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Segunda División

La salida de balón del Deportivo, el punto débil que vuelve a ser un dolor de cabeza para Hidalgo

El Castellón torpedeó el inicio de juego blanquiazul y provocó una gran cantidad de pérdidas e imprecisiones en los primeros pases | El técnico de Canovelles agitó el árbol sin éxito ante un planteamiento hecho a medida

Lucas Noubi controla la pelota ante Cipenga durante el partido contra el Castellón. |  Carlos Pardellas

Lucas Noubi controla la pelota ante Cipenga durante el partido contra el Castellón. | Carlos Pardellas

Xane Silveira

A Coruña

Antonio Hidalgo perdió este domingo una partida de ajedrez que Pablo Hernández ensayó a conciencia. El estratega castellonense tenía varias trampas preparadas para un Deportivo que se estrelló ante un muro infranqueable. Todo empezó y terminó en una salida de balón deficitaria que vuelve a ser un problema. En las últimas semanas había quedado tapado por los resultados, pero el equipo blanquiazul no tuvo mecanismos ni precisión para sortear la vanguardia rival. Y no es la primera vez que al conjunto coruñés esto le pasa factura.

El Deportivo acumula gran parte de su talento en el último tercio. Es, por tanto, misión prioritaria para los rivales alejar a los jugadores diferenciales del área y, sobre todo, hacerles un partido incómodo. Lo logró el Castellón, que cortó una racha inmaculada de cinco victorias consecutivas en liga, siete atendiendo también a la Copa.

«Hemos trabajado muy bien la presión, sabíamos que el Deportivo la iba a tener lejos de nuestra portería, en su campo, que es donde no nos importaba. Sabíamos que teníamos que cerrar muy bien los espacios para esos saltos de línea que ellos intentan cuando atraen la presión», explicó postpartido el entrenador rival.

El conjunto coruñés se atascó en sus inicios de juego. Los datos así lo reflejan: Dani Barcia y Loureiro apenas pudieron profundizar y ambos centrales bajaron la precisión de sus envíos. El zurdo, que habitualmente tiene un acierto del 88% de los envíos en corto, realizó 51 precisos de 62 intentados (82%). En largo, 2 de 10, un exceso de intentos (promedia dos por partido) fruto del estrés y la falta de opciones. No fue el único, ya que Miguel Loureiro se quedó en un 84% y pocos sirvieron para avanzar.

Más problemas tuvieron los centrocampistas. José Ángel, que el curso pasado estuvo en un 89% de acierto en el pase, 87% esta campaña en la que ha jugado poco por las lesiones, se quedó en un 67% de precisión tras solo 20 pases acertados, una media muy inferior a la habitual. Villares completó 12.

El Castellón emprendió una presión iniciada por sus dos hombres más avanzados, Camara y Calatrava. Con ambos, el cuadro visitante fijaba a los dos centrales y cerraba la opción de combinar con José Ángel, casi siempre un paso por delante de los zagueros. Barcia y Loureiro, con la pelota, no tenían pases claros ante una segunda línea emparejada mano a mano: Mabil, con Quagliata; Pablo, con Noubi; Gerenabarrena y Barri, ante Mario Soriano y Villares. El Dépor se partió y solo fue capaz de lanzar largo, sin éxito en las recepciones de los atacantes, desconectados del juego. «No estuvimos cómodos en ningún momento», sentenció Loureiro.

Hidalgo intentó mover el árbol a través de la figura de Yeremay. Por momentos lo logró. El canario centralizó su posición, abandonó la banda y se colocó como un mediocentro más, generando una superioridad junto a Mario de dos contra uno a la marca. Sin embargo, el Dépor ya había entrado en un bucle del que no fue capaz de salir.

Mario Soriano, aislado de la circulación, apenas entró en contacto una treintena de veces con el esférico, 20 menos de las 50 que promedia, si bien es cierto que sus datos difieren según cuando ha jugado de mediapunta (menos toques) a cuando lo ha hecho de mediocentro.

El problema con la salida de balón del Deportivo viene de atrás. Hidalgo logró dotar de una estructura autosuficiente durante el mes de septiembre, con el esquema de tres centrales en salida y, en especial, cuando Mario y Villares fueron mediocentros. En otras ocasiones, el Dépor también fue autárquico con Charlie Patiño en la base, como sucedió ante el Sporting de Gijón o el Albacete. Pero las dificultades se han repetido a lo largo del curso.

Ante el Castellón el equipo echó den falta mayor valentía de sus centrales, pero también líneas de pase y creación en la medular. Un déficit que ha arrastrado esta campaña ante rivales que le obligan a proponer. Un problema hereditario del pasado. Hace un año, en invierno, el club acudió al mercado para firmar a Denis Genreau, quien no sigue en plantilla. Este verano, Arnau Comas y Gragera, quienes tampoco han corregido este déficit. Hidalgo deberá compensar desde su pizarra.

Vía: La Opinión A Coruña