La opinión de Sergio Pérez
La última bala de Txema Indias y los más de once millones dilapidados del límite salarial del Real Zaragoza
El Real Zaragoza tiene invertido en la plantilla más dinero que nunca, pero también lo ha gastado peor que nunca. Los seis fichajes del mercado de invierno son su última oportunidad

Txema Indias, director deportivo del Real Zaragoza, a la salida de las oficinas del club. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Sergio Pérez
Jornada 24 ya cerrada. El Real Zaragoza continúa en puesto de descenso a Primera RFEF, donde lleva anclado desde la quinta fecha del campeonato. La zona de la permanencia se sitúa a cinco puntos, un mal muy menor después de lo ocurrido en las últimas semanas de competición: una victoria en los últimos ocho partidos y siete puntos de 24. El roto ha sido importante porque ha frenado aquella dinámica de resurrección para volver a revivir estos fantasmas. Eso sí, el daño podría haber sido muy superior después de un desempeño tan negativo.
El Real Zaragoza ha llegado a esta situación con el límite salarial más alto de esta etapa de trece temporadas consecutivas en Segunda División: 11,2 millones de euros oficiales aunque el desembolso real está por encima de los doce. Es decir, el equipo aragonés está atravesando el momento más crítico de toda su historia, amenazado con caer fuera del fútbol profesional en lo que sería el mayor fracaso de casi cien años de vida, con el gasto más elevado desde que se computa.
Para llegar a esta situación se ha tenido que producir una tormenta perfecta de dilapidación de dinero en jugadores que no han funcionado y de bajo rendimiento prácticamente generalizado, salvo en noviembre, cuando el trabajo de Rubén Sellés logró encender unas luces de esperanza que, luego, se volvieron a fundir.
El Real Zaragoza se equivocó dándole continuidad a Gabi Fernández, que valió para aquello, y bien hay que agradecérselo, pero que no servía para esto. La pieza principal del puzzle a ras de césped no encajó desde el principio. Esa tara fue decisiva porque todavía empeoró futbolística, táctica y emocionalmente una plantilla que ya de por sí tenía importantes deficiencias.
Indias realizó estos fichajes el pasado verano: Esteban Andrada y Adri Rodríguez en la portería, Aguirregabiria, Insua, Tachi, Radovanovic y Pomares en defensa, Paul Akouokou y Valery en el medio y Kodro, Moyano y Paulino en posiciones más atacantes. Además, decidió vender a Marcos Luna al Almería y repescó a Juan Sebastián del Alcorcón y se quedó en propiedad con Saidu tras su irrupción en pretemporada. Los hechos posteriores permiten constatar los errores en la selección de los nombres, el origen de casi todos los males.
Ahora en invierno, el director deportivo ha firmado a Rober González, Agada y Cumic en el frente de ataque, a Mawuli en el medio y a El Yamiq y Larios en la defensa. Seis fichajes, una cifra muy alta, obligados por dos circunstancias: la tremenda crisis deportiva del equipo y la concentración de lesiones en un momento decisivo de la temporada, en el que el equipo se va a jugar la vida.
El Real Zaragoza tiene invertido en la plantilla más dinero que nunca, pero también lo ha gastado peor que nunca. No ha conseguido apuntalar bien prácticamente ningún puesto. Se podría decir que hay dos porteros sólidos para Segunda, que su línea defensiva hace aguas por los costados, también por el derecho que sujetó Aguirregabiria pero que se derrumbó con su lesión, y por el centro, donde el trío Insua-Tachi-Radovanovic ha estado marcado por las lesiones y una gran irregularidad. El Yamiq debe ser una solución inmediata por ascendencia y categoría.
El equipo tenía un patrón de centrocampistas interiores muy similares, todos dados al esfuerzo y casi ninguno capacitado verdaderamente para la organización, algo a lo que Indias no puso remedio en verano. Quien más cualidades tiene para ello es Toni Moya, pero su irregularidad y falta de constancia es extraordinaria. Ahora se ha lesionado.
Los hombres fichados para los costados han dado un rendimiento pobre: Valery no se ha encontrado, Moyano empezó bien y ha acabado en nada y Paulino apenas sumó hasta que se rompió. Arriba, Kodro está cumpliendo con lo que de él se podía esperar. Suma seis goles en Liga, siete en total con la Copa. Mientras tanto, Bakis se ha convertido en su primer sustituto. Ha hecho dos tantos, uno bellísimo, el otro de casualidad. Ni era la solución hace unos meses cuando llegó a viajar a Turquía para dejar el club ni debería ser ahora un jugador al que fiar nada.
La revolución de las revoluciones de este invierno ha buscado soluciones donde solo había problemas. Con sus condicionantes, que también los tuvo, Txema Indias mal invirtió un excelente capital económico en su primer proyecto en la ciudad, con el que quedará marcado para siempre si se consumara la catástrofe de un descenso a Primera RFEF y que también le señalará de modo directo en el caso de que se alcance la permanencia.
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