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El Girona se despide de Jota: "Todo tiene un principio y un final"

Josep Maria Luis, más y mejor conocido como Jota, se jubiló y recibió un precioso homenaje en Montilivi tras más de dos décadas de entrega y dedicación como utillero del club.como utillero del club

El Girona homenajeó a Jota

El Girona homenajeó a Jota / @GironaFC

Clàudia Espinosa

Clàudia Espinosa

Qué viaje. Josep Maria Luis, más y mejor conocido como Jota (Vic, 1956) puso el pasado domingo punto final a una bonita etapa de más de dos décadas como utillero del Girona. Cerró un círculo que inició un 1 de mayo de 2003, contra el Vilassar de Mar en Tercera División.

Jota es de esas personas fieles. De club. Tanto, que incluso pospuso su jubilación para no perderse el histórico debut europeo del Girona en la Champions League, pese a los problemas de artrosis que arrastra. Y así, tras 22 años en la sombra, dejándose la piel por el equipo y por su gente, se despidió en Montilivi entre aplausos, cariño y un homenaje a la altura de su figura.

Arropado por exfutbolistas 'gironins' Matamala, Migue, Javi Garcia, Jose Martínez, Àlex Granell, Jordi Melero, Eloi Amagat i Felipe Sanchón; el director deportivo, Quique Cárcel; los extécnicos Narcís Julià i Raül Agné; y el delegado Javier Galiano, Jota recibió de manos del presidente Delfí Geli una placa conmemorativa y una camiseta partida, con los diseños de su primera temporada y de la actual.

"Gracias a todos, estoy muy emocionado. Todo tiene un principio y un final, se acaba una etapa preciosa en la que he disfrutado muchísimo. Ahora estaré donde estáis vosotros, animando al equipo, que lo necesita más que nunca. El Girona y su provincia son de Primera", aseguró el corazón de este equipo antes de ir al vestuario a hacer su último grito de guerra, que se escuchó en directo por el videomarcador.

El Girona documentó las últimas horas de Jota como utillero del club, donde se le veía realizar su rutina en la Ciutat Esportiva: poner lavadoras, doblar camisetas o limpiar botas. "Cuando entré en Tercera mi ilusión era llegar a Segunda B y resulta que el primer año, subimos. Y pensé: 'madre de dios'. Ya en Segunda A el objetivo era estar dos o tres años, pero todo lo que ha venido después... es impensable e increíble. Te clasificas para jugar la Champions y es una cosa que si te la dicen no te la crees", explicaba durante su trayecto de la Ciutat Esportiva a Montilivi.

Contaba que ya tenía ganas de vivir su vida y de ver a sus nietas jugar al fútbol, pero que también echaría mucho de menos su labor en el Girona. "Ha sido un privilegio estar con todos vosotros", expresó durante la comida de Navidad de la entidad. "Gràcies Jota", cerró el club. Se le echará de menos.

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