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Primera RFEF

Real Murcia-Sanluqueño: El Real Murcia huele cada vez más a descenso

Los granas son incapaces de levantarse en Nueva Condomina tras encajar un gol en el minuto 8 y caen derrotados por un Sanluqueño que incluso puede hacer más daño a la contra (0-1)

Las imágenes del Real Murcia - Sanluqueño

Las imágenes del Real Murcia - Sanluqueño / Israel Sánchez

Ángela Moreno

Un gol de Juárez en el minuto 8 fue suficiente para que un equipo de descenso como el Sanluqueño le pintara la cara a un Real Murcia que sigue sin demostrar los beneficios que ha traído a Nueva Condomina la llegada de Curro Torres. Ni empatar pudieron los murcianistas. Porque cuatro minutos al final de la primera parte y una pequeña mejoría en la segunda parte fueron insuficientes para batir a uno de los equipos más goleados de la Primera RFEF. Al final derrota entre pitos de una afición que empieza a ponerse a temblar al mirar una clasificación en la que los murcianistas se han empeñado en meterse de lleno en el descenso.

Si un equipo como el Sanluqueño, que empezaba la jornada a ocho puntos de la permanencia, le dé al Real Murcia un baño como el que le dio en la primera parte solo significa una cosa, deberían dejar los granas ya el discurso del play off para comenzar a asumir la realidad, reconociendo que en lo que queda la liga el único objetivo es salvar como sea la categoría. Porque, visto lo visto este viernes en Nueva Condomina, este Real Murcia huele a descenso. Porque si en el estreno de Curro Torres, los murcianistas no aguantaron ni seis minutos con la portería a cero; en el segundo partido del técnico valenciano, el primero como local, el Sanluqueño ya había despertado la ira de los aficionados a los ocho minutos. Y, lo peor, no fue la primera ni la única ocasión de los visitantes en una primera parte que dominaron a placer y que destrozaron a un equipo débil en defensa, sin centro del campo, pese a que Sekou se sumaba a Óscar Gil; y sin un delantero centro puro, porque Flakus y Juanto Ortuño empezaban para sorpresa de todos en el banquillo.

Fue tan lamentable el primer tiempo del Real Murcia que ya se acaban los adjetivos. Porque ya no es mediocridad, ya es más bien no tener vergüenza. Y si alguien en las oficinas de Nueva Condomina pensaba que con la destitución de Colunga, algo iba a mejorar, se confirma que en el despacho de Felipe Moreno se vive en una dimensión totalmente opuesta a la real. Porque esta plantilla no sería capaz ni de dar un poco la cara ni con un entrenador nuevo cada jornada.

Sin excusas

Defenderán en el vestuario las ocasiones falladas en los cuatro minutos de prolongación antes del descanso, e intentarán maquillar la película de terror vista en el estadio murciano con la pequeña mejoría en el segundo tiempo, cuando se apretó, pero sin acierto. Pero da igual la excusa que se inventen en el postpartido frente al Sanluqueño, porque es que la plantilla del Real Murcia ya se quedó hace mucho tiempo sin excusas. Porque no es posible que, en la penosa situación clasificatoria en la que están, inicien los partidos a verlas venir, como si ya hubieran hecho todos los esfuerzos en el vestuario.

Ocurrió en Alcorcón, con la pájara que costó la expulsión de Gazzaniga en el primer minuto; sucedió hace una semana ante el Villarreal B, encajando en el minuto 6, y como no hay dos sin tres, se repitió este viernes. Todo lo dicho por Curro Torres en la previa del partido pronto fue papel mojado. Si alguien puso la intensidad no fue el Real Murcia, fue el Sanluqueño; si alguien fue valiente no fue el equipo que vestía de grana, fue el que jugaba de foráneo. Si alguien fue a por todas no fue el conjunto murcianista, fue el dirigido por Cala. Ni después de siete jornadas sin ganar, fue capaz de dar la cara el Real Murcia. De hecho, en el minuto 8 ya se habían adelantado los visitantes en el marcador. Y de nuevo todo se inició por la banda de Cristo Romero, una banda que es un auténtico boquete. Si el lateral grana había quedado señalado al perder la primera batalla con Rodri, no quedaron en mejor lugar los centrales, que dejaron rematar a placer a Agustín Juárez (0-1).

Pitos de una afición desesperada

Si los aficionados del Real Murcia ya llegaban con la mosca detrás de la oreja, el gol del Sanluqueño hizo que aparecieran los primeros pitos, pitos que se fueron alargando durante toda la primera parte, y es que el gol visitante solo fue una muestra de la calamidad en la que se ha convertido el conjunto grana. Un conjunto grana que siguió sufriendo las arremetidas del Sanluqueño, que solo vio puerta en una acción que Pedro Benito envió a gol pero que fue anulada porque el balón había salido antes del pase de Joel Jorquera.

Ni esa acción en el 22 dio ánimos al Real Murcia, un Real Murcia que seguía sufriendo las arremetidas de los visitantes, que lo intentaron primero en un remate de Noah y después con otro de Niza.

Cuatro ocasiones en cuatro minutos

Como para pulgar un poco sus pecados, el Real Murcia aprovechó la reanudación para sacar la cabeza. En solo cuatro minutos hizo más que en toda la primera parte. Se la sacó Rubén Domínguez a Narro, la despejaba Pavón en otra acción peligrosísima y la estrellaba Jorge Mier en el palo. Todo en apenas 4 minutos.

Llegó Curro Torres para corregir los defectos de Colunga. Pero Curro Torres hizo ayer lo mismo que Colunga. Se inventó un once que nadie se creía y a los 45 minutos ya lo había desmontado. Entraba Flakus por Pedro Benito y saltaba Isi Gómez por Sekou.

Teniendo en cuenta que juegas en casa, que lo haces ante un equipo en descenso, y que ese equipo en descenso tiene que salvar como sea el 0-1 que se había ganado en la primera parte, lo normal es que el Real Murcia mejorase un poco. Lo normal es que en vez de ser muy malos, fueran solo un poco malos. Pero hasta siendo un poco menos malo, el Real Murcia no pudo con el Sanluqueño. De hecho, el equipo visitante, en dos contras, tuvo mejores ocasiones para dar un golpe sobre la mesa y hundir aún más al Real Murcia. Es más, ni subiendo un poco el ritmo, el Real Murcia fue capaz de marcar a un rival que es el segundo más goleado de la categoría.

La mejoría de Narro no fue suficiente, tampoco que durante un buen tramo jugaran juntos Flakus y Ortuño. Es verdad que mejoró Narro y que el Real Murcia tuvo más presencia en el área rival, pero también es cierto que fue insuficiente, y que las pocas claras las salvó de forma excelente el meta Rubén Domínguez.

Al final, derrota del Real Murcia, un Real Murcia que ya suma ocho jornadas sin ganar, un Real Murcia que no sabe lo que es sumar de tres en su estadio en todo el 2026, un Real Murcia que cada vez huele más a descenso.

Vía: La Opinión de Murcia