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Primera RFEF | Jornada 27

Blazic sostiene un domingo negro del Hércules en Madrid

El portero blanquiazul le da un punto al equipo de Beto en un duelo marcado por las lesiones y sin disparos de los alicantinos

Las mejores imágenes del Atlético de Madrid B - Hércules CF

Las mejores imágenes del Atlético de Madrid B - Hércules CF / LOF

Pedro Rojas

Madrid es un infierno para el Hércules. Lo es de forma decidida, inclemente. No hay manera de volver de allí con una sonrisa. Todo es angustia, miedo... Y ahora también incertidumbre. La que provoca no saber qué suerte correrán tres de tus futbolistas: Unai Ropero, Roger Colomina y Alejandro Sotillos. Tres rodillas maltrechas y ninguna por contacto. Todas por malos talonamientos o por giros indebidos. Perder a tres de tus titulares de forma sucesiva, todos por la misma causa, por esa por la que aguantan la respiración los profesionales que juegan al fútbol, es una losa muy difícil de cargar. Quizás resulte imposible. Por eso amarrar un punto, aunque no ayuda a levantar el vuelo, al menos te aguanta con vida.

El empate en Alcalá de Henares es importante, pero no tanto como el dictamen de las pruebas médicas a las que se debe someter a los tres hombres con la articulación bajo sospecha. Una igualada sustentada en la grandeza del suplente del mejor, Carlos Abad, del chico que dejó Colonia en busca del sol y de la oportunidad que está teniendo de demostrar su verdadero valor.

Tres intervenciones sobresalientes del guardameta, tres acciones brillantes, fulgurantes, de reacción rápida y mano muy dura, le brindaron al equipo de Beto Company la posibilidad de rescatar algo positivo de un domingo muy negro que no lo fue del todo porque estaba él, Sandro Blazic, un cancerbero valiente que sabe estar en el sitio, que no le asusta nada, que sigue la acción con brillantez y adivina siempre lo que le quieren hacer quienes tratan de batirle. Él fue lo más deslumbrante de un partido en el que estaba Arnau Ortiz... y es mucho decir.

Primeros minutos de juego, toca el Hércules, mueve bien, sigue su plan. Circula con paciencia hasta que Unai Ropero se lanza al espacio en diagonal y Mehdi Puch le encuentra. El falso nueve llega antes que sus marcadores, pero no mete el cuerpo, no se hace grande, termina cediendo, y antes de poder rematar, cae al suelo. Era una ocasión cristalina. Y mientras el resto se lamentaba por el fallo, él ya se iba temiendo otra cosa. Dos minutos después, en su propia área, al bajar a defender, se tira al suelo porque no puede más. Le duele.

Él fue el primero, luego llegaron los otros dos. Los paréntesis para atenderlos sobre la hierba, rotos de ansiedad, dejó sin ritmo al Hércules, con el ánimo ensombrecido, aturdido por los golpes enlazados. Ambos llegaron al descanso de milagro, lo hicieron para no agotar todas las ventanas de sustitución en media hora. Pero sobre la hierba, Colomina y Sotillos estaban sin estar, ajenos, rumiando la evidencia de una lesión de pronóstico incierto, probablemente drástico.

En ese escenario nebuloso, apagado, el bloque vestido con su segunda equipación, la amarilla, terrible para supersticiosos, se encomendó a la fortaleza de su joven guardameta. Blazic fue arruinando uno tras otro los ataques de valor gol del filial del Atleti, todos, sin excepción, por el flanco zurdo de la zaga blanquiazul, en el que Retu fue titular para sostener hasta las últimas consecuencias un desvarío impropio de un club profesional, por poco profesional que sea.

El lateral madrileño, perdido, sin entenderse con Nico, desaparecido en ataque y desorientado en defensa, sin poder ser arropado por Sotillos, dejó libre un pasillo que facilitó envíos al área, un poste rojiblanco, manos a mano y tres disparos muy francos que detuvo Blazic en un ejercicio descomunal de portero infranqueable.

Calavera y Bolo entraron en la segunda parte y aportaron lo mismo que Fran Sol, que lo hizo mucho antes para suplir a Ropero y no apareció jamás en ataque. Nunca. Y si lo hizo tímidamente, siempre estuvo en fuera de juego.

Arnau Ortiz gozó de la ocasión más clara, la definitiva, pero él, un niño de apenas 24 años que suma 14 goles esta temporada, con todo a favor, en el punto de penalti, solo, le pegó mal a la pelota, como si algo, en el instante de contactar con el cuero para celebrar un tanto muy fácil, le hubiera movido el suelo. Ese fallo equilibró las fuerzas. Beto sacó a Javi Jiménez y le dio un abrazo monumental a Retu, que ya sentado, vio como todo fue mejor sin él... seguro que por casualidad. Hay puntos que saben a poco, este no es el caso.

FICHA TÉCNICA

► ATLÉTICO MADRILEÑO: Esquivel, Boñar, Perovic (Jano Monserrate, min. 65), Dani Martínez, Puric, Bellotti (Julio Díaz, min. 65), Rayane, Javi Serrano (Koke Mota, min. 88), Iker Luque (Morcillo, min. 88), Arnau y Rafa Llorente (Cubo, min. 72). 

► HÉRCULES CF: Blazic, Samu Vázquez, Rentero, Retuerta (Javi Jiménez, min. 72), Colomina (Calavera, min. 46), Andy Escudero (Jorge Galvañ, min.), Nico Espinosa, Unai Ropero (Fran Sol, min. 7), Ben Hamed, Sotillos (Adrián Pérez ‘Bolo’, min. 46) y Mehdi Puch.

► ÁRBITRO: Javier Figueiredo Comesaña (Vigo). Mostró tarjeta amarilla a Javi Serrano y Boñar, del Atleti B, y a Sotillos, Ben Hamed y al delegado Dani Barroso, del Hércules.

► INCIDENCIAS: encuentro adscrito a la jornada 27 en el grupo 2 de Primera Federación, disputado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares con cerca de 2.500 espectadores, un buen número de ellos desplazados hasta allí para animar al Hércules.

Vía: Información