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SPORT & MONEY

Rinat Akhmetov, presidente del Shakhtar Donetsk, compra un apartamento de 471 millones en Mónaco

El empresario ucraniano, estrechamente ligado al fútbol por su papel como propietario y presidente del Shakhtar Donetsk, irrumpe de nuevo en el mercado de ultralujo con la compra de un apartamento de 2.500 metros cuadrados en Mareterra, el desarrollo más exclusivo del principado.

Rinat Akhmetov ha comprado un macroapartamento

Rinat Akhmetov ha comprado un macroapartamento

Albert Masnou

Albert Masnou

Rinat Akhmetov vuelve a ocupar espacio en la gran liga de las operaciones millonarias. El hombre más rico de Ucrania ha adquirido en Mónaco un apartamento valorado en 471 millones de euros, una cifra que, de confirmarse en esos términos, situaría la transacción entre las mayores ventas residenciales individuales jamás conocidas. La operación, adelantada por Bloomberg y recogida este martes por otros medios económicos, se cerró en el complejo Le Renzo, dentro de Mareterra, el nuevo barrio de lujo del principado, inaugurado en 2024 sobre terrenos ganados al mar.

La vivienda, de unos 2.500 metros cuadrados repartidos en cinco plantas, incluye vistas al Mediterráneo, piscina privada, jacuzzi, 21 habitaciones y al menos ocho plazas de aparcamiento. La dimensión de la compra no solo refleja el perfil del comprador, sino también el momento del mercado inmobiliario monegasco: Mareterra se ha convertido en uno de los enclaves más caros del mundo, con precios que superan los 100.000 euros por metro cuadrado y con operaciones que empujan todavía más arriba el listón del lujo europeo.

La adquisición se hizo a través de System Capital Management (SCM), el hólding de Akhmetov, que confirmó la compra pero evitó dar detalles sobre el precio final. SCM recordó que su cartera internacional incluye activos inmobiliarios “prime” desde hace más de una década y añadió que el grupo invirtió en Le Renzo en el mercado primario en 2021, lo que sugiere que la operación formaba parte de una estrategia patrimonial previa a la entrega del proyecto.

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el piso comprado / agencias

Vínculado al deporte

Pero el nombre de Akhmetov no se entiende solo desde la industria, la energía o el ladrillo. Su relación con el deporte es profunda y estructural. Es el presidente del Shakhtar Donetsk, club al que ha dado forma durante décadas y con el que construyó una parte importante de su proyección internacional. La web oficial del Shakhtar le atribuye la creación de la escuela del club en 1999, el impulso de la ciudad deportiva de Kirsha y la apertura en 2009 del Donbas Arena, símbolo del crecimiento del equipo en la élite del fútbol del Este de Europa.

Ese vínculo deportivo añade una capa relevante a la noticia. Akhmetov no es únicamente un multimillonario que compra una de las residencias más caras del planeta; es también uno de los grandes nombres empresariales del fútbol ucraniano. Su figura está asociada al salto de escala del Shakhtar, a su modernización y a su conversión en una marca reconocible en las competiciones europeas. Por eso, cada movimiento patrimonial de este nivel trasciende el puro lujo: habla también del poder financiero de uno de los propietarios más influyentes del fútbol postsoviético.

La operación, además, llega en un contexto especialmente delicado para su imperio empresarial. SCM sigue siendo uno de los mayores grupos de inversión de Ucrania, con presencia en energía, minería, metalurgia, telecomunicaciones, logística, banca e inmobiliario, pero la guerra ha golpeado con fuerza parte de sus activos. La propia compañía ha explicado en distintas ocasiones el impacto de la invasión rusa sobre sus negocios y su recurso a acciones legales por activos tomados en territorios ocupados.

Por eso la compra en Mónaco admite una doble lectura. Por un lado, confirma la fortaleza de Akhmetov como gran inversor internacional y la capacidad de su grupo para moverse en la cima del mercado inmobiliario mundial. Por otro, subraya el papel de Mónaco como refugio global de patrimonio extremo, donde el lujo no solo funciona como símbolo de estatus, sino también como reserva de valor. Mareterra, con su urbanismo nuevo, su escasez y su exclusividad fiscal, representa exactamente ese modelo.

A la espera de saber si el apartamento será residencia ocasional, activo patrimonial o inversión a futuro, la compra deja una certeza: Akhmetov sigue jugando en otra dimensión. En los negocios, en el inmobiliario y también en el deporte.