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Rubén de la Barrera: «Caló aquella frase de 'deportivista y gilipollas'. Uno es de donde es y siente lo que siente»

Rubén de la Barrera (A Coruña, 1985) está íntimamente ligado a los dos clubes que se enfrentan el sábado en Riazor, el Deportivo y la Cultural. Fue el entrenador que subió a los leoneses a Segunda después de más de cuatro décadas y ha dirigido en dos etapas a los coruñeses en el último lustro. Analiza a los dos conjuntos, el duelo, su etapa en A Coruña y a los mejores exponentes del proyecto blanquiazul. Tiene tiempo, además, para marcar las directrices de las próximas decisiones en su carrera

Rubén de la Barrera da indicaciones desde el banquillo.  | |  LOF

Rubén de la Barrera da indicaciones desde el banquillo. | | LOF

Carlos Miranda

A Coruña

¿Son los dos clubes de su vida?

Sí, yo le tengo muchísimo cariño y agradecimiento a todos, pero lógicamente el Dépor, por tratarse del club que es, y la Cultural, por lo que me permitió vivir allí, son tremendamente especiales. Con muchas ganas de que llegue el sábado para poder ver ese partido que tantos recuerdos me va a traer.

¿Irá a verlo a Riazor?

Sí, el sábado estaré por Riazor seguro. Le tengo muchísimo cariño a la experiencia en León. Se hicieron muchas cosas bien, todos salimos beneficiados, pudimos ascender, competir en el fútbol profesional después de 40 y pico años que llevaba la Cultural sin estar y hacerlo en categoría profesional. Desde entonces ha habido cambios, pero hay mucha gente en el club que permanece y con la que tengo mucha amistad.

Hay devoción por usted en León.

Es prácticamente mi segunda casa y es recíproco. Le tengo mucho cariño al club y a la gente. Pasan los años y recibo muchísimas muestras de afecto por esas dos temporadas en las que, afortunadamente, las cosas salieron bien, pero sobre todo por una manera de hacer y de funcionar con la que la gente se sintió muy identificada.

¿Ha visto jugar a la Cultural?

Sí, con Raúl Llona y ahora con Cuco Ziganda. Están más asentados en la categoría, tanto colectiva como individualmente, porque es un primer peaje por el que tienes que atravesar. Han logrado buenos resultados, como las victorias en Zorrilla, en Zaragoza, ante el Mirandés. Eso les llena de confianza para seguir trabajando, evolucionando y creciendo con tranquilidad. Es un equipo que, con el cambio de entrenador, dio prioridad a cerrar espacios, defender con menor profundidad respecto a su portería, explotar situaciones de recuperación y contraataque, cargar con mucha gente dentro para llegar por fuera con mucho centro lateral. Eligieron esa manera para ir ganando en estabilidad y competitividad.

«Yeremay es un elegido, veo madurez en él»

¿Cuánto daño les hace la baja de Luis Chacón, cedido por el Dépor?

Es un jugador muy importante, la baja les va a debilitar, pero yo creo que la Cultural tiene buenos jugadores arriba y otros que, hasta la fecha, seguramente no han tenido tanta presencia y que tengo claro que conforme pasen las jornadas, ganarán en protagonismo y darán más de una sorpresa. Arriba tienen chicos interesantes.

¿Cómo está viendo al Dépor?

Es un equipo que está creando su propia identidad y, que la vez, está muy reforzada por las individualidades tan potentes que tiene. Y eso, en los momentos donde tú no estás tan bien, te ayuda a desatascar partidos, a sumar puntos, a estabilizarte en esa parte alta. Ahora se encuentra con la opción de volver a ganar en Riazor, de hacerlo por segunda semana consecutiva, de olvidar un poco las dos derrotas de Málaga y de Santander... Es un partido francamente importante para ellos.

Nadie tiene esas individualidades en Segunda División...

El Dépor está persiguiendo una identidad que le permita ser resolutivo ante cualquier tipo de planteamiento, pero tiene un conjunto de individualidades que son diferenciales. Son varios los equipos que disponen de muy buenos jugadores, pero el Dépor y el Racing de Santander tienen jugadores de otro nivel.

«Yo siempre voy a tener esa espina de no poderle haberle ofrecido al club todo lo que me hubiese gustado. El poco tiempo que estuve fue lo suficiente bueno pues para ir haciendo alguna cosita de la que, hoy en día, afortunadamente el Deportivo se está beneficiando»

¿Reconoce en el Yeremay de hoy al que rescató en el año 2o23?

Veo madurez, veo que es un chico que está asimilando todo lo bueno, que ha sido mucho, que le ha ocurrido y que le está ocurriendo, en una cabecita y en un chico tan joven como es él. No siempre es fácil y, de hecho, hay que fijarse, en el último partido en Zaragoza, lo que hace. Es un elegido, para hacer cosas grandes, está ganando en consistencia, responsabilidad, liderazgo, mientras juega. Eso es lo que le va a posibilitar estar cerca de alcanzar el nivel que tengo clarísimo que tiene.

¿Es de otra categoría?

Ahora es un jugador del Dépor que persigue una intención, que es ayudar al equipo a ascender a Primera. En eso es en lo que le están insistiendo y persuadiendo. Él es consciente, tiene a un staff detrás que le ayuda, a un grupo de compañeros que lo refuerzan y ahora falta que, en base al rendimiento de todos, a final de temporada el Dépor pueda lograr los objetivos que persigue.

¿Imaginaba a un David Mella tan versátil cuando le hizo debutar en el primer equipo?

David, el segundo partido que juega con nosotros en Pontevedra, lo hace por la banda derecha, con Yeremay en la izquierda. Pero es verdad que tiene un rol defensivamente más determinado, también para cerrar un poco lo de fuera, la banda derecha. David tiene unas capacidades propicias para hacer lo que le pide el míster, porque repite esfuerzos a nivel condicional, es un chico que le da, que tiene motor, piernas. El rol que se le están encomendando lo está llevando bien a la práctica, ayudando al equipo y, a su vez, con margen para poder ser amenazante, profundo, atacar el espacio... en definitiva darle vértigo también y desequilibrio al ataque del Dépor. Es otro jugador que está cubriendo y quemando etapas, dando pasos al frente y confirmándose, poco a poco, como el pedazo futbolista que lleva adentro.

Villares es el único superviviente de su primera etapa. ¿Le imaginaba esta trayectoria o ese rol de líder?

Está para todo. Me parece que, sobre todo, tiene una virtud, que es la de la inteligencia. Domina la posición, es capaz de incidir sobre muchos espacios y eso al equipo le da la vida, tanto en ataque como en defensa. Es un chico que para iniciar el juego te da cosas, después es un chico que tiene recorrido, que tiene llegada, que puede incluso participar y tener mucho protagonismo cerca de la portería rival, porque ya no sólo tiene llegada, sino que tiene buen disparo, tiene amenaza desde fuera, tiene vuelta. Concentrado, yo creo que es un líder, es un jugador que ayuda a que los equipos, en este caso, puedan ser lo que realmente buscamos los entrenadores: competitivos y adaptables a lo que requiera el partido en cada momento.

«Villares está para todo. Tiene una virtud, la inteligencia. Es un líder que ayuda a que los equipos puedan ser lo que buscamos los entrenadores: competitivos y adaptables»

Una vez que ha pasado el tiempo y más allá de los roces por su salida, ¿qué poso le deja su segunda etapa en el Dépor?

Pues de aprendizaje. La etapa en el Deportivo y las últimas que he tenido en el extranjero, te permiten eso, crecer, acumular vivencias de todo tipo, desarrollarte en tu profesión. Esa suma de bagajes me dan seguridad y confianza para poder afrontar lo próximo que llegue.

¿Y con el deportivismo?

También, claro, es lo que antes hablábamos de León y de la Cultural. Yo siempre voy a tener esa espina de no poderle haberle ofrecido al club en ese momento todo lo que me hubiese gustado, porque fueron dos etapas breves, cortas... Pero muy agradecido y contento porque, en el poco tiempo que pude disfrutar, fue lo suficiente bueno pues para ir haciendo alguna cosita de la que, hoy en día, afortunadamente el Deportivo se está beneficiando.

¿Dejó huella aquella frase de «deportivista y gilipollas»?

Sí, sí, ha calado (se ríe). Fue una reacción, fruto de que uno es de donde es y siente lo que siente, pero por encima de todo, yo soy entrenador y soy consciente de que, por mi profesión, hoy puedo estar aquí y mañana en otro lado.

«¿Volver a entrenar? Hay llamadas, interés, pero fruto de mis últimas decisiones, precipitadas, estoy en un momento en el que tengo que tener ese punto de pausa y de tranquilidad para tomar la mejor decisión posible»

¿Echa de menos no haber podido disfrutar de estabilidad?

Vuelvo al concepto del desarrollo. Estar en un club tan grande como el Dépor, en una categoría que no le corresponde y en un momento mucho más convulso, te obliga a desarrollarte, a desempeñarte en entornos exigentes, presionantes, demandantes. Esas experiencias me han venido francamente bien.

¿Cree que entrenará pronto a un equipo? ¿Cómo lo enfoca?

Afortunadamente hay llamadas, interés, pero seguramente fruto de mis últimas decisiones, precipitadas, estoy en un momento en el que, dentro de las ganas y el deseo enorme que tengo por entrenar, tengo que tener ese punto de pausa y de tranquilidad, que en otros momentos no he tenido. Y que todo eso me ayude a, siendo consciente de lo que es el fútbol, a tomar la mejor decisión posible para mi futuro.