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Primera RFEF

Real Murcia: A Felipe Moreno le deslumbran los focos

El presidente del Real Murcia, que aterrizó hace tres años en Nueva Condomina avalado por su trayectoria en el Leganés, se está viendo sobrepasado por su falta de experiencia a la hora de dirigir a un club de máxima relevancia

Felipe Moreno, a la derecha, en el palco de Nueva Condomina.

Felipe Moreno, a la derecha, en el palco de Nueva Condomina. / Juan Carlos Caval

Ángela Moreno

Cuando Felipe Moreno empezó a sonar como posible comprador del Real Murcia, pocos de los que le conocían habrían apostado por ver al cordobés un día sí y otro también haciendo declaraciones en los medios de comunicación. «Pero si en el Leganés no ha dado una entrevista en la vida», recordaban, cuando expresabas interés en poder acceder al andaluz.

Sin embargo, solo hubo que esperar a que se metiera de lleno en las negociaciones para hacerse con el control del club murcianista para entender que si Felipe Moreno no andaba de medio en medio en Leganés era porque posiblemente ningún medio de comunicación de la Comunidad de Madrid llamaba a su teléfono. Todo lo contrario de lo que iba a suceder en Murcia, de ahí que en un pispás el mandatario pasara de nunca dar entrevistas a incluso participar en tertulias de Twitter, algo inimaginable para un presidente de un club del nivel del Real Murcia.

No han cambiado mucho las cosas cuando se cumplen tres años de su aterrizaje oficial en Nueva Condomina. Fue el 8 de marzo de 2023 cuando se convertía en máximo accionista del Real Murcia, pero muy pocos aquel día hubieran creído que solo tres años después el club grana estaría más cerca de bajar a Segunda RFEF que de ascender a Segunda División. Y no porque el cordobés no haya llevado a cabo la apuesta económica que prometió para devolver al club grana al fútbol profesional. Es que, para sorpresa de todos, cuanto más aumenta su inversión deportiva, peores son los resultados. Solo hay que ver lo que está sucediendo en la actual temporada. Cuando parecía imposible que se empeoraran los resultados del primer proyecto, con Recio en la dirección deportiva y Munúa en el banquillo, la temporada 25-26 está demostrando que en el Real Murcia, en lo que se refiere a malas noticias, todo es posible.

Con una plantilla que posiblemente se acerque a los cinco millones después de los fichajes realizados en este mercado invernal, el Real Murcia está en zona de descenso. Ni la llegada de Curro Torres, tercer entrenador del curso, ha frenado un poco una caída que se alarga desde que comenzara el 2026. La última victoria de los murcianistas fue el 4 de enero en el estadio El Palmar. Para encontrar el último triunfo en Nueva Condomina hay incluso que remontarse más atrás, y es que los murcianistas no han sumado una alegría en casa desde que ganaron al Europa el 21 de diciembre de 2025.

Cegado

Lo peor es que, con el equipo dando sensaciones de hundimiento, desde el palco tampoco llegan soluciones, y es que ahora mismo Felipe Moreno se está viendo tan desbordado o más como los entrenadores que han ido pasando por el banquillo sin encontrar el camino de la victoria o como un grupo de futbolistas completamente acomodado, con muchos de ellos aprovechándose de la ingenuidad del presidente para asegurarse contratos que les permiten llenar la hucha antes de su jubilación. Pero ni con el equipo cayendo en picado, Felipe Moreno ha logrado asumir la realidad, permitiendo a sus consejeros y a sus empleados seguir hablando de luchar por el ascenso, cuando ahora mismo salvarse es lo principal.

Como si la presión no estuviera ya dentro de la idiosincrasia de un club centenario como el murcianista, su presidente, en vez que apostar por rebajar las expectativas para dar tiempo a los proyectos, solo sabe echar más madera a la hoguera murcianista.

Y esa incapacidad para ver la realidad solo está poniendo de relieve que Felipe Moreno está lejos de ser un hombre experimentado en este mundillo, como se pensaba cuando llegó a Nueva Condomina avalado por su trayectoria en el Leganés.

Rodeado de aduladores

Pero, solo tres años después, ha quedado claro que el Real Murcia no tiene nada que ver con el Leganés y que este club centenario se le queda completamente grande a Felipe Moreno, un presidente que en todo este tiempo tampoco ha sido capaz de rodearse de gente que realmente le ayude a tomar decisiones sensatas.

Solo hay que ver su consejo de administración, con un vicepresidente (Juanjo Fernández) que cada vez que toca una tecla es para meter en un lío al club y al que nadie en las oficinas tiene en cuenta como una voz autorizada. De hecho, los resultados confirman el éxito de sus visitas al vestuario para tirar de las orejas a los jugadores, un vestuario por el que ya han pasado tres técnicos y 36 futbolistas.

Rodeado de aduladores en vez de profesionales, con un discurso propio de los presidentes de otra época, donde el sentimiento está por encima de la reflexión y de la buena toma de decisiones, y ya marcado por ser una persona totalmente influenciable, que no sabe coger el toro por los cuernos y que solo se mueve por lo que le dicen unos y otros, que se aprovechan para sacar beneficio, a veces económico, Felipe Moreno se está viendo completamente arrastrado por errores y errores en su gestión deportiva que acaban en fracasos.

Fracaso=deuda

Es verdad que sus primeros años en el Leganés no fueron muy diferentes a los que vive ahora, con los madrileños lejos de cumplir el objetivo del ascenso, pero un fracaso en un club como el Leganés poco tiene que ver con un fracaso en un club como el Real Murcia, un club centenario para el que caer a Segunda RFEF sería como una puñalada directamente al corazón de los 18.000 abonados.

Por no hablar de las consecuencias económicas, porque cada fracaso deportivo significa mucha más deuda, deuda a entrenadores o a futbolistas, pero también deuda al propio Felipe Moreno, como en su día ocurrió con Samper, aunque Samper prácticamente la perdonó, lo que no veremos si ocurre lo mismo con el cordobés, sobre todo después de ver cómo, tras dear una deuda de 13 millones, ha peleado por salvar hasta el último céntimo en el FC Cartagena.

Vía: La Opinión de Murcia