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Análisis Real Murcia-Sanluqueño: El Real Murcia quiere descender

El Sanluqueño también pinta la cara a un conjunto grana desahuciado que cae a la zona roja después de sumar una nueva derrota en casa y encadenar ocho jornadas sin ganar

Curro Torres tampoco da esperanza

Las imágenes del Real Murcia - Sanluqueño

Las imágenes del Real Murcia - Sanluqueño / Israel Sánchez

Ángela Moreno

Cuando la derrota en el derbi todavía dolía a la afición del Real Murcia, Pedro Asensio no dudó en aprovechar la rueda de prensa de presentación de Curro Torres como técnico para dejar claro que el objetivo de los granas era pelear por el ascenso. Ni seis jornadas sin ganar desviaban la mirada del responsable de la Comisión Deportiva, que en ese momento hablaba por boca de Felipe Moreno. Tampoco llevó a la directiva grana a asumir la realidad cuando hace una semana se empataba y gracias frente al Villarreal B en el estreno del nuevo entrenador. Pese a que el Real Murcia solo se había librado de caer en descenso por la diferencia de goles, el vicepresidente Juanjo Fernández, que cada vez que habla demuestra que ha llegado al fútbol por simple casualidad o por ser un gran adulador, intervenía en Onda Regional para gritar a los cuatro vientos que «al Real Murcia no se le había escapado el ascenso».

Pues el Real Murcia al que Pedro Asensio y Juanjo Fernández siguen ‘vendiéndonos’ como un equipo de ascenso, cayó ayer a la zona de descenso. Porque ese Real Murcia que solo necesitaba un cambio de técnico para saltar a la parte alta de la clasificación cayó derrotado por el Sanluqueño, un Sanluqueño que llegaba a Nueva Condomina a ocho puntos de la permanencia y con hasta 37 goles encajados en 17 jornadas. Pero ese Sanluqueño que, a diferencia del equipo grana, si conoce perfectamente su realidad, que no es otra que la de intentar salvarse, solo necesitó ocho minutos para poner patas arriba Nueva Condomina con un gol que ya le bastó para llevarse el triunfo y para provocar el enfado monumental de una afición que, a diferencia de su directiva, sí es consciente del lío en el que se ha metido su equipo.

No me extrañaría que a lo largo de este fin de semana Felipe Moreno intervenga, aunque sea off de récords, en alguno de sus medios de cabecera para decirnos que el ascenso sigue siendo una realidad, porque, por mucho que caigan entrenadores y por mucho que los jugadores ya estén en el ojo del huracán, lo cierto es que el responsable de todo o es otro que Felipe Moreno.

Un Felipe Moreno que cuando toma decisiones no lo hace para mejorar sino que lo hace unas veces para demostrarse que sabe algo de fútbol, aunque no sepa absolutamente nada, y otras para salvar el expediente. O por lo menos eso se entiende cada vez que el cordobés toca alguna tecla. Porque ahora se está viendo el gran error que fue mandar a la calle a Fran Fernández, cuando Fran Fernández solo hacía jugar como requiere la categoría; o porque solo se han necesitado dos jornadas para confirmar que la elección de Curro Torres está más motivada por motivos económicos que por deportivos, porque si algo no tiene es experiencia en Primera RFEF.

Ojalá, como ocurre en grandes partidos, tuviésemos una cámara que nos mostrara únicamente al presidente grana durante los partidos del Real Murcia en Nueva Condomina. Ojalá pudiésemos comprobar si realmente siente la vergüenza que sienten los aficionados, si realmente se cree el discurso de ascenso que nos vende, si todavía sigue pensando que descender no es una posibilidad real.

Ojalá verle la cara en el día de ayer durante cada uno de los 90 minutos del choque frente al Sanluqueño. Ojalá ver su reacción cuando en el minuto 8 Juárez ya había adelantado a los suyos en el marcador. Y lo peor no es el gol, lo peor es que ni con tres entrenadores, el Real Murcia ha sido capaz de detectar que defensivamente tiene un auténtico problema por las bandas, especialmente por la izquierda. Porque, da igual la crónica que leas, da igual el rival que esté enfrente, cada semana hay que contar que los granas se han visto desbordados por la izquierda.

Por la izquierda llegó el gol del Sanluqueño, un gol que también dejó en entredicho a los zagueros, pero también es verdad que podría haber llegado por cualquier sitio, y es que el Sanluqueño, un equipo hasta hace unos días hundidos en descenso, solo necesitó ponerle un poco más de ganas e intensidad para dejar KO a los de Curro Torres. Un Curro Torres al que a partir de ahora habrá que tomarse medio a chiste sus intervenciones, y es que no concuerda mucho lo visto en el campo, con un rival ganando todas las batallas y dominando, con lo que dijo el jueves en rueda de prensa, donde nos intentó convencer con el típico topicazo de que «en casa tenemos que ser una pesadilla para el rival».

Sin delantero pese a jugar en casa

No sabemos a quién ha engañado el técnico para sentarse en el banquillo del Real Murcia, lo que sí sabemos es que a la afición ya no la engañan. Ya la alineación, con Sekou y Óscar Gil en el centro del campo y sin Flakus ni Ortuño en el once, hizo que algunos comenzaran a temblar, creciendo el enfado cuando el Sanluqueño no solo ganaba, es que dominaba. De hecho, en los 45 minutos del tiempo reglamentario, los granas solo tiraron una vez a puerta, y la acción que acabó en gol de Pedro Benito fue anulada al salir previamente el balón por la línea de fondo.

Cuatro minutos de ataque

Lo que no habían hecho en 45 minutos intentaron hacerlo en los cuatro que prolongó la colegiada antes del descanso. En ese tramo final, el Real Murcia generó hasta tres ocasiones clarísimas, obligando a intervenir a Rubén Domínguez y estrellándose en el palo en un disparo desde la frontal de Mier. Pero esa reacción acabó siendo como otra forma de tomar el pelo a la afición, y es que si alguien pensaba que en la segunda parte el Real Murcia iría a por todas es que realmente no conoce todavía al Real Murcia.

Porque la segunda parte, que comenzó con la entrada al campo de Flakus e Isi Gómez -menos mal que Curro Torres llegó porque Colunga estaba perdido haciendo cambios y cambios en el descanso-, el Real Murcia en vez de ser muy malo fue un poco menos malo, pero ni siendo un poco menos malo le sirvió para hacer daño al Sanluqueño. Sin conseguir dar regularidad al juego, confiando en algunos balones colgados de Cristo Romero y Narro, el esfuerzo de los murcianistas no era suficiente ni para hacer cosquillas a los visitantes. De hecho, quitando un par de remates de Ortuño, el Sanluqueño tuvo hasta dos contras clarísimas para sentenciar. Solo el cansancio o las malas decisiones evitaron que hacer leña del árbol caído.

Tampoco hizo falta. El daño ya estaba hecho con el 0-1. Porque el marcador ya no se movió y Nueva Condomina explotó al final del partido con un equipo que, después de ocho jornadas sin ganar, ya es equipo de descenso.

Vía: La Opinión de Murcia