FÚTBOL INTERNACIONAL
El grito de auxilio de los emigrantes del balón: "Llévame a Arabia, tengo un DVD de grandes jugadas"
Futbolistas modestos de África o Latinoamérica buscan salidas hacia ligas emergentes a las que llegan -si lo logran- tras sufrir dificultades burocráticas que se mantienen en sus lugares de destino

Un balón de la Champions League, durante un partido de la pasada temporada. / PHIL NOBLE / EFE
La pelota ha sido siempre un sustento de vida. Lo relataba a la perfección La mano de Dios, tema escrito por Alejandro Romero e interpretado por Rodrigo Bueno y dedicado a Maradona. "En una villa nació, fue deseo de Dios crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad. Con afán de ganarse a cada paso la vida. (...) Soñaba jugar un Mundial y consagrarse en Primera. Tal vez jugando pudiera a su familia ayudar". Aunque la captación de los jóvenes talentos es cada vez más precoz, cambiando pronto el relato de sus vidas, los emigrantes del balón siguen existiendo. Y no en las condiciones ventajosas que se encuentran en las grandes canteras europeas.
4.000 dólares por jugar en la tercera saudí
El mundo del fútbol es amplio y abarca todos los sectores, desde las agencias a los clubes, pero también a los medios de comunicación. A veces, los periodistas reciben en su correo propuestas de futbolistas o intermediarios que quieren ofrecer sus servicios. Y no se trata de los representantes de los grandes circuitos, sino de personas, muchas veces anónimas, que buscan una salida para sus sueños y necesidades más primarias a través del balón. Eso, que siempre ha existido, se ha agudizado con la globalización y la total conexión digital.
Fruto de una industria cada vez más dinámica han nacido plataformas laborales, al estilo de LinkedIn, que ponen en contacto a clubes y profesionales. Lo hacen a todos los niveles, desde categorías regionales a profesionales. Las noticias más llamativas son las que hacen referencia a Arabia, que ofrecen salarios con los que no se puede competir en ninguno de sus escalones. "Se buscan jugadores para la tercera saudí: 4.000 dólares más casa", es una de las vacantes que más interés generó en los últimos tiempos, publicada en un portal español.
Pero la atracción desborda la propia web. Todos los que en algún momento se han hecho eco de este tipo de noticias terminan por ser, a su vez, receptores del desbordante interés que genera el fútbol. Así empieza a llenarse la bandeja del correo electrónico del periodista de decenas de propuestas de agencias, intermediarios, pero sobre todo decenas de jugadores, la mayoría de África, y alguno de Latinoamérica, que solicitan más información. En algunos casos, hasta pensando que el redactor forma parte del negocio. Ni siquiera las plataformas son parte activa de estos procesos de reclutamiento, simplemente un punto de conexión.
La dificultad para conseguir papeles
"Soy un gran jugador, tengo DVD (para ofrecer sus mejores jugadas o highlights aunque de modo bastante obsoleto), lléveme a jugar a Arabia", escribía un jugador en un mensaje recibido por este medio. En el mismo, describía, en francés, las habilidades que tenía para desempeñarse "en casi todas las posiciones" y en su currículum aparecían experiencias en el fútbol de su país. En este caso, Senegal. Tras recibir una respuesta en la que se les informaba de que no había más detalles de la oferta de Arabia Saudí que las recogidas en la plataforma, casi siempre aparecía una réplica para insistir: "Puedo jugar en su club".
Esto sucede, sobre todo, cuando el profesional de la comunicación está relacionado con algún club modesto como aficionado. Existe una asociación, desde la lejanía, que relaciona la firma o a la persona con la directiva o las personas con poder de decisión. Una conexión intuida que proviene de la necesidad y la incapacidad para encontrar un canal directo. En otro de los casos derivados de la oferta en Arabia, un joven futbolista de Burkina Faso, con bagaje en la primera división de su país, cuenta que está jugando con un equipo de la segunda de Turquía, porque es el paso migratorio más fácil que se le presenta. Hasta la Asociación de Futbolistas de Burkina Faso se hacía eco de la noticia.
"Zongo es un centrocampista ofensivo en la liga turca. Gracias a su gran técnica, su velocidad y su buena lectura del juego se ha convertido en titular indiscutible para ayudar a su club a volver a Segunda. Es un gran trabajador. Una pepita de oro a tener en cuenta en el desarrollo de la reconstrucción de nuestra selección", apuntaba el organismo. Aunque su sueño es jugar en Europa, se ha topado con la negativa de los intermediarios, "por la dificultad para conseguir papeles". Ese es el gran obstáculo que se encuentran y que sigue generando problemas burocráticos.
Problemas para los clubes que contratan
En enero de este año, saltaba una notificación en el portal de sanciones de la FIFA que informaba sobre que el Mallorca y el Rayo no podrían fichar hasta 2026. Ambos clubes informaron sobre que esta situación había quedado resuelta antes de publicarse la penalización. En medio de los dos equipos de Primera División apareció el nombre del CF La Solana, un equipo de la Preferente de Castilla-La Mancha que había sido sancionado sin inscribir jugadores en tres ventanas tras una denuncia del colombiano Miller Moreno.
"Hicimos lo que cualquier empresa que contrata a un extranjero", se justificó el presidente del club cuando esta sanción, a raíz de los casos del Mallorca y Rayo, apareció en todos los medios. Extranjería no aprobó el visado de trabajo, que se dilató hasta enero de 2024. El jugador ni siquiera llegó a pisar España y denunció al equipo tras finalizar la temporada. Por tanto, este tipo de situaciones también afectan a las entidades de destino, que prefieren no contratar determinados jugadores para evitar problemas. La misma realidad que determinados emigrantes en busca de su primer trabajo.
Los problemas de este tipo suceden en todos los niveles. Tanto en el fútbol formativo como semiprofesional, así como en el femenino. Otro de los mensajes recibidos tras la difusión de noticias relacionadas con oportunidades de empleo es el siguiente: "Hola, soy un intermediario. Tengo buenos jugadores, mujeres y hombres. Envié una jugadora a Kazajistán. Tengo muchas chicas que juegan en las selecciones: Gambia, Guinea, Burundi... Tengo un mediocampista de Francia". Son propuestas difusas que, en las manos equivocadas, pueden convertirse en un infierno.
Incluso después de haber pisado lo que se considera como 'tierra prometida', el desenlace puede no ser el esperado. "Vivíamos en un apartamento que nos pagaba el club, pero, a las semanas la FIFA publicó una ley en la que prohíbe fichar a jugadores africanos a causa del tráfico ilegal de menores. Nos teníamos que ir para Camerún. Si no podíamos jugar, ellos no podían asumir esos gastos", relata a este diario un futbolista todavía en activo y que hizo carrera como profesional.
"Desde Guinea, buscando cumplir mis sueños"
'Convertirse' en un agente era y es una práctica fraudulenta que la FIFA quiere combatir con un nuevo reglamento para los intermediarios aprobado en enero y que obliga a pasar un examen. "Ni padres, ni madres, ni abuelos, si quieren ser agentes se tienen que sacar la licencia única", es el mensaje que se ha traslado desde el organismo. Con todo, se siguen produciendo estafas como la que dio lugar a las operaciones 'Gol' y 'Alevines', realizadas en abril de este año para destapar una trama de estafas a familias de niños extranjeros con falsas promesas de proyección en el fútbol profesional.
Cerca de 70 menores y jóvenes extranjeros fueron identificados, principalmente brasileños, a cuyas familias ofertaron participar en competiciones oficiales, alojamiento, manutención, matrículas de estudios y realización de trámites para obtener permisos de residencia que nunca llegaban. A cambio, pedían el pago de más de 5.000 euros y mensualidades que iban entre 1.500 y 1.700 euros por jugador. "En mi familia nadie podía permitirse pagar un billete de avión o una estancia en Europa, por lo que siempre tenías que confiar en una oportunidad", comenta el jugador camerunés que llegó a ser internacional con su país.
En el caso de las operaciones Gol y Alevines, ambas organizaciones mantenían a los jóvenes en condiciones deplorables durante los 90 días de permanencia en el estado de destino. Lo hacían durante este periodo, que es el que permite el visado para turistas. Todos los procedimientos de extranjería resultaban inadmitidos a trámite o denegados, viéndose los jóvenes obligados a volver a sus lugares de origen. El futbolista camerunés tuvo más suerte y un empleado de un club cercano lo acogió a él y a su compañero durante año en el que pudieron entrenar, pero no competir.
Finalmente, ambos consiguieron pasar una prueba con un equipo y empezaron su carrera en España. Otros todavía esperan su oportunidad. "Estoy interesado en el anuncio que usted ha publicado sobre Arabia Saudí para jugadores de fútbol. Quiero estar al tanto de todos los detalles. Qué debo hacer y cómo lo puedo hacer. Desde Guinea Ecuatorial, buscando cumplir mis sueños para ser futbolista fuera de mi país", recoge otro de los correos recibidos de un mercado subterráneo y en auge que convive con otro cualificado y de oportunidades. Cada vez más españoles buscan territorios exóticos para encontrar salarios y condiciones que cerca de sus lugares de origen no tendrían, pero, como en cualquier proceso migratorio, cada historia es un mundo por recorrer.
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