cada partido será una final en sí misma.

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