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Especial: 10 años sin Johan Cruyff

Sampaoli: "El fútbol tiende a ir donde va la NBA"

El entrenador argentino relata cómo la visión de Johan Cruyff, basada en el tiempo y el espacio, transformó el FC Barcelona y dejó una huella que aún perdura en el juego

Gracias Johan: El hombre que cambió el fútbol para siempre / Marc Rollan

Albert Masnou

Albert Masnou

Jorge Sampaoli tiene un amplio bagaje como entrenador en diferentes partes del mundo, especialmente en Europa y en Sudamerica donde ha triunfado tanto con la selección nacional de Chile como en Brasil donde posee un excepcional prestigio. Influenciado por Bielsa, pero sobre todo por Cruyff, Sampaoli relata en esta conversación como condicionó su vida el neerlandés.

Usted en una punta del mundo, en Argentina, y Johan Cruyff en la otra, siendo ambos casi de la misma generación. Pese a la distancia, ¿Le llegó a marcar?

Sí, totalmente. Como jugador revolucionó el fútbol holandés. Después lo hizo también como entrenador: fue un adelantado a su tiempo. Empezó a generar cosas en el juego que prácticamente no existían. Incluso cuando era jugador parecía un técnico dentro del campo. Y más tarde, como entrenador, buscó siempre encontrar la ventaja en el campo a través de los tiempos y los espacios, que para mí es lo más importante del juego.

¿Qué sobresalía en el flaco?

Era un jugador con una inteligencia intuitiva muy clara y además la transmitía con mucha sencillez, sin complicaciones innecesarias. Fue uno de los pocos que fueron extraordinariamente buenos tanto jugando como entrenando, algo que no suele darse.

¿Dónde veía esa inteligencia que le permitía tomar decisiones para adelantarse a sus oponentes?

Él siempre encontraba una solución en términos de tiempo y espacio para afrontar cualquier bloque defensivo. Pensaba permanentemente en atacar y en recuperar la pelota muy rápido, algo que en aquella época no era habitual. Supo entender el acortamiento de los espacios y la importancia del juego de posesión. Pero su verdadera grandeza fue que logró implantar su forma de entender el fútbol no solo en un equipo —que ya es muy difícil— sino en todo un club. Potenció La Masía, impuso una manera de jugar y creó una cultura. Fue algo extremadamente revolucionario.

¿Y su manera de entender el fútbol cómo le afectó a usted? ¿Cómo le inspiró?

Era un tipo muy inspirador. Tenía tanta inteligencia y tanta capacidad para leer lo que pasaba en un partido que lo resolvía con rapidez. Como jugador y luego como entrenador lo transmitía de forma muy simple. Tenía la capacidad de convencer a sus futbolistas de una forma de jugar. Y no solo lo hizo con sus jugadores: lo hizo con todo un club. El club encontró en esa forma de jugar una identidad que generó FC Barcelonad, una identidad que antes no había tenido.

Y que todavía mantiene, ¿no?

Ojalá que nunca la pierda, porque es lo que hace diferente al club.

Cuando usted empezaba a entrenar y él estaba en el Barcelona, ¿lo seguía mucho? ¿Miraba lo que hacía e intentaba aplicarlo en sus equipos?

Sí, totalmente. Para mí fue una gran inspiración. A partir de observar lo que él hacía, empecé a investigar sus métodos y me convertí en un alumno muy fiel. Intenté replicar muchas cosas que él hacía de forma natural e implementarlas en mis equipos. Por ejemplo, la primera etapa con la selección de Chile, cuando conseguimos el primer título en la Copa América, tenía un juego más rígido. Era un equipo más estructurado. En la segunda etapa, en cambio, el equipo empezó a tomar una forma de juego distinta. Empezamos a darle más peso a la toma de decisiones del futbolista según lo que ocurría en el campo y según lo que proponía el rival. Los tiempos de ataque y la ocupación de los espacios se volvieron determinantes para generar ventajas sobre cualquier sistema.

¿Por qué es tan importante eso?

Porque cada partido tiene una trama distinta. Lo que Cruyff generó en el Barcelona fue una cultura. No importaba el rival o la situación del partido: el equipo sabía cómo resolverlo porque tenía muy claros ciertos parámetros.

¿Cómo?

Había respuestas previstas para cualquier planteamiento defensivo del rival, y eso se transmitía a través de una cultura de juego. Lo que él logró culturalmente en el Barcelona fue que los jugadores supieran interpretar lo que estaba pasando en cada partido y resolverlo, más allá del plan del rival.

Hablo de cultura de juego: entender qué está pasando y cómo resolverlo. El Barcelona era un equipo que sabía responder a cualquier situación

Y no está hablando de sistemas tácticos exactamente.

No, no hablo de sistemas. Hablo de cultura de juego: entender qué está pasando y cómo resolverlo. El Barcelona era un equipo que sabía responder a cualquier situación. Si en medio del partido el rival cambiaba algo, el equipo también tenía respuesta. Era una cuestión de comprender qué hacía el rival para saber cómo dañarlo. Al final, se trata de dar una base a los jugadores para que sepan cómo responder, pero sin quitarles libertad. A partir de una manera de posicionarse en el campo, se buscaban ventajas numéricas, cualitativas o posicionales. Todo eso se transmitía y se resolvía culturalmente durante el partido.

¿Usted también utilizaba defensas de tres?

A veces sí y a veces no. Dependía mucho de cómo evolucionaba el dibujo en el partido. Los sistemas se adaptaban mucho al rival. A veces iniciábamos con tres defensores, otras con dos, y a veces cambiábamos el dibujo durante el partido según las intenciones del rival.

¿Cree que esa cultura que implantó Cruyff se ha extendido con los años?

Su mayor expositor hoy es Pep Guardiola en el Manchester City, que continuó con el juego de posición y con la idea de dominar a los rivales en campo contrario. Pero son pocos los equipos que mantienen esa idea. El fútbol actual se ha transformado en un deporte mucho más basado en el duelo individual, en el uno contra uno. Hay menos comunicación entre los jugadores.

¿Y eso?

El fútbol se ha vuelto diferente. Ojalá hubiera más interlocutores de ese juego colectivo, porque para mí es lo que hace especial a este deporte. Hoy el fútbol se parece más a un conjunto de acciones individuales que a un juego colectivo.

El ser humano se está volviendo más egocéntrico, más centrado en sí mismo, en su teléfono, en su propio mundo. Hay que luchar contra esa tendencia

¿Cree que el fútbol está tendiendo hacia eso, hacia el uno contra uno?

Sí, totalmente. También tiene que ver con la sociedad actual. El ser humano se está volviendo más egocéntrico, más centrado en sí mismo, en su teléfono, en su propio mundo. Comparte menos con los demás. Y lograr que un equipo funcione como colectivo entre personas se vuelve más complicado. Por eso hay que luchar contra esa tendencia.

Entonces, aunque la cultura de Cruyff se haya extendido, hay cosas en la sociedad que van en contra de ella.

Sí, totalmente. La falta de comunicación hace más difícil sostener ese tipo de juego. Cuando Cruyff estaba en el Barcelona, los jugadores miraban constantemente dónde estaban los tiempos y los espacios. Hoy muchas veces el jugador se mira más a sí mismo. Y eso hace más difícil encontrar esas ventajas colectivas.

¿Y qué puede hacer un entrenador para romper con esa tendencia?

Hay que defender la idea de que el fútbol es un deporte hermoso que se construye desde una cultura de juego, no solo desde acciones aisladas. Hoy muchos partidos se definen por momentos individuales, por un jugador que está mejor que otro. Eso hace que el fútbol pierda armonía y belleza. Se convierte más en un “single” que en un juego colectivo. Por eso valoro mucho a entrenadores como Guardiola, y también a Luis Enrique en cierta medida. Son técnicos que intentan sostener esa cultura que viene de Cruyff. También gente como Juanma Lillo o Paco Seirul·lo, todos vinculados de alguna manera a la herencia de Johan. Son personas que intentan mantener una forma de entender el fútbol que, cuando aparece, resulta realmente atractiva de ver.