Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

FÚTBOL

Suspensión de por vida y con 30.000 euros a un futbolista de Indonesia tras una brutal entrada

En el minuto 71 del encuentro entre Putra Jaya y Perseta 1970, Muhammad Hilmi Gimnastiar, frustrado por el marcador, agredió a un rival con una patada a lo Kung fu, lo que obligó a detener el partido

La brutal patada de Kung Fu en un partido de Indonesia

La brutal patada de Kung Fu en un partido de Indonesia / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Una entrada ha terminado con duras consecuencias, concretamente, una sanción vitalicia. Las imágenes corresponden a un partido de la cuarta división de Indonesia y muestran una acción extremadamente violenta que ha dado la vuelta al mundo por su crudeza y por lo poco habitual que resulta incluso en un deporte de contacto como este.

Durante el encuentro, un jugador pierde por completo la noción del juego y, en lugar de disputar el balón, se lanza directamente contra un rival. La acción termina con una patada voladora al pecho, una agresión tan clara como peligrosa que dejó a todos los presentes en estado de shock y obligó a detener el partido de inmediato.

El incidente ocurrió en el minuto 71 del enfrentamiento entre Putra Jaya y Perseta 1970. El autor de la falta fue Muhammad Hilmi Gimnastiar, futbolista del Putra Jaya, quien protagonizó una de las entradas más duras que se recuerdan en el fútbol indonesio reciente.

La entrada fue totalmente a destiempo

Por lo que hace a la acción, estuvo motivada por la frustración. Su equipo perdía por cuatro goles y, en una jugada dividida, Hilmi descargó su enfado de la peor manera posible sobre un rival que intentaba disputar el balón, impactándolo con los tacos a la altura del pecho.

Tras la agresión, se produjeron protestas inmediatas por parte de los jugadores y del cuerpo técnico del equipo contrario. La tensión fue tal que el árbitro ordenó que el agresor fuera escoltado directamente a los vestuarios para evitar una pelea mayor en el terreno de juego.

Afortunadamente, el jugador que recibió la patada no sufrió consecuencias graves. Pese a lo aparatoso de la acción, pudo reincorporarse tras ser atendido y solo presentó golpes menores y algunas lesiones superficiales, algo que muchos consideran casi milagroso dadas las imágenes.

Multa y sanción histórica

La respuesta disciplinaria no se hizo esperar y fue contundente. Las autoridades del fútbol indonesio impusieron una multa cercana a los 30.000 euros y una sanción de por vida al responsable, que le impedirá volver a competir en cualquier categoría, tanto amateur como profesional.

El castigo ha sido calificado como histórico y ejemplar, y ha abierto un debate sobre la violencia en el fútbol y la necesidad de sanciones severas para proteger la integridad de los jugadores. En Indonesia, el caso sigue generando conmoción y se ha convertido en un símbolo de lo que nunca debería ocurrir en un campo de fútbol.