El joven Almeida aguanta la 'maglia rosa' por los pelos

Kelderman y su equipo pasan a la acción en la subida a Piancavallo, eldía en el que ceden Pello Bilbao y Vincenzo Nibali

Tao Geoghegan Hart se impuso en la etapa por delante de Kelderman y de su compañero Hindley

Almeida salva la maglia rosa
Almeida salva la maglia rosa | AFP

José Miguel Echávarri se saltó todos las normas de carrera para acercar el coche del Banesto hasta la altura de Miguel Induráin en la subida del Giro a Oropa de 1993. Con las curvas, el ciclista navarro había perdido la referencia visual de Piotr Ugrumov, en ofensiva para quitarle la maglia rosa. «Tranquilo, Miguel, lo tienes delante». Si se ponía nervioso, al no verlo, el Giro, que ganó, estaba en riesgo. La multa a Echávarri fue espectacular. Pero se salvó el liderato.

Joâo Almeida, hoy en Piancavallo, ha mantenido desde que entró en crisis, a 7 kilómetros de la cima y hasta 3,5 de la llegada, la referencia visual de un Wilco Kelderman que iniciaba la ofensiva hacia la maglia rosa. Mientras los vio, mientras solo perdía una decena de segundos, la situación estuvo controlada. Pero, ¡ay! cuándo lo perdió de vista, entonces llega la peor, entonces comienza el peligro y entonces puedes perder en 3 kilómetros lo ganado desde la pedalada inicial del Giro en Palermo.

Por los pelos, por 15 segundos, salvó la maglia rosa. «Ha sido durísimo. Iba al límite y sé que no debo superarlo. Pero nunca pensé que llegaría hasta aquí por lo que ahora estoy muy feliz». Queda una semana y montañas muy duras (está previsto que el Mortirolo sustituya al Stelvio si no se puede subir por la nieve). Cualquiera de los dos puertos puede ser una tumba deportiva para un corredor con debilidad en las piernas.

Muy difícil lo tiene el joven portugués de 22 años. Pero que le quiten lo bailado. No vino hasta aquí para ganar el Giro, pero sí para demostrar, como está haciendo, que si no es hoy, en un futuro lo puede conquistar. Las prisas son malas consejeras y tiene todo un futuro por delante.

Futuro por delante es lo que no tienen ni Vincenzo Nibali ni Domenico Pozzovivo. Italia comenzó a quedarse sin opciones de ganar el Giro. Italia, sobre todo por Nibali, bajó la cabeza. Las piernas del Tiburón siciliano no son las de antes.

Pello Bilbao, que tampoco vino aquí para ganar el Giro, solo faltaría, tambien cedió. No es que se hundiera -llegó con Nibali a 1.36 del vencedor, de otro prodigio de 25 años, de Londres, llamado Tao Geoghegan Hart-. Sin embargo, el ciclista vizcaíno descendió de la tercera a la quinta plaza al ser sobrepasado por Tao y también por el australiano Jai Hindley, que le hizo toda la fase final de la subida a su jefe Wilco Kelderman, quien, sin embargo, calculador --qué no se arrepienta si realmente tuvo fuerzas-- prefirió subir a rueda con la calculadora en la cabeza.

Un emotivo recuerdo

¿Y Tao Goeghegan Hardt? Puso al Ineos en la general del Giro y también la nota emotiva al dedicarle la victoria a Nico Portal, quien era su director en el Ineos. Portal murió de un ataque al corazón, este invierno, con apenas 40 años. Era el artífice de la escuadra, en un Ineos que nota su ausencia, sus tácticas y los consejos que daba a todos, comenzando por Chris Froome. «Siempre creyó en mí por lo que noto muchísimo su ausencia. Quiero que su familia sepa que lo recuerdo. ¡Gracias, Nico!», exclamó el británico tras la victoria, la quinta de su escuadra, en una ronda italiana que mañana descansará, pendiente otra vez de las pruebas PCR, porque nunca hay que olvidar que el covid, por desgracia, sigue muy presente.

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