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SEGUNDA DIVISIÓN

Nueva sanción a Gerard Piqué: multa de 12.000€ por sus protestas al arbitraje

La RFEF castiga por cuarta vez al presidente del Andorra tras otro incidente con el colectivo arbitral y ya acumula más de 40.000€ en sanciones esta temporada

Gerard Piqué, máximo accionista del FC Andorra, comparece en rueda de prensa.

Gerard Piqué, máximo accionista del FC Andorra, comparece en rueda de prensa. / Fernando Galindo

Gerard Piqué vuelve a estar en el centro de la polémica. El exjugador del FC Barcelona y actual máximo accionista del FC Andorra ha sido protagonista de un nuevo episodio con el colectivo arbitral que ya tiene consecuencias: una multa de 12.000 euros para el club tricolor.

La sanción, impuesta por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), llega tras lo sucedido en el encuentro frente al Málaga CF. Así se recoge en el acta arbitral del colegiado murciano Alejandro Ojaos Valera: "Una vez finalizada la primera parte, y estando en el túnel de vestuarios, D. Gerard Piqué Bernabéu se dirigió en actitud agresiva al árbitro asistente número 1, a voz en grito y señalándole con el dedo índice a escasos centímetros de la cara, empleando los siguientes términos de forma reiterada: "Es un robo histórico" y "Lo voy a subir en Twitter". Dicha persona también se dirigió de forma ofensiva contra los miembros del Málaga CF, teniendo que ser separado por miembros del FC Andorra y la seguridad.”

Un problema reincidente

No se trata de un caso aislado. De hecho, es la cuarta vez esta temporada que Piqué protagoniza un episodio similar. Ya ocurrió ante Mirandés, Deportivo y Leganés, donde las actas también reflejaron conductas violentas con expresiones como "qué fácil es pitar a los pequeños", "esto es una puta vergüenza, ahora si queréis lo ponéis en el acta" o incluso encararse "a voz en grito y en actitud intimidatoria" cuestionando decisiones arbitrales.

Este comportamiento reiterado ha provocado que el Andorra acumule ya más de 40.000 euros en multas durante el curso, siempre derivadas de actuaciones del exfutbolista. La clave está en que Piqué, pese a ser el propietario, no ocupa un cargo federativo, por lo que no puede ser sancionado directamente. Es el club quien asume las consecuencias disciplinarias.

Desde la Federación ya se había advertido en anteriores resoluciones que la reincidencia podría derivar en sanciones más severas. Entre ellas, la clausura parcial o total del estadio o incluso la deducción de puntos en la clasificación. Medidas que, por el momento, no se han aplicado, pero que siguen sobre la mesa.

La situación empieza a generar preocupación en el entorno del club andorrano. Más allá del impacto económico, la imagen institucional también queda señalada por este tipo de comportamientos, que se repiten jornada tras jornada. Mientras tanto, Piqué mantiene su línea crítica con el arbitraje, en un pulso que, lejos de apagarse, sigue sumando capítulos.