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Sale a la venta la agencia de representación de jugadores más grande del mundo

Fundada en 2002 por Casey Wasserman, la agencia ha crecido a través de adquisiciones y se ha convertido en una plataforma completa que incluye representación deportiva, música y eventos

Casey Wasserman, propietario de la empresa

Casey Wasserman, propietario de la empresa

Albert Masnou

Albert Masnou

No es una venta cualquiera. Y tampoco afecta solo a Hollywood, a los eventos o al negocio del entretenimiento. La salida al mercado de Wasserman, rebautizada recientemente como The Team, coloca en el escaparate a una de las compañías con más peso en la representación deportiva global, una firma cuyo tamaño obliga al fútbol a mirar de frente una operación que puede alterar equilibrios, alianzas y cuotas de poder.

El nombre de Wasserman no impresiona solo por su historia. Impresiona, sobre todo, por su dimensión. En el universo de las agencias de futbolistas, con jugadores como Valverde o Casadó, aparece entre las estructuras más grandes del planeta por número de clientes y valor agregado de cartera, compartiendo escalón con pesos pesados como CAA Stellar o Gestifute.

En Transfermarkt, Wasserman figura como la agencia con más futbolistas representados, con más de 1.300 jugadores en cartera y una valoración total que supera los 2.000 millones de euros. Eso explica por qué su posible venta no se interpreta como una simple operación corporativa, sino como un movimiento con capacidad real para modificar el tablero.

MADRID, 07/04/2026.- El centrocampista uruguayo del Real Madrid Fede Valverde (i) en acción durante el encuentro correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones que disputan este martes Real Madrid y Bayern Munich en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/ Juanjo Martín

MADRID, 07/04/2026.- El centrocampista uruguayo del Real Madrid Fede Valverde (i) en acción durante el encuentro correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones que disputan este martes Real Madrid y Bayern Munich en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/ Juanjo Martín / JUANJO MARTÍN / EFE

Adquisiciones

La empresa, fundada por Casey Wasserman en 2002, creció a golpe de adquisiciones y expansión hasta convertirse en un gigante transversal: representación deportiva, música, entretenimiento, patrocinios, derechos comerciales y eventos. Esa combinación la hace especialmente atractiva para fondos y grandes compradores, porque no ofrece solo una cartera de clientes: ofrece una plataforma completa de negocio.

SportsPro informó ya en febrero de que Moelis & Co. había sido contratada para pilotar el proceso de venta, en una operación llamada a atraer a fondos de capital riesgo y a grandes actores del sector. SportsPro también situó a Providence Equity como propietaria del 60% y a Casey Wasserman con el 40% restante.

Marc Casadó durante el entreno en la Ciutat Esportiva

Marc Casadó durante el entreno en la Ciutat Esportiva / Marc Graupera/FC BARCELONA

Ahí está la clave. Cuando una agencia pequeña cambia de manos, el mercado apenas pestañea. Cuando entra en venta una firma de esta magnitud, el impacto puede sentirse en varios niveles a la vez: captación de talento, negociación de contratos, relaciones con clubes, expansión internacional y concentración del negocio.

El comprador no se llevaría solo una marca conocida; se llevaría una máquina de influencia dentro del deporte moderno. Y en fútbol, donde las agencias ya no son meros intermediarios sino actores estratégicos en fichajes, renovaciones y posicionamiento comercial, eso pesa muchísimo.

La operación, además, llega en un momento especialmente delicado para la firma. Bloomberg informó en marzo de que la compañía había cambiado su nombre a The Team y que Casey Wasserman vendería su participación tras la polémica surgida por la publicación de correos antiguos con Ghislaine Maxwell. SportsPro y otros medios sectoriales han señalado también que varios clientes abandonaron la agencia tras ese episodio.

¿Quién asumirá el control?

Por eso el interés no está solo en si habrá venta, sino en quién comprará y qué hará después. Si el nuevo dueño apuesta por reforzar el área deportiva, el fútbol podría encontrarse con una agencia todavía más agresiva y más global.

Si opta por trocear o reordenar el grupo, el mercado podría asistir a una redistribución de activos, agentes y clientes de enorme valor. En ambos casos, el mensaje es el mismo: cuando un gigante entra en subasta, todo el sector se recoloca a su alrededor.

Porque eso es exactamente lo que está pasando con Wasserman. No se vende una firma más. Se pone en juego una de las plataformas con más músculo del deporte internacional. Y en el fútbol, donde el poder ya no se mide solo en títulos sino también en quién controla el talento, esa batalla se sigue con máxima atención.